Elecciones presidenciales en Bolivia: incertidumbre y calles vacías en un día clave para el futuro del país

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El silencio sorprende en las calles de La Paz este domingo a la mañana. Las nubes que cubrían los cerros en las primeras horas se alejaron y dejaron espacio a un

sol que hace subir varios grados. Casi no circulan autos, sólo unos pocos autorizados especialmente, ya que todo el transporte está suspendido por la jornada electoral. No hay colectivos ni combis. Algunas bicicletas y muchos, muchos policías que recorren los distintos barrios. Desde las 8 de la mañana, miles de personas hacen fila para elegir al próximo presidente de Bolivia. Reina por ahora la incertidumbre y una fuerte polarización entre quienes apoyan un nuevo mandato de Evo Morales y quienes quieren un cambio después de casi 14 años de gobierno del Movimiento al Socialismo.

Entre la desconfianza de la oposición en la transparencia del proceso electoral y la inquietud del gobierno por no lograr una mayoría suficiente para evitar la segunda vuelta, la incertidumbre sobrevuela el país.

Un humo blanco cubre la esquina de la calle Aspiazu y la avenida 20 de Octubre, en la zona de Sopocachi, a las 9.30 de la mañana. Es un puesto donde venden choripanes y sándwiches de cerdo a 10 bolivianos (poco menos de 100 pesos argentinos). Al lado, entre varias ollas de distintos tamaños, Miriam ofrece fricasé de cerdo con maíz,a 25 bolivianos. Los puestos tienen mucho público, como el que vende ensaladas de frutas y el de empanadas, justo al lado. Es que allí está la escuela Agustín Aspiazu, uno de los centros de votación de este barrio, donde fue a votar el vicepresidente Alvaro García Linera.

Evo Morales votó en la Villa 14 de septiembre, en la región del Chapare, centro de Bolivia. /AFP

Evo Morales votó en la Villa 14 de septiembre, en la región del Chapare, centro de Bolivia. /AFP

Rodeado de miembros de su partido, García Linera llegó poco después de las 9.30 y se acercó a la mesa 7, en el segundo piso. Al salir, mientras un coro de personas gritaba “Alvaro, Alvaro” y “Hasta la victoria siempre”, otro grupo, a viva voz, lo acusaba: “¡Sinvergüenza! ¡Ilegal! !Bolivia dijo No!”.

Durante poco más de 10 minutos, el gran patio de esa escuela, bajo un sol radiante, se convirtió en una muestra de la división de los bolivianos frente a esta elección.

Mientras García Linera hablaba con los medios que lo rodearon, y llamaba “que no nos suceda lo que pasa en Ecuador o en Chile”, un grupo de personas indignadas lo abucheaban y clamaban: “Queremos un cambio”.

“Piensen siempre en la tranquilidad de Bolivia y en la tranquilidad de nuestras familias” cuando vayan a votar, pidió el vicepresidente, que también busca su reelección, antes de salir junto a un enjambre de militantes del MAS que lo alentaban con el puño en alto.

Ximena Avengoa estaba indignada. Era una de las que gritaban “ilegal, corrupto” al vicepresidente. “Nos consultaron y dijimos que no podía volver a presentarse”, señaló a Clarín. Se refería al referéndum de 2016, que convocó el gobierno para consultar si estaban de acuerdo con modificar el artículo de la Constitución que permite sólo una reelección. Una estrecha mayoría de 51,7% dijo No. Pero el gobierno presentó una demanda ante el Tribunal Constitucional ylogró que se habilitara una nueva postulación de Evo, que ya va por su tercer mandato consecutivo. Es esto lo que más indigna a muchos bolivianos hoy.

El opositor Carlos Mesa votó en la zona sur de La Paz. /EFE

El opositor Carlos Mesa votó en la zona sur de La Paz. /EFE

Este malestar se nota en los índices de popularidad del presidente, que ha caído en los últimos dos años. Por eso por primera vez no tiene la certeza de ganar en primera vuelta, como ocurrió en 2005, en 2009 y en 2014. Las dos últimas veces, se impuso por más del 60%. Pero ahora podría no obtener una ventaja de 10 puntos sobre el ex presidente Carlos Mesa, quien aparece segundo en los sondeos y parece canalizar el hastío de la población.

Carlos Mesa desconfía de la transparencia

Mesa, de la alianza de centroderecha Comunidad Ciudadana (CC), votó en el Centro Cultural Inti Phaxi de la zona de Mallasilla, en el sur de La Paz, y expresó su “alta desconfianza” en la transparencia del proceso electoral.

El TSE (Tribunal Electoral) nos ha demostrado que es un brazo operativo del gobierno. Lamentablemente nuestra desconfianza es muy alta”, afirmó a los medios al salir de votar.

Las calles de La Paz, sin transportes. /AP

Las calles de La Paz, sin transportes. /AP

“Se trata de un momento fundamental de la historia democrática de Bolivia”, dijo Mesa. Y pidió “que nadie se quede en su casa, que todos salgan a votar. Que nuestras elecciones sean limpias y pacíficas”.

Además, se mostró confiado. “Evo morales no va a ganar. Nosotros creemos que vamos a ganar esta elección”, remarcó.

Evo Morales, a su vez, votó en la región del Chapare, en el departamento de Cochabamba, donde nació a la vida política como líder de los sindicatos cocaleros. “Somos muy optimistas, mucha confianza, pero fundamentalmente, confianza en la democracia”, afirmó. “Aprovecho esta oportunidad para convocar al pueblo boliviano a participar en esta fiesta democrática”, agregó.

Los otros siete candidatos que se presentan a la presidencia también fueron a votar temprano, en distintas regiones del país.

Por la tarde, Evo Morales volverá a La Paz para esperar los resultados junto al vice García Linera. Se esperan los primeros resultados provisorios para las 20, hora de Bolivia (las 21 de la Argentina).

La Paz, enviada especial

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