Gran Bretaña: un debate por TV agita la interna de los conservadores para suceder a Theresa May

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Cinco candidatos a ser primer ministros conservadores británicos coincidieron que no van a convocar a elecciones anticipadas en el medio de la crisis del Brexit, aunque lleguen al cargo sin mandato

popular. En un debate por TV, discreparon sobre una salida el 31 de octubre de la Unión Europea, sin acuerdo, pero coincidieron en que ninguno lo quiere y buscan una salida ordenada .

Boris no fue Boris Johnson en el debate. Apareció calmo, medido, como si tuviera un chaleco de fuerza que lo contenía, para que su exuberante personalidad no lo traicionara y pueda seguir encabezando las votaciones para llegar a ser premier. Pidió disculpas a los musulmanes por haber llamado “buzones” a las mujeres en burka y aceptó “una investigación sobre islamofobia” en su partido, propuesta por el ministro del interior Sajid Javid, al igual que todos los candidatos. Tambien mencionó a su bisabuelo turco y musulmán. Nadie cuestionó su agitada vida personal, su carácter, su integridad, su seriedad o cambios de opinión. Su equipo de asesores debe haber respirado aliviado.

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El ex diplomático y ex militar Rory Stewart fue la estrella: cómodo,argumentativo, sin corbata, seguro de si mismo y natural, con todo para ganar frente a un electorado que no lo conoce. El canciller Jeremy Hunt habló menos pero consistente y se mostró protector ante la gente. Michael Gove apareció un poco cursi y complaciente con los que lo interrogaban,desde una pantalla, en diferentes ciudades del reino. Javid se presentó como el hijo de la inmigración paquistaní, con otra educación y orígenes que los demás candidatos y como banquero de inversión, antes de llegar a la política.

Todos debatieron durante una hora en la BBC. Gove y Javid tenían como objetivo a Stewart, que duplicó sus votos y pretende llegar a la final. Ellos también y lo taclearon toda la noche. La suerte de los tres se comenzará a decidir en las votaciones de este miércoles y el jueves, que llevarán a la selección de los dos candidatos de la disputa. El debate se realizó una hora después que el Comité 1922 recogiera la segunda votación. En ella volvió a ganar esta segunda vuelta Boris Johnson y duplicó los votos Rory Stewart.

A la primera pregunta la hizo un militante conservador, que votó por el partido del Brexit en las elecciones europeas. Boris dijo que Gran Bretaña debe irse de la UE el 31 de octubre. ”Si no nos vamos el 31 de octubre pienso que nosotros todos comenzaremos a pagar un serio precio”. ”Los políticos necesitan adoptar sus responsabilidades y actuar seria y sobriamente”, aclaró.

El canciller Jeremy Hunt cree que “hay que resolver esto y nosotros tenemos que resolverlo rápidamente”. Pero no duda en postergar el Brexit “más allá del 31 de octubre para conseguir un acuerdo“. Una posición que compartió con Michael Gove. Sajid Javid dijo que es “fundamental” que Gran Bretaña se vaya de la UE por “instrucción” de la población británica.

Rory Stewart fue preciso: Gran Bretaña se debe ir de la Unión Europea “de la manera más rápida y eficiente posible”. Pero no cree que es posible “un nuevo acuerdo con Bruselas para el 31 de octubre”. Defendió el acuerdo del Brexit de Theresa May y consideró que “los conservadores deben apoyarlo”.

Johnson fue desafiado a si Gran Bretaña estaba cerca de hacer un acuerdo para el 31 de octubre, él iba a considerar un retraso de su No Acuerdo para conseguir un acuerdo. Cree que es “posible” encontrar un acuerdo “para Halloween” y que aceptar las fechas-ultimátum era “el camino” para conseguir un acuerdo.

Cuando una mujer desde Southampton le preguntó sobre la posibilidad de irse sin acuerdo y la incertidumbre familiar que a ella le generaba , Michael Gove admitió que un No Acuerdo generaría “turbulencias económicas”.

Johnson insistió en que “es importante prepararse para un no acuerdo” para negociar y que un “enorme cantidad de trabajo ya se ha hecho”.

El ministro del interior Sajid Javid dijo que “no se han hecho suficientes preparativos“ y esa es la razón “por la que estamos en este lio”. Johnson gritó: ”Saj es absolutamente correcto”. El canciller Hunt decidió no descartar un No Acuerdo “pero como última, ultima posibilidad”. Y Rory Stewart prometió que si era primer ministro, garantizaba que “nunca habría no acuerdo”.

Cuando los que preguntaban no estaban demasiado conformes con lo que escuchaban, llegó la discusión delicada de la frontera con Irlanda del Norte. Hunt dijo que no se podía volver a la frontera de infraestructura entre las dos Irlandas, que las actuales “salvaguardas” o “backstops” impuestas en el acuerdo nunca pasarían el Parlamento. Javid precisó que el dinero ayudaría a encontrar “una solución tecnológica para una virtual frontera”. Esa solución no existe aún pero Johnson acordó “fuertemente” con Javid y Hunt sobre que Gran Bretaña nunca debe aprobar una frontera dura entre el norte y el sur de Irlanda, sin poner el riesgo del acuerdo de paz.

El partido conservador de la austeridad, que redujo a los más pobres británicos a recurrir a bancos de alimentación ante la pérdida de su poder de compra y su bajo nivel de vida, disintieron sobre recortar o no los impuestos. Hunt dijo que los recortes “habían ido demasiado lejos”. Steward caracterizó a los servicios sociales británicos como “una desgracia” y “un escándalo” y que deben sentarse con la oposición para repararlos.

Fue un debate que no conformó a nadie. Boris Johnson probablemente tuvo su peor performance porque no era él. Sajid Javid disfrutó de su mejor noche. Rory Stewart fue el más claro sobre el Brexit, los impuestos y los servicios públicos. Todos buscaban cortarle las alas para que no llegue a la final con Boris. Jeremy Hunt y Michael Gove no cometieron demasiados errores. Pero 60 minutos fueron demasiado poco para aclarar semejante oscuridad británica, con el reino en plena crisis.