Banquete con el emperador, sumo y golf: la agenda de Donald Trump en Japón

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este sábado a Japón para una visita de cuatro días anunciada en principio como un viaje de carácter informal. Aunque el mandatario

no perdió la oportunidad de hablar de economía, primero al pedir a los empresarios japoneses más inversiones en su país, y para reiterar sus reproches sobre los desequilibrios comerciales que, a su entender, condicionan las relaciones bilaterales.

"Japón lleva muchos, pero que muchos años disfrutando de sustanciosas ventajas respecto a nosotros, pero bueno, vale. Quizás es por eso por lo que os caemos tan bien", declaró el jefe de la Casa Blanca en su primera rueda de prensa tras llegar al país asiático, recogida por Fox News.

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"Esperamos abordar este desequilibrio comercial, eliminar las barreras a las exportaciones estadounidenses y garantizar que nuestra relación se caracterice por su reciprocidad", agregó.

Trump esgrime este mismo argumento durante la guerra comercial que está librando ahora mismo con China, a la que acusa de explotar desequilibrios en la balanza comercial con Estados Unidos y de ignorar las peticiones de Washington para incrementar sus esfuerzos contra la piratería de las propiedades intelectuales.

Al mismo tiempo, Trump ha asegurado a los líderes empresariales japoneses que no hay mejor momento para invertir en Estados Unidos, un mensaje que trasladó a sabiendas de que su equipo económico se está planteando seriamente imponer aranceles a la industria automovilística japonesa.

Sin ir más lejos, Trump declaró la semana pasada que los automóviles importados representaban una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, aunque anunció un retraso en la imposición de aranceles a varios países, entre ellos Japón, durante 180 días para proseguir las negociaciones.

Trump, que permanecerá en Japón hasta el próximo martes se reunirá con el primer ministro del país, Shinzo Abe, quien le ha preparado "un banquete imperial" y una visita a un torneo de sumo. Se espera que ambos discutan sobre el actual estado de las relaciones comerciales pero fuentes de la Casa Blanca han avanzado que no firmarán acuerdo alguno.

Con banderas, un grupo de personas esperó a Donald Trump frente al hotel donde se hospeda en Tokio. /AFP

Con banderas, un grupo de personas esperó a Donald Trump frente al hotel donde se hospeda en Tokio. /AFP

Además, Trump será el primer líder internacional en ser recibido como "invitado de honor" por el flamante emperador japonés Naruhito, que ascendió a principio de mes al trono tras abdicar su padre, Akihito, a los 85 años de edad, convertido en el primer emperador emérito de la historia del país.

El Air Force One del mandatario estadounidense, que viajó acompañado de su esposa Melania, aterrizó en el aeropuerto Haneda de Tokio bajo un sol radiante poco antes de las 17, hora local.

En su segunda visita a Japón, Trump será el primer dirigente extranjero en reunirse con el nuevo emperador, Naruhito, que llegó al trono del Crisantemo el pasado 1 de mayo tras la abdicación de su padre, Akihito, un símbolo de la fuerte relación que tejieron estos dos países antaño enemigos.

Funcionarios en Washington y Tokio elogiaron la relación "sin precedentes" entre Trump y el primer ministro Shinzo Abe, quienes no desperdiciarán la ocasión de disputar una partida de golf, su afición común.

El punto central de esta visita de Estado es la reunión el lunes con el emperador, seguida de un banquete por la noche en el palacio imperial.

"De todos los países del mundo, yo seré el invitado de honor en el mayor evento que ellos han tenido en unos 200 años", se regocijó el presidente estadounidense antes de iniciar su viaje.

Protocolo y seguridad

Pero para los japoneses aparentemente el punto álgido de la gira será el domingo, cuando Trump asista al último día del torneo de sumo y entregue el trofeo al vencedor.

La visita de Trump al estadio de sumo es una pesadilla en términos de logística, protocolo y seguridad, ya que incluye extensas discusiones sobre dónde se sentará y cómo debe ser protegido si desde las tribunas comienzan a arrojar cojines, una tradición que se repite cuando el Gran Campeón (yokozuna) es derrotado.

Trump y Abe jugarán al golf antes del torneo de sumo y posteriormente se reunirán, acompañados de sus esposas, en un restaurante en el distrito de Roppongi, en Tokio, que sirve brochetas de solomillo para dos personas a 5.184 yenes (47 dólares).

Abe estuvo recientemente en Washington, y Trump retornará a Tokio en poco más de un mes para participar en la cumbre del G20 en la ciudad de Osaka.

Banderas de Japón y de Estados Unidos a lo largo de la calle frente al hotel donde se hospeda Donald Trump en Tokio, para una visita de cuatro días. /AFP

Banderas de Japón y de Estados Unidos a lo largo de la calle frente al hotel donde se hospeda Donald Trump en Tokio, para una visita de cuatro días. /AFP

"Tres visitas en los dos sentidos en tan corto plazo es realmente emblemático de cuán estrecha es nuestra relación", dijo un funcionario oficial estadounidense que pidió no ser identificado.

Por su parte, un diplomático japonés dijo que la frecuencia del contacto "demuestra el nivel sin precedentes de relación personal entre los líderes de los dos países".

La parte formal del viaje se limita a una corta reunión bilateral y un almuerzo de trabajo el lunes, y posteriormente los dos funcionarios harán declaraciones a la prensa.

También tienen previsto encontrarse con familiares de personas secuestradas por Corea del Norte durante los años de la Guerra Fría.

Se trata de un tema muy sensible y Abe logró convencer a Trump de que lo incluyera en la agenda de las reuniones que mantuvo con el líder norcoreano Kim Jong-un.

Discusiones comerciales

Pero analistas esperan pocos avances en el tema que más divide a los dos países aliados: el comercio.

El representante estadounidense de Comercio, Robert Lighthizer, mantendrá conversaciones con su par japonés en forma paralela.

Pero como Abe tiene por delante unas elecciones y Trump está metido de lleno en sus tensiones comerciales con China, probablemente ambos optarán por no tomar decisiones importantes sobre este tema.

"La estrategia de Japón es mantener las negociaciones sin perder la calma", en contraste con el agresivo ping pong de medidas entre Estados Unidos y China, opina Shujiro Urata, un experto en cuestiones comerciales y profesor de la Universidad de Waseda, en Tokio.

Por ello, la expectativa es que la visita se centre en la confirmación de la alianza bilateral.

Para Trump, que deberá enfrentarse al torbellino de las elecciones de 2020 y las tensiones con Irán y China, tener una relación tranquila con Japón es de suma importancia.

Fuente: AFP

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