Jair Bolsonaro criticó a los gobernadores del Nordeste de Brasil y recibió una dura respuesta

Internacionales
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Jair Bolsonaro inauguró el martes el nuevo aeropuerto de la ciudad de Vitória da Conquista, en el estado de Bahía, al que llegó tras una intensa refriega verbal con

gobernadores de la pobre Región Nordeste, la segunda más populosa del Brasil, la única en la que no venció las elecciones que lo consagraron presidente y en la que el jefe de Estado registra su menor índice de popularidad.

El gobernador de Bahía, Rui Costa, no concurrió a la inauguración del aeropuerto Glauber Rocha, nombre del cineasta nacido en Vitória da Conquista, figura central del Cinema Novo brasileño y que a 38 años de su muerte se convirtió en símbolo de una nueva y agria disputa entre Bolsonaro y opositores.

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Al acto tampoco concurrió Paloma Rocha, hija del cineasta, quien acusó al presidente brasileño de cometer “oportunismo político con el uso indebido del nombre de mi padre”, quien sufrió persecución y exilio, y cuyas obras denunciaron las abismales diferencias sociales y regionales de Brasil.

La inauguración de la nueva terminal aérea se realizó días después de que se divulgara un comentario despectivo del presidente Bolsonaro hacia el Nordeste, en el que hizo referencia a los “gobernadores de paraíba”, indicando que el peor de ellos era el del estado de Maranhao, Flavio Dino, del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), a quien, dijo, no había que darle nada.

Paraíba, además de ser uno de los nueve estados del Nordeste de Brasil, es un término utilizado en Río de Janeiro –donde Bolsonaro hizo gran parte de su carrera política- para referirse de modo despectivo a los brasileños de la Región Nordeste, que por años protagonizaron fuertes corrientes migratorias dentro de Brasil para escapar de sequías, pobreza y falta de empleos.

El comentario de Bolsonaro provocó una reacción de los nueve gobernadores de la región, quienes en una carta aseguraron que recibieron “con espanto y profunda indignación la declaración del presidente de la República transmitiendo orientaciones de represalia a gobiernos estaduales”.

Dino, a su vez, un ex juez que fue funcionario durante parte del gobierno de la ex presidenta Dilma Rousseff (2011-2016), dijo sobre los dichos de Bolsonaro que “parece llamar 'paraiba' a todos los nordestinos y me amenaza, con una rabia extraña. Lamento y espero explicaciones, ya que esto es algo realmente inédito e incompatible con la Constitución”.

En el mismo día en que se refirió de forma despectiva a los brasileños oriundos de la Región Nordeste, Bolsonaro criticó al ente estatal que divulga datos sobre la deforestación de la Amazonia, pidió imponer filtros morales al financiamiento público del cine brasileño y negó que la periodista del Grupo Globo Miriam Leitão hubiera sido víctima de torturas durante el último régimen militar que gobernó a Brasil (1964-1985), lo que generó duras respuestas de funcionarios, productores audiovisuales, analistas y hasta del mayor conglomerado de medios de comunicación del país.

“Jair Bolsonaro es cada día más Jair Bolsonaro. Más suelto en los discursos, menos intimidado en los encuentros con otros jefes de Estado, más orgullosamente políticamente incorrecto, mucho más audaz en sus opiniones, incluso las que sabe que son impopulares”, evaluó el consultor y analista Thomas Traumann en un artículo. Y agregó: “La ilusión de que, una vez en el cargo, el presidente se adaptaría a las estructuras, se comportaría dentro de los límites preestablecidos y domesticaría a su militancia, era exactamente eso, ilusión”.

Antes de la inauguración de la terminal aeroportuaria en Bahía, el alcalde de Vitória da Conquista, un aliado de Bolsonaro, sacó de las calles los carteles que aludían al aeropuerto Glauber Rocha como una obra del gobierno regional. El nuevo aeropuerto costó unos 36 millones de dólares, financiados con aportes federales y del propio gobierno bahiano. Podrá recibir unos 500.000 pasajeros anuales y servirá a una zona de rápida expansión económica.

En la inauguración, tras ser aplaudido y saludado al grito de “mito” por sus simpatizantes, Bolsonaro dijo, conciliador, que “ama el Nordeste” y que “somos todos paraíbas”. Además, lamentó el faltazo del gobernador bahiano, pero también criticó su pertenencia al PT.

“Lamento mucho que el gobernador no esté aquí, al final de cuentas él estaría al lado de su pueblo (…) No aceptaremos, evidentemente, querer imponernos el socialismo o el comunismo”, indicó el mandatario. Pese a esa caracterización, el gobernador Costa, un economista, es considerado un moderado dentro del PT.

​Brasilia, corresponsal

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