Los desafíos en Bolivia: cómo sostener el crecimiento económico

Internacionales
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Bolivia ya no es la misma de enero de 2006, cuando Evo Morales llegó al poder. En estos años, el país experimentó un crecimiento económico sostenido, y

muy superior al de sus vecinos. De la mano de la exportación de sus materias primas, especialmente gas, petróleo y productos agrícolas, el país logró una bonanza inédita en décadas, que el gobierno supo redistribuir a favor de los sectores menos favorecidos. El presidente lleva como estandarte la estabilidad política y económica que logró en sus tres mandatos, en los que gozó de cifras altísimas de popularidad. Pero hoy el escenario es más complejo. La economía ya muestra signos de debilidad y en esta campaña quedó en evidencia una fuerte división en la sociedad, entre quienes siguen apoyando al mandatario y aquellos que reclaman un cambio.

“Uno de los primeros retos va a ser resolver esta polarización, que es atípica en el país”, interpreta la politóloga Erika Brockman. Aunque aquí casi todos reconocen que el gobierno del Movimiento al Socialismo llevó a una transformación, con una marcada disminución de la pobreza y una modernización que está a la vista, hoy son muchos los que sostienen que 14 años son suficientes y que el presidente debería dar un paso al costado.

Las últimas semanas fueron tensas. La oposición advirtió sobre una supuesta intención de fraude por parte del gobierno y algunos sectores llamaron a no reconocer un eventual triunfo de Evo Morales, al que acusan de controlar todos los poderes y el Tribunal Electoral. El presidente denunció un intento de golpe. Algunas protestas se tornaron violentas.

Así las cosas, el presidente que asuma en enero deberá hacerse eco de los diferentes reclamos y maniobrar para evitar situaciones de bloqueo político.

Pero el mayor desafío, coinciden distintos analistas, será la economía. Déficit fiscal, caída de los precios de las materias primas y un modelo poco diversificado son los principales problemas que hoy acechan al país.

“Desde 2014, el país está en una fase desaceleración del crecimiento, porque es una economía basada en la exportación de materias primas, especialmente gas”, explica a Clarín el economista Gabriel Espinoza, de la Cámara Nacional de Comercio de Bolivia.

“Durante años, el gobierno usó los recursos que entraban por esas exportaciones para ampliar su plan de inversiones y dinamizar el proceso productivo, con obras de infraestructura y nueva tecnología”, señala Espinoza. “Pero ahora caen los precios de los commodities y desde hace dos años crece el endeudamiento”, detalla.

El déficit supera ya el 7% del PBI, y los sectores industriales encienden las alarmas. Días atrás, la Cámara Nacional de Industrias advirtió que no se puede sostener este nivel de endeudamiento y que habrá que revisar otras políticas del gobierno, como el tipo de cambio fijo, que ha permitido mantener a raya la inflación pero ahora quita competitividad al país con una moneda sobrevaluada.

“El principal problema es que la inversión privada es muy baja. Y el Estado solo ya no puede seguir impulsando la economía,”, señala Espinoza.

El gobierno de Morales ha tenido éxito en sus políticas redistributivas, que lograron bajar la pobreza extrema de 38% en 2005 a 15% en 2018. Pero desde hace dos años se están usando reservas para mantener los programas sociales.

“El principal error gubernamental radica en su concepción del modelo económico, basado en la demanda interna, que está siendo artificialmente sostenida con los bonos sociales, inversión pública, utilización irracional de las reservas internas y el endeudamiento externo”, critica el abogado y analista político Carlos Bohrt. Será clave para el próximo gobierno lograr un proceso de industrialización, para que las reservas acumuladas en los años de bonanza no se agoten.

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