El final en soledad de Aisha, una nena palestina de 5 años

Internacionales
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Por Isabel Debre y Fares Akram

Cuando la niña palestina de preescolar Aisha a-Lulu salió de una cirugía cerebral en una sala extraña de un hospital de Jerusalén, llamó a gritos

a su mamá y a su papá. Repitió el grito una y otra vez, pero sus padres nunca llegaron.

En lugar de un familiar, las autoridades israelíes habían autorizado a un extraño para que escoltara a Aisha desde la bloqueada Franja de Gaza al hospital del este de Jerusalén. Al deteriorarse su estado, la niña fue devuelta a Gaza inconsciente. Una semana después había muerto.

Muna Awad, mamá de Aisha, junto a sus otros hijos, en su casa en un campo de refugiados en Gaza./ AP

Muna Awad, mamá de Aisha, junto a sus otros hijos, en su casa en un campo de refugiados en Gaza./ AP

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Una foto de Aisha en la cama del hospital con una tierna sonrisa y sus rulos castaños envueltos en vendas provocó una efusión de fuertes sentimientos en los medios sociales. Los desgarradores detalles de sus últimos días han dejado al descubierto el sistema enormemente complejo e inflexible de Israel para otorgar permisos de salida de Gaza.

Es una burocracia que lleva a que las autoridades israelíes y palestinas se echen mutuamente la culpa por sus deficiencias, al tiempo que tiene un alto costo para los chicos enfermos de Gaza y sus padres.

“Lo más difícil es dejar a un hijo en lo desconocido”, dijo Waseem a-Lulu, padre de Aisha. “Jerusalén está a sólo una hora de distancia, pero parece otro planeta”.

En lo que va del año, aproximadamente la mitad de las solicitudes de permisos para acompañantes de pacientes fue rechazada o quedó sin respuesta por parte de Israel, según la Organización Mundial de la Salud. Eso ha obligado a más de 600 pacientes, entre ellos una docena de menores de 18 años, a salir del territorio solos o sin un familiar cercano a su lado.

El sistema nace a partir de que el grupo militante Hamas tomó el control de Gaza en 2007, cuando expulsó violentamente a la Autoridad Palestina que tenía el apoyo de Occidente. Israel y Egipto respondieron imponiendo un bloqueo que restringió enormemente la entrada y la salida de Gaza.

Muna Awad muestra una foto de su hija tomada en el hospital de Jerusalén. / AP

Muna Awad muestra una foto de su hija tomada en el hospital de Jerusalén. / AP

El bloqueo, que, según Israel, es necesario para impedir que Hamas se arme, ha precipitado una crisis económica y humanitaria en el enclave. Desde hace años, los 2 millones de habitantes de Gaza se ven sumergidos en la pobreza y el desempleo y sometidos a beber agua subterránea no potable y a sufrir frecuentes cortes de energía. Los hospitales públicos deben vérselas con una escasez crónica de fármacos y equipos médicos básicos. Israel culpa de la crisis a Hamas, al que considera un grupo terrorista.

Como parte de lo que presenta como un gesto humanitario para ayudar a los civiles de Gaza, Israel autoriza a que los pacientes palestinos reciban tratamiento médico en hospitales de Israel y Cisjordania una vez que superan una serie de trabas burocráticas. El Coordinador de las Actividades del Gobierno en los Territorios (COGAT), el cuerpo de defensa israelí que emite los permisos, dice insistir en que todos los pacientes crucen con un acompañante, en general un pariente cercano, a menos que quieran hacerlo solos o requieran tratamiento inmediato que no admita demora por la investigación de seguridad.

Muna Awad y sus hijos. /AP

Muna Awad y sus hijos. /AP

Para obtener un permiso, los pacientes primero deben presentar un diagnóstico ante el Ministerio de Salud palestino con sede en Cisjordania para demostrar que su tratamiento no está disponible en Gaza. Luego, un intermediario palestino solicita permisos de salida a COGAT, que revisa las solicitudes y las envía al organismo de seguridad israelí Shin Bet para la investigación de antecedentes.

Según la OMS, el porcentaje de autorizaciones ha caído en picada en los últimos años. Informó que en 2012 Israel permitió la entrada del 93% de los pacientes y el 83% de sus acompañantes para que recibieran tratamiento. En abril de 2019, el porcentaje fue de sólo el 65% de los pacientes y el 52% de los acompañantes.

Un funcionario de COGAT cuestionó estas cifras y dijo que no toman en cuenta que la cantidad de solicitudes de permisos ha crecido con el deterioro del sistema de salud de Gaza y que Israel ha comenzado a emitir permisos con menos regularidad pero para estadías prolongadas. El funcionario, que habló a condición de que no se mencionara su nombre conforme a las normas del organismo, señaló que COGAT ha tratado de flexibilizar las restricciones creando un permiso específico para los padres de los pacientes menores.

El organismo dijo haber emitido 4.000 permisos para acompañantes de pacientes en el primer trimestre de 2019, entre ellos 1.398 permisos para padres de niños enfermos.

Los papás de Aisha muestran fotos de su hija en un celular. / AP

Los papás de Aisha muestran fotos de su hija en un celular. / AP

Después de que se le diagnosticara cáncer cerebral, Aisha recibió autorización inmediata para salir de Gaza y someterse a una cirugía con la esperanza de que le salvara la vida. Pero, cuando sus padres se dirigieron a la Comisión Palestina de Asuntos Civiles para obtener el permiso para acompañantes, el proceso se estancó.

Para su desconcierto, los funcionarios palestinos les dijeron que no presentaran la solicitud porque era algo demasiado riesgoso.

A los 37 años, Waseem está por debajo de la edad que Israel considera aceptable para un ingreso veloz por motivos de seguridad. Hoy, a todos los hombres menores de 55 años se los somete a una investigación de antecedentes adicional, lo que significa esperar, habitualmente meses, según Mor Efrat, director de Médicos por los Derechos Humanos Israel para Gaza y Cisjordania. En cuanto a la madre de Aisha, Muna, una peculiaridad de su crianza en Egipto la dejó sin el documento de identidad oficial emitido por Israel que se exige para recibir un permiso.

Waseem, papá de Aisha. / AP

Waseem, papá de Aisha. / AP

“Les decimos a las familias que encuentren un acompañante que no le dé a Israel motivos para negar el permiso”, dijo Osama Najar, portavoz del Ministerio de Salud palestino. “Queremos salvar al niño y, sí, eso puede significar enviarlo solo”.

En este sentido, la Autoridad Palestina “actúa como subcontratista de Israel”, dijo Efrat, porque obliga a los padres a tomar una decisión difícil: demorar la atención urgente de su hijo o buscar a otra persona que tenga más probabilidades de ser autorizada a cruzar por Israel.

Los padres de Aisha dijeron haber evaluado alternativas y haber presentado la solicitud para una tía y su abuela de 75 años, pero Israel las rechazó a ambas.

La única esperanza que le quedaba a la niña, les dijo el funcionario palestino, era presentar solicitudes por todas las mujeres mayores posibles de su red social extensa. Se aprobó el permiso para Halima al-Ades, una conocida con quien tenían una lejana relación y a quien Aisha nunca había visto.

Muna dijo que no tuvo otra opción que firmar el formulario de consentimiento de COGAT y enviar a su hija fuera de Gaza para que recibiera tratamiento de inmediato. Dijo que la frustración de la enredada burocracia y el doloroso recuerdo de su hija de 5 años pidiendo a gritos por ella en el teléfono durante sus últimos días la atormentan.

“Fue el momento más duro de mi vida”, dijo. “Me arrancaban el corazón cada día y cada hora”.

El Shin Bet no accedió a efectuar declaraciones sobre el caso. Pero en un comunicado, destacó la preocupación de Israel por la seguridad en el caso de los pacientes de Gaza y sus acompañantes. “Las organizaciones terroristas de la Franja de Gaza, encabezadas por Hamas, trabajan incansablemente para explotar de manera cínica la asistencia humanitaria y médica que brinda Israel”, expresó.

Muna Awad y sus hijos en la Franja de Gaza. / AP

Muna Awad y sus hijos en la Franja de Gaza. / AP

Esto significa que a menudo los palestinos son rechazados sin explicación o por motivos que están fuera de su control. “Me siento seguro al decirle que la mayoría de estos rechazos son arbitrarios”, dijo Efrat, de Médicos por los Derechos Humanos Israel.

Israel niega cualquier cambio oficial de política.

Alon Eviatar, que fue un alto funcionario de COGAT, dijo que el objetivo sigue siendo el mismo. “En la práctica, esto significa hacer que la vida diaria sea lo más difícil posible para Hamas, sin cruzar la línea roja del desastre humanitario”, señaló.

Eviatar reconoció que el sistema israelí de permisos era ineficaz e ineficiente y estaba sobrecargado. “Estamos desesperados por tener una alternativa, por lograr que Gaza se ocupe de sí misma y deje de depender de Israel”, dijo.

El médico de Aisha en Jerusalén, Ahmad Khandaqji, dijo que atendió a innumerables pacientes solos de Gaza en el último año, pero que no se puede olvidar de la historia de Aisha. “Se sentía abandonada y traicionada”, contó. “Vimos cómo eso impactaba directamente en su recuperación”.

Fuente: AP

Akram informó desde Gaza City, Franja de Gaza

Traducción: Elisa Carnelli

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