John Bolton, la caída de un halcón que no comprendió los cambios en el mundo y complicaba a Donald Trump

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Beligerante y rígido, el ahora ex Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, era un escollo en la necesidad de negociar del presidente con China e incluso con Irán. El parate económico mundial obliga a esos pasos, que Bolton no sabía ni quería dar. Por Marcelo Cantelmi


La caída del halcón John Bolton puede constituir mucho más que el resultado de los crecientes desencuentros que el hasta hoy asesor de Seguridad Nacional sostenía con el presidente Donald Trump. No es sólo una personalidad que se va. Su salida indicaría un giro necesario en las políticas de la Casa Blanca a tono con las mutaciones que se observan en el mundo. Las tensiones entre estos dos hombres no definían necesariamente perspectivas diferentes sobre cómo actuar frente al mundo. Pero si los separaba la oportunidad y la metodología. Eran conocidas las quejas de Trump que comentó públicamente que lo rodeaban funcionarios que lo querían llevar a una guerra. Hablaba de Bolton pero también de su canciller Mike Pompeo. Era el caso de Irán entonces y hoy, el país que posiblemente ha sido la gota que desbordó el vaso.

Si se observa cuáles jugadores internacionales lamentaran esta salida, Israel sería el primero en la lista. Hace pocas horas, el gobierno de Benjamín Netanyahu denunció que la teocracia persa ocultaba una planta de desarrollo nuclear. La denuncia, por cierto sin mayores elementos de prueba, se conoció apenas unas horas antes de que Trump anunciara que estaba dispuesto a sostener una cumbre con su colega iraní Hassan Rohani en la Asamblea de las Naciones Unidas de fines de este mes en Nueva York.

El diario Haaretz, entre otras publicaciones bien informadas, habían señalado que Trump incluso ya no le atendía el teléfono a Netanyahu que buscaba persuadirlo para que no diera esos pasos justamente cuando el líder israelí se juega su futuro y posiblemente la cárcel en las elecciones del próximo 17 de setiembre. El mismo prestigioso diario de Israel informó esta semana que, según sus fuentes en Estados Unidos, la cumbre con Rohani es un hecho. La única dificultad es la condición del iraní para quitar o aliviar las sanciones como peaje para ese encuentro. Eso se encuentra bajo negociación.

Bolton con el canciller Mike Pompeo, otro halcon en el gabinete, pero más dócil. EFE
Bolton con el canciller Mike Pompeo, otro halcon en el gabinete, pero más dócil. EFE

El conflicto en Oriente Medio no fue el único lastre que arrastró Bolton en su relación con Trump. El presidente también le facturó la fallida ofensiva sobre Venezuela que acabó con el desastre del supuesto alzamiento rebelde del último día de abril pasado que nunca sucedió. Esa rebelión fue imaginada por Bolton y su socio en el caso venezolano Elliot Abrams, y también Pompeo, como el final del régimen despótico venezolano a partir de acuerdos con sus principales referentes militares en Caracas. Bolton había entusiasmado, además, a los sectores más rígidos de la diáspora venezolana en EE.UU. con la posibilidad de una invasión al país caribeño que acabara con la dictadura. Una posibilidad que fue descartada, pese a la insistencia del funcionario dimitente, por el efecto de rechazo que producía esa idea aún entre los principales aliados de Washington.

Hay otras dimensiones detrás de esta renuncia. Bolton, junto al asesor comercial Peter Navarro, un halcón de igual plumaje encrespado, encabezaron el sector mas duro contra cualquier negociación con China que no implicara la rendición de Beijing. Fueron ellos los principales respaldos internos de la decisión de Trump de agregar un 10% de aranceles sobre el remanente no penalizado de las exportaciones de la República Popular a Estados Unidos. Esa medida promovió una réplica de Beijing que agravó la guerra comercial y descartaba cualquier salida acordada.

Donald Trump despidió al asesor de Seguridad Nacional, John Bolton
El efecto sobre la economía global de ese litigio comenzó a sobrevolar con intensidad en EE.UU. donde se espera que el freno de la actividad comenzará a sentirse el año entrante, en el último semestre, cuando se realizarán las elecciones presidenciales en las cuales Trump aspira a un segundo mandato.

En Biarritz, justamente, el magnate presidente dio señales de su interés de regresar a la mesa de negociaciones que se confirmó con una primera ronda en Washington en octubre próximo. La presión de Francia sobre Trump para negociar un acuerdo con Irán, a su vez, tiene el mismo sentido económico. París representa los intereses del más potente establishment para recuperar sus negocios petroleros, gasíferos y de infraestructura con la potencia persa. En un cuadrante con esos objetivos, Bolton no tenía espacio. Es un alfil que cae del tablero expulsado por un cambio radical de las expectativas económicas pero, también, por la urgencia de Trump de cuidar su sendero electoral.

fuente clarin

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