Historiador cubano"A Cuba la aíslan, pero también hay un autoaislamiento del régimen"

Internacionales
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Manuel Cuesta Morúa es un historiador y activista político socialdemócrata. Cubano disidente, aunque moderado, observa y revela aspectos que otros críticos del régimen descuidan: los matices de la crisis que experimenta

la isla antillana. De visita en Buenos Aires, habló con Clarín de los retrocesos en la apertura, de la influencia del portazo de Donald Trump al descongelamiento, pero también del temor del régimen a que la apertura económica genere una presión política inevitable.

-Ya estuvo por aquí este año -Si si, estuve en marzo pasado.

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-Lo dejan entrar y salir fácilmente? -En algunos casos, que me incluyen, son cuidadosos para que uno salga. Quizá porque tenemos un poco más de apoyo, cierta sombrilla. Pero en los últimos meses ha arreciado la represión contra las personas y el libre movimiento.–¿Los halcones se han fortalecido con los portazos al deshielo de Donald Trump?

-El clima que ha creado Trump a ayudado para que los halcones azucen. Pero hay también una clave interna, digamos que el liderazgo de Miguel Díaz Canel (presidente) no esta asentado todavía. No puede esgrimir ni la épica ni el voto popular, los extremos que podrían darle la legitimidad ahora mismo.

--Raúl Castro ganó una interna en el poder para llevar adelante la apertura, ¿qué sucede ahora con eso ?

--Primero aclaremos que en Cuba había más bien varios parteaguas. Uno entre Fidel y Raúl. Fidel más místico y mítico pero con mucha más habilidad política. Raúl menos habilidoso políticamente, sin mucho liderazgo real, pero con un control cierto y pragmático. Luego, un sector más práctico menos ideológico y ambicioso de poder que empujaba ciertas reformas. Fidel a veces jugaba con ese sector. Y Raúl también. La repentina enfermedad de Fidel permitió que Raúl retomara las riendas con más fuerza y copara los sectores básicos, la economía con los militares, el partido.

-¿Ese proyecto se detuvo?

-Eso ya no esta funcionado. Pero son ellos quienes no quieren seguir profundizando las reformas económicas. Esas reformas abrían los sectores medios a las pequeñas y medianas empresas que, por las dimensiones de la economía cubana, eran las más viables para darle un impulso al país. En Cuba eso tendría un valor inmenso. Pero el gobierno lo paralizó -Con Venezuela exangüe y con el portazo de EE.UU. ¿cómo se sigue?

El ex presidente cubano Raúl Castro. EFE

El ex presidente cubano Raúl Castro. EFE

-Esa es la gran incógnita. A qué están apostando para poder mantener a flote la economía.

-¿Cuánto crece la economía cubana?

-Apenas uno por ciento, dato que todo el mundo pone en duda. El turismo, además, no esta bien, descendió el europeo. Hay problemas en algunas empresas hoteleras con la calidad del servicio, según se quejan los turistas.

--¿La interna entre aperturistas y conservadores en la gerontocracia esta concluida?

-- No, ya no. Hay un pacto de estabilidad porque quedan pocos al en la gerontocracia con alguna fuerza. El enemigo mayor era Ramiro Valdez, que sigue allí, pero él también advierte que depende bastante de Raúl para mantener cierta capacidad de poder. Guillermo García es el otro que queda, pero él esta muy ligado a Raúl Castro.

-- ¿Qué figuras realistas aparecen como relevos? ¿Díaz Canel?

-No estoy seguro de que el propio presidente sea un pragmático, de hecho el ha tratado de dar una vuelta de tuerca casi stalinista. Hay otras figuras, por ejemplo el primer secretario del Partido Comunista de Santiago de Cuba, Raúl Espósito. Habría que seguirlo. Está muy ligado a Raúl Castro y es muy pragmático según cuentan todos. Pero no hay mucha visibilidad de liderazgos alternativos. Está el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, que quizá es alguien también a seguir.

--Todo esto aumenta el aislamiento de Cuba --Bueno, por supuesto no hay una salida clara. Eso promueve discusiones sobre la capacidad de liderazgo más allá de la ideología, por ejemplo cómo afincar un liderazgo que lucha contra la realidad. Por eso me gusta insistir en que hay una combinación de aislamiento y autoaislamiento y eso se nota en el rechazo a la oferta de apertura europea. Europa cambio su política de aquella posición común que empujó José María Aznar a otra de un dialogo con cooperación. Y el gobierno se ha negado con mucha claridad. Europa incluso adelantó inversiones por el tema de agricultura, con el argumento de la seguridad alimentaria y como un gesto de buena voluntad para impulsar un cambio gradual. Que Cuba se vaya insertando, pero el gobierno no ha respondido. Bueno, sí lo ha hecho con mucha mayor represión contra sectores culturales, y no es ese un buen mensaje.

El presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel (i) saluda a Raúl Castro Ruz en un acto en abril pasado. EFE

El presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel (i) saluda a Raúl Castro Ruz en un acto en abril pasado. EFE

--¿Cómo se justifica eso internamente?

-Lo explican todo con lo de Trump. Pero también ahí hay un matiz interesante. Algunos lo dicen de distintas maneras, pero lo sitúan en el mismo punto de partida. La gente se pregunta cuándo el gobierno cubano comenzó a dar marcha atrás en la apertura. Y muchos responden, bueno una vez que Barack Obama tomó el avión y partió, o tras los discursos y con todos los influencers diciendo que no iba a pasar nada que Obama vino con un discurso dulce para introducir la serpiente.

-Cómo reacciona la gente de la calle a este empeoramiento de sus expectativas ?

- La gente reacciona como puede para intentar una sobrevivencia relativamente digna. Frente a la presión muchos de la pequeña empresa o el cuentapropismo lo que hacen es devolver la licencia, pero sigue trabajando con sus clientes. Trabajan fuera de la ley.

-¿Qué tipo de actividad?

– Pequeños restaurantes clandestinos, taxistas privados, peluquerías. En Cuba curiosamente se abrió un espectro muy amplio de servicios informáticos. De cada cuatro negocios uno y medio ,digamos, se dedica a ofrecer servicios de telefonía celular. Y muchos de esos muchachos lo que han hecho es cerrar, entregar la licencia y seguir trabajando.

-¿El Estado tolera eso?

–Se genera una tolerancia de economía informal, porque qué vas a hacer con toda esa gente. Y es una contradicción. La actividad comerciales un amortiguador social, pero ellos no quieren fortalecer ni siquiera a una clase media baja porque un tejido de clase media baja puede ser una presión en otro sentido.

-¿Porque Cuba no puede lidiar con eso? Sucede en las comunista China o Vietnam.-Esa es la gran disputa, cómo encajar el modelo chino o el vietnamita en Cuba. Sobre todo porque si se moderniza la economía incluiría muchos servicios, y eso fortalecería a un sector que al gobierno cubano no le conviene.

-Por qué empezaría a demandar?

-Claro. El modelo cubano como ha sido tan total en el control teme perder espacio social, que sus discursos no sean recepcionados por sectores que ya no dependen tanto del gobierno, sobre todo los sectores culturales. Los artistas son los que mejor viven en Cuba y son críticos, y el humor ha vuelto a ser filoso como siempre. A todo eso le teme el gobierno.

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