El portaaviones de Estados Unidos en el Golfo trae los peores recuerdos en Irak

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"¿Habrá guerra?". En plena escalada de la tensión entre Teherán y Washington, los iraquíes están divididos sobre el tema, pero experiencias pasadas les hacen pensar que los estadounidenses no enviaron un

portaaviones al Golfo para nada.

El 5 de mayo, Estados Unidos anunció el despliegue en el Golfo del portaaviones "Abraham Lincoln" y de bombarderos B-52, citando una "amenaza" de Irán, que, según afirma, ha "cargado misiles en barcos tradicionales".

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El miércoles, la administración de Donald Trump retiró a sus diplomáticos no esenciales de su embajada en Bagdad y del consulado en Erbil (norte), considerando que los grupos armados iraquíes simpatizantes con Irán representaban una amenaza "inminente" para su personal.

La tensión entre Washington y Teherán ha ido en aumento desde la retirada unilateral de Estados Unidos en mayo de 2018 del acuerdo internacional para limitar el programa nuclear de Irán a cambio del levantamiento de las sanciones contra el país.

Estados Unidos ha restablecido sus sanciones, lo que ha perjudicado a la economía iraní.

Irak, un país predominantemente shiíta cercano tanto a Estados Unidos como a su vecino iraní, se encuentra ahora en una posición delicada, con Washington presionándole para que limite sus vínculos con Teherán.

"No hay duda de que habrá una guerra... e Irak será el primero en perder", dijo a AFP el editorialista iraquí Husein Rashid.

Su pueblo es según Rashid experto en la materia, porque Irak quedó devastada en varios conflictos sucesivos: el de Irán (1980-1988) y los dos contra Estados Unidos y sus aliados.

El portaviones "Abraham Lincoln" no es ajeno a los iraquíes, recordó Rashid. Ya fue desplegado en la región por el presidente estadounidense George Bush padre y usado para bombardear Bagdad tras la invasión iraquí de Kuwait en 1990, en el marco de la operación Tormenta del Desierto, la primera guerra del Golfo.

"Guardamos mal recuerdo", subraya Rashid.

El portaviones también participó en la operación de invasión estadounidense de Irak en 2003, lanzada por George W. Bush y que concluyó en el derrocamiento del dictador Saddam Hussein.

El presidente estadounidense de la época apareció en la cubierta del "Abraham Lincoln" para anunciar el fin de las operaciones de combate en Irak, ante una gran pancarta que proclamaba "Misión cumplida".

La militante de la sociedad civil Aysar Jarjafji también teme un nuevo conflicto.

"El portaviones no se desplaza sólo para ejercer presión psicológica", afirmó. "Se desplegó por una razón y no volverá a su país hasta haber cumplido su misión".

Al volante de su taxi en las calles de Bagdad, Abú Hamudi cree también que el conflicto está cerca: "La ciudad está vacía, como en los tiempos de guerra".

"Me acuerdo muy bien de como fue bombardeada Bagdad en 1991. Fue una noche de horror. Nadie esperaba que una cosa así llegase a pasar. Pero pasó", agregó.

Los enemigos de ayer son los aliados de hoy. Estados Unidos, que ha apoyado a las fuerzas iraquíes para derrotar al grupo yihadista ISIS, todavía tiene tropas en Irak.

"Los intereses estadounidenses están presentes y las milicias vinculadas a Irán también lo están", dijo Jarjafji, refiriéndose a la organización paramilitar dominada por los shiítas Hachd al-Chaabi, que también ha desempeñado un papel clave en la lucha contra el ISIS.

Las milicias proiraníes Harakat al Nujaba y Asaib Ahl al Haq, miembros del Hashd al Shaabi, negaron el jueves cualquier "amenaza inminente contra los intereses estadounidenses" en Irak.

Sus líderes han denunciado las "provocaciones estadounidenses" como parte de una "guerra psicológica".

En abril, Estados Unidos añadió a su lista negra de "organizaciones terroristas" a los Guardianes de la Revolución, el ejército de élite de Irán que apoya a varias milicias iraquíes.

Sin embargo, el general Ghasem Soleimani, líder de la fuerza Qods, el cuerpo de élite de los Guardianes, se distinguió en la lucha contra el ISIS, y se convirtió en la cara del apoyo iraní a Irak en la lucha contra los yihadistas.

A pesar del aumento de la tensión, algunos iraquíes, como Isa el Abadi, profesor universitario, siguen siendo optimistas sobre la resolución pacífica del conflicto.

"Podría haber un acuerdo. Hay intereses en juego", explica, refiriéndose a Estados Unidos e Irán y sus vínculos con Irak. "La victoria en esta guerra sería evitarla", concluye.

Fuente: AFP

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