Jamal Khashoggi: el brutal asesinato que desató una crisis entre Turquía y Arabia Saudita

Internacionales
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El brutal crimen de Jamal Khashoggi, en octubre del año pasado, causó conmoción en el tablero mundial y desató una profunda crisis diplomática entre Turquía y Arabia Saudita, en

la que quedó envuelto también el gobierno del estadounidense Donald Trump.

El periodista saudita, de 59 años, columnista del diario The Washington Post, entre otros medios, era un duro crítico de la monarquía de su país, en especial del príncipe heredero Mohammed Bin Salman. Trabajó en embajadas de su país en Washington y Londres, y algunos sospechan que también colaboró con la inteligencia saudita.

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Su sesgo independiente y su simpatía por la perspectiva occidental lo convirtió en un personaje reconocido, bien conectado con periodistas extranjeros y diplomáticos que buscaban entender la perspectiva real de Riad.

Pero cuando Mohammed bin Salman se convirtió en príncipe heredero en 2017 y tomó un control sin par en sus manos sobre las palancas del poder dentro del reino, los vínculos de Khashoggi con la corona se resintieron.

El periodista sintió que ya no había lugar para él ni para su mínimo nivel de independencia en su país. Y se mudó a Estados Unidos. Se convirtió en columnista de The Washington Post y se reinventó como el mayor crítico del príncipe en Occidente.

Divorciado de su primera mujer, el año pasado estaba por casarse con su novia turca. Pero el día anterior a la boda fue brutalmente asesinado. El 2 de octubre, Khashoggi entró al consulado de su país en Estambul, para retirar unos documentos que necesitaba para casarse. Su novia, Hatice Cengiz, lo esperaba afuera. Pero el periodista nunca salió.

La mujer denunció su desaparición y durante días no se supo nada del paradero del periodista. Arabia Saudita aseguraba que Khashoggi se había ido por sus propios medios de la sede diplomática, pero las cámaras de seguridad no tenían imágenes de su salida.

El gobierno de Turquía, a su vez, afirmó desde el comienzo que el periodista había sido asesinado y exigió a Riad explicaciones por ese crimen cometido en Estambul. El propio presidente Recep Tayyip Erdogan salió a acusar a los sauditas por el crimen.

Con el paso de los días, la presión internacional y las pruebas en manos de Turquía, el reino admitió que el periodista había muerto en sus dependencias. Pero en esa primera versión alegaba que había fallecido tras recibir un fuerte golpe durante una pelea. La versión nunca llegó a convencer.

Finalmente, a fin de octubre, Riad reconoció que había sido un asesinato premeditado. Pero el cuerpo nunca apareció. ​Las versiones según las cuales había sido desmembrado fueron cobrando fuerza con pruebas obtenidas en los días posteriores.

El gobierno saudita arrestó enseguida a 18 funcionarios sauditas, entre ellos algunos cercanos al príncipe Bin Salman.

La Justicia turca asegura que Khashoggi fue estrangulado poco después de entrar en el consulado. Su cadáver fue descuartizado. Según versiones que no fueron confirmadas, los restos fueron sacados del consulado en bolsos o valijas.

Las autoridades turcas consideran que la orden de matar al disidente procedió de las altas esferas del gobierno saudita. Ankara compartió informaciones del servicio secreto, sobre todo grabaciones, cuyo contenido (en parte) fue filtrado a la prensa.

En las grabaciones filtradas a a la prensa, se oye a Khashoggi que ordena a sus asesinos que lo suelten. Se escucha a alguien que lo llama "traidor" y que le advierte que "deberá rendir cuentas".

Después de cambiar de versión varias veces, Riad admitió que un equipo de unos 15 hombres viajó a Estambul a buscar a Khashoggi para llevarlo a Arabia Saudita. Pero "en el intento por convencerlo", la situación se salió de control y lo mataron.

El fiscal general saudí pidió la pena de muerte para por lo menos cinco detenidos por los hechos. El fiscal sin embargo aclaró que Mohamed Bin Salman no tuvo nada que ver con el asesinato, a pesar de que la propia CIA apunta al príncipe heredero como el hombre que dio la orden.

De todas maneras, días después el presidente estadounidense Donald Trump salió a defender a la monarquía saudita y afirmó que el asesinato de Khashoggi no frenará la "firme" relación entre Washington y Riad, incluso si el príncipe heredero Mohamed bin Salman era señalado como responsable.

El asesinato de Khashoggi se filtró como un tema de debate en la cumbre del G20 que se realizó en novimebre pasado en Buenos Aires, donde el príncipe Mohamed Bin Salman acaparó las miradas.

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