Dura advertencia de China a EE.UU: detenga la guerra comercial "o asuma todas las consecuencias"

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La guerra comercial entre Estados Unidos y China recrudeció peligrosamente, con fuertes cruces entre ambas potencias. En una declaración de tono amenazante, el gobierno de Beijing dijo que los nuevos aranceles

anunciados por Washington contra bienes chinos son “abusivos”, y conminó a la Casa Blanca a detener estas prácticas “o soportar todas las consecuencias”.

Este nuevo episodio comenzó el viernes cuando China, en represalia por la ola de aranceles aplicados por el presidente Donald Trump a productos importados chinos y ante la falta de avances en las negociaciones, informó que impondría gravámenes a bienes estadounidenses por 75.000 millones de dólares.

Los presidentes Donald Trump y Xi Jinpíng. Tiempos difíciles. AFP

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El país asiático indicó que la medida incluirá a 5.078 productos estadounidenses con tarifas del 5 al 10 por ciento, en dos lotes que entrarán en vigor el 1 de septiembre y el 15 de diciembre, respectivamente. Comprende vehículos, partes de automóviles e insumos agrícolas como soja y maíz, lo que repercutirá entre los granjeros y productores estadounidenses.

Trump respondió a las pocas horas con medidas recíprocas, que incluyen 30% de aranceles sobre 250.000 millones de dólares en productos chinos, y 15% sobre otros 300.000. Además, el mandatario le ordenó a las empresas estadounidenses que comercian con China a “buscar inmediatamente una alternativa”.

“Esos actos unilaterales y de intimidación de proteccionismo comercial y de presión extrema van en contra del consenso de los jefes de Estado de China y de Estados Unidos, y van en contra de los principios de respeto mutuo, igualdad y beneficio mutuo”, dijo ayer un vocero del Ministerio de Comercio en Beijing, citado por el diario China Daily.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk AP

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk AP

En el mismo texto el funcionario chino sostiene que la decisión de Estados Unidos “dañará gravemente el sistema comercial multilateral y el orden normal del comercio internacional”. “China insta enérgicamente a Estados Unidos a no juzgar mal la situación, o subestimar la determinación del pueblo chino. Debe detener de inmediato sus prácticas erróneas, o asumirá todas las consecuencias”, advirtió.

El endurecimiento de la guerra comercial no sólo está afectando la economía de ambas potencias mundiales, sino también la de gran parte del planeta. Ayer, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, advirtió a Trump sobre esta crisis. “Las guerras comerciales conducirán a la recesión”, sostuvo.

El primer ministro británico Boris Johnson, quien tiene buena sintonía con Trump, también expresó su temor. “Estoy muy preocupado. Esta no es la manera de proceder”, dijo.

Y agregó: “Quienes apoyan los aranceles corren el riesgo de ser tomados como responsables de la recesión de la economía mundial. Necesitamos una desescalar las tensiones”.

Los analistas señalan que las empresas de carácter internacional están demorando las inversiones porque no saben dónde instalar fábricas nuevas, buscar proveedores o encontrar clientes sin tener un panorama más claro de hacia dónde van las disputas comerciales. “Hay mucha incertidumbre. En todas partes las empresas están a la expectativa”, señaló Eric Lascelles, economista jefe de RBC Global Asset Management.

La perspectiva global sombría refleja en parte los conflictos comerciales de Trump con China y otros países. Ahora todos comprenden que el mandatario probablemente seguirá aplicando aranceles para tratar de arrancar concesiones a los socios comerciales. “La incertidumbre comercial llegó para quedarse”, sentencia Madhavi Bokil, de Moody’s.

Estrujado por el proteccionismo, el comercio global probablemente crecerá 2,5% este año, la tasa más baja de los últimos tres años, según el FMI. Trump, que aterrizó este sábado en Biarritz, Francia, para participar en la cumbre del G7, lleva días combatiendo las alarmas sobre una posible recesión en Estados Unidos, que comenzaron a sonar la semana pasada, cuando se registró en el mercado de la deuda del Estado una “curva invertida” de rentabilidad.

Según The New York Times, mientras Trump reparte promesas de campaña de bajar impuestos y repite que no hay de qué preocuparse, algunos de sus asesores están inquietos por la posibilidad de que la volátil reacción del mandatario a los cambios en la economía pueda agravar la situación.

Eso podría privar a Trump de la ventaja que los republicanos consideran su mejor arma para lograr la reelección el año que viene: la robusta economía que le ha acompañado desde que llegó al poder en 2017. Uno de los gestos que más preocupación ha generado fue su “orden” de este viernes a las empresas estadounidenses de “buscar una alternativa a China, incluida la posibilidad de traer sus compañías de vuelta a casa y elaborar su productos en Estados Unidos”, medida que contradice la tendencia actual de una economía globalizada.

Mientras los economistas y las grandes compañías trataban de descifrar el posible impacto de esa exigencia emitida por Twitter, Trump dio una pista sobre cómo podría ejecutar esa medida: mediante la ley estadounidense de poderes económicos en emergencias internacionales, aprobada en 1977. Pero para hacerla efectiva tendría que declarar antes “que existe una emergencia nacional” relacionada con ese comercio.

Aunque la guerra comercial ya ha hecho que algunas empresas estadounidenses busquen otros mercados donde producir barato, es poco realista esperar que gigantes como Apple, cuya cadena de producción está íntimamente relacionada con China desde hace años, salga a corto plazo del gigante asiático.​Beijing y Washington. AP, EFE, AFP y Clarín

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