Con Matteo Salvini al frente, la ultraderecha europea se lanzó en MIlán a la conquista de la Unión Europea

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Miles de manifestantes venidos de todo el país aclamaron este sábado al líder ultraderechista y hombre fuerte del gobierno italiano Matteo Salvini, en la concentración a la que acudieron delegaciones de

otros diez países en el acto de nacimiento de la internacional nacionalista.

El objetivo improbable de esta movida es tomar el control de la Unión Europea venciendo en las elecciones del Parlamento de Estrasburgo que tendrán lugar desde el jueves 23 al domingo 26 próximos en los 28 países miembros. Los comicios más importantes, precisamente por estas razones, en la historia de la comunidad.

Pero la jornada de movilización fue empañada para sus auspiciantes por la renuncia del líder de la extrema derecha austríaca, Heinz-Christian Strache, número dos del gobierno de coalición, envuelto en un gran escándalo de corrupción. La divulgación de un video con oligarcas rusos y una mujer en Ibiza, España, comprometió ruinosamente a Strache, que habló abiertamente de intercambios de dinero por influencias políticas.

Matteo Salvini,vicepremier italiano.

Matteo Salvini,vicepremier italiano.

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El líder del FPO, un partido fundado por nazis en los años ‘50, debió abandonar también su grupo político y los otros dirigentes austríacos que debían acompañarlo a Milán anularon el viaje.

En su discurso Salvini utilizó un estilo épico. “Si les sirve a ustedes, por Italia y mis hijos doy mi vida. No me detengo ante nadie. Me dicen que no combata a los poderes fuertes como la mafia, la camorra y los narcos. Pero más me dicen que me contenga y más voy adelante por mi país”.

Ovacionado por sus partidarios y abucheado desde la periferia de la concentración por manifestantes que lo acusaban de fascista y chiflaban a los líderes soberanistas, Salvini habló desde el palco levantado en la plaza frente al Duomo (catedral) de Milán.

Acompañado cada tanto por música de óperas, Salvini hizo referencias religiosas, como “a la virgencita que nos mira desde el alto”, por la estatua de María que está en la punta más alta de la catedral. Con ese marco, juró que el suyo es el movimiento “del buen sentido” “En esta plaza no hay fascistas ni racistas. Los extremistas son los que han gobernado Europa durante veinte años. Europa ha sido traicionada por las élites y por los poderosos que la ocuparon en nombre de la economía del Dios del dinero y la inmigración sin control”, sostuvo con una narrativa común a los soberanistas que se multiplicaron en el continente..

El líder populista estaba acompañado en el palco por jefes de ultraderecha de partidos de Alemania, Austria Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Eslovaquia Estonia, Finlandia, Francia, Holanda y la República Checa.

Marine Le Pen. Dirigentes de ultraderecha de diez países participaron en la manifestación de Milán. EFE

Marine Le Pen. Dirigentes de ultraderecha de diez países participaron en la manifestación de Milán. EFE

Salvini dijo a sus partidarios que “si nos convierten en el primer partido en Europa, la política antinmigrantes la llevaremos a toda Europa y aquí no entra uno más”. También anunció que si los votos lo apoyan impondrá un descenso de los impuestos al 15% máximo.

Entre aplausos, el actual viceprimer ministro italiano refirió a los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Cuando citó al Papa Francisco sobre el tema migraciones, se escucharon fuertes abucheos. El dirigente concluyó su discurso elevando un rosario que tenía en su mano derecha, citando a los santos patrones de Europa y confiando su vida “al corazón inmaculado de María, que nos llevará a la victoria”.

Por su parte, el antislámico holandés Geert Wilders, líder del partido PVV, arengó a la multitud afirmando que “tenemos que parar la inmigración y detener la islamización. ¡Basta Islam”.

La líder del partido AN (Agrupación Nacional), que agrupa a la ultraderecha francesa, Marine Le Pen, principal socia de Salvini en el grupo que pretende lograr un gran triunfo en las elecciones europeas, afirmó entre aplausos que “este es un momento histórico porque de aquí parte la reconquista”.

“Este es el momento en que daremos a toda Europa la señal de la esperanza y la resistencia”, señaló Le Pen, que según los sondeos franceses conseguiría desplazar como primer partido a En Marcha del presidente Emmanuel Macron, un europeista convencido. Le Pen afirmó que “no queremos esta oligarquía sin corazón que nos dirige. No queremos más que la Unión Europea haga soplar los nefastos vientos de la globalización salvaje”.

Milán fue atravesada durante toda la jornada por manifestaciones. La principal reunió a cientos de alcaldes que apoyan a Salvini y a La Liga. La marcha estaba presida por un gran cartel que pedía: “Salvini premier”, sustentando el sentimiento general de la ultraderecha italiana de que el esperado triunfo en las elecciones europeas debe ser seguido por la ruptura del gobierno, elecciones anticipadas y el regreso triunfal de Matteo Salvini pero como primer ministro.

También los adversarios de la ultraderecha se manifestaron con marchas y grupos que hostigaron a la concentración de plaza del Duomo, donde habló Salvini.

Además, en buena parte de Milán centenares de viviendas lucían carteles vibrantes o irónicos contra Salvini. El alcalde de la que hoy es la metrópoli más importante, rica y eficiente del país ante la decadencia de Roma, Giuseppe Sala, liberal de centroizquierda, dijo que “Milán resistirá la ofensiva de la ultraderecha y no nos doblegarán”.w