Brexit: Boris Johnson asegura que no le mintió a la reina y la oposición ya piensa en otro referéndum

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El psicodrama del Brexit continúa en Gran Bretaña sin detenerse. Después de negar que él haya mentido a la reina en sus argumentos para cerrar el Parlamento, el primer ministro

Boris Johnson va a invitar a los 20 legisladores conservadores -que echó brutalmente cuando votaron en contra de irse sin acuerdo de la UE- a reincorporarse al partido, en medio de una ola de críticas. Los legisladores expulsados incluyen al nieto de Winston Churchill, al ex procurador de la Corona y al más viejo de los diputados Tories en la Cámara de los Comunes, que no han respondido.

Boris se prepara para extender “un olivo” a los rebeldes, que están furiosos y han conseguido la adhesión de los Tories mayoritariamente en sus protestas. Instruyó al jefe de los Whip a escribir a los rebeldes, para establecer un proceso de apelación para restaurarles su status, que le arrancó su jefe de estrategia, Dominic Cummings, que ni siquiera está afiliado a los conservadores.

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El “perdón” viene paralelo a la fragilidad de Boris, ante acusaciones de que mintió a la soberana para hacerle firmar la suspensión parlamentaria. Si se prueba la acusación en la audiencia de la Corte Suprema de Justicia el martes, debería forzosamente renunciar. Pero también necesita esos votos ante la posibilidad de que consiga el acuerdo para una Irlanda Unida y destrabar el bloqueo que existe hoy entre Gran Bretaña y la Unión Europea para la partida británica.

La expulsión de los legisladores produjo una fractura en el gabinete de Boris. El Chancellor de las finanzas, Sajid Javid, el secretario de salud, Matt Hancock, el líder de la Cámara de los Comunes, Jacob Rees Moog, exigieron que fueran reincorporados. La oposición entera en la Cámara de los Comunes los homenajeó, en otra muestra de la transversalidad política que significa el Brexit.

Boris Johnson./ Reuters

Boris Johnson./ Reuters

El problema es que esta amnistía va enfurecer a los Brexiteers. Un delicado equilibrio para Boris en estas horas. Ha mantenido en los últimos días reuniones con los legisladores rebeldes. Les ha dicho que está dispuesto a soportar “lanzas en mi espalda” de parte del DUP (protestantes unionistas irlandeses) y los euroescépticos. Finalmente serán ellos a quienes traicionará si consigue el acuerdo de una Irlanda Unida para anular las salvaguardas que hoy frenan la negociación con la UE.

Hasta ahora, los legisladores no se han expresado oficialmente. Nicholas Soames y Ken Clarke han decidido no presentarse más como candidatos a diputados, ni siquiera como conservadores independientes.

¿Laborismo, al poder y referéndum?

En ese contexto, el laborismo se prepara para llegar al poder y gobernar sin elecciones de por medio y convocando a un referéndum para que los británicos decidan si quieren quedarse o irse de Europa. Ellos harán campaña para quedarse y retirar el artículo 50 del tratado de Lisboa, que puso en marcha el divorcio con la Unión Europea.

Bajo planes considerados por el liderazgo laborista y en oposición a la actual posición que han adoptado, los estrategas laboristas han diseñado planes para un segundo referéndum si el partido llega al poder y antes de firmar un acuerdo con la UE.

Si ganan los pro europeos, ellos revocarán el artículo 50. Si triunfan los euroescépticos, la propuesta en el referéndum es que se irán de Europa en “las mejores condiciones posibles”.

Si los Brexiteers ganaran, los laboristas dejarán claro que las condiciones de la partida será el acuerdo de divorcio que diseñó la ex primera ministra Theresa May, con una revisada declaración política. No es otro que el acuerdo que rechazó el parlamento tres veces.

Para los laboristas es poder demostrar que hay un límite en lo que se puede negociar con los europeos y no se puede ir más allá de lo acordado entre ellos y May. Los cambios pueden ajustarse a la declaración política, que es modificable. Uno de esos cambios podría incluir una adhesión a la unión aduanera, que May había descartado junto al mercado único, y que evitarían el caos en las fronteras británicas.

Esto va a ser discutido en la conferencia laborista en Brighton, entre el 22 al 24 de septiembre. Los sindicatos apoyan esta posición. La mayoría de los militantes quieren ahora mover al partido hacia posiciones pro europeístas, cuando Jeremy Corbyn siempre fue un euroescéptico.

Detrás de este cambio de estrategia se encuentran el ex primer ministro Tony Blair y el estratega Peter Mandelson, ex comisionado de comercio en la Unión Europea y uno de los fundadores del Nuevo Laborismo. Los apoya Tom Watson, el número dos del partido.

París, corresponsal

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