¿El Vaticano al borde del crack financiero? Tres mil documentos secretos así lo revelan

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Como ocurrió con las devastadoras consecuencias del “Vatileaks 1” y “Vatileaks 2”, las filtraciones de centenares de documentos secretos de las cumbres de la Iglesia –-robados algunos del mismo escritorio del

Papa Benedicto XVI​, Joseph Ratzinger, por su mayordomo y pasados a la prensa--, ha estallado el “Vatileaks 3” (“leaks” quiere decir filtraciones) con las revelaciones de tres mil cartas reservadas e inéditas, publicadas en un libro por el periodista Gianluigi Nuzzi.

“El Juicio Universal”, en alusión al mural sobre el cielo y el infierno de Miguel Angel que preside la Capilla Sixtina, es el título de la obra que se presente este martes en el centro de Roma con grandes expectativas.

“La situación vaticana ha empeorado respecto de cuando Ratzinger decidió dar un paso atrás y renunciar, en febrero de 2013 (abriendo el camino a la elección del argentino Jorge Bergoglio, Francisco​)”, alarma Nuzzi. Los escándalos convencieron a Benedicto que era mejor convertirse en un sereno Papa emérito que tratar de gobernar lo ingobernable: la lucha interna entre las facciones vaticanas.

Nuzzi fue procesado por el Vaticano en la época de los dos primeros “Vatileaks” y absuelto lo mismo que otro difusor de documentos robados, el investigador del semanario “L’Espresso, Emiliano Fittipaldi, que desde comienzos de este mes ha conmovido a la Santa Sede y la opinión pública con revelaciones tan graves como la de afirmar que la mayor parte del Obolo de San Pedro, las donaciones de fieles de todo el mundo al Papa para los pobres, es usado en operaciones financieras opacas, especialmente inmobiliarias, en lugar de ir a parar a los necesitados bolsillos de los últimos de la Tierra.

Nuzzi en su libro revela una montaña de información secreta para destacar que el Vaticano no está demasiado lejos de un “crack” financiero. “Todos los parámetros operativos, por ejemplo al APSA”, que administra las propiedades de la Santa Sede, muestran caídas de más del 60%.

Nuzzi, como Fittipaldi, defienden al Papa y su voluntad de luchar contra los corruptos y un sistema vetusto de administración general de los dineros, que siguen siendo muchos y en parte desconocidos, del Vaticano y la Santa Sede. Pero los escándalos golpean a Bergoglio, porque se producen en el momento en que tiene lugar en el Vaticano un crucial Sínodo de la Amazonía, donde la conspiración de los ultraconservadores, sobre todo en Estados Unidos, presenta una batalla abierta contra el Papa argentino y su línea progresista.

“Francisco quiere invertir la tendencia actual, que no es una herida sino una hemorragia”, afirma el autor del “Juicio Universal”. Nuzzi sostiene que la lucha del Papa es muy dificil porque “los instrumentos que tiene a disposición son insuficientes”. “Creo que estamos frente a un colapso de la gestión porque los instrumentos son caducos, como afirman los documentos que revelo, y hay una incompetencia general de la clase dirigente” del Vaticano, que se ocupa de las gestiones económicas.

El escándalo revelado hace poco por “L’Espresso” a través del investigador Fittipaldi, puso al descubierto que la Secretaría de Estado, el órgano central de gobierno de la Curia, maneja un fondo “extra balance” que muchos no conocen, de 742 millones de dólares. Y que ese fondo se alimenta del Obolo que recibe todos los años el Papa para distribuirlo entre los pobres. Fittipaldi contó como el 77% de ese tesoro fue a parar a operaciones inmobiliarias y financieras opacas.

Nuzzi, por su parte, afirma que solo 2 de cada 10 euros que entran en el Obolo de San Pedro arriban a los pobres, sus destinatarios. El resto es para las operaciones “non sanctas” y el mantenimiento de las estructuras del Vaticano.

Ezio Mauro, ex director de “La Repubblica” de Roma, escribió un largo artículo a propósito del libro de Nuzzi. Afirma que “la crisis financiera del Vaticano ha llegado a evocar el fantasma de una sacra cesación de pagos. Las tres mil cartas reservadas que difunde “cuentan como se ha llegado al borde del precipicio”.

En mayo el Papa argentino recibió el balance de APSA, que es la administración del patrimonio de la Santa Sede, llamado el “segundo banco” después del “IOR”, Instituto para las Obras de Religión, que sería el primero y antes de lo que ahora llaman el “tercer banco”, que es la Secretaría de Estado ocupada de distribuir, en operaciones que Jorge Bergoglio ordenó investigar, dineros destinados a los pobres a operaciones en las que participan personajes conocidos como “financieros de asalto”.

El balance del ejercicio 2018 de APSA tiene “por primera vez en la historia” un vistoso saldo en rojo. Según Nuzzi las causas son “una gestión clientelar y sin reglas, que cubre abusos, privilegios, contabilidad fantasma, con un sabotaje continuo de la acción del Papa para cambiar las cosas”.

El patrimonio inmobiliario de la Santa Sede es de medio millón de metros cuadrados que vale casi tres mil millones de dólares. Es el precio total de 4.421 casas, apartamentos y edificios. Ochocientos están sin alquilar. De los 3.200 en locación el 15 por ciento no paga nada, de la mitad se cobran precios de favor. Y hay casi tres millones de euros de morosidad, pese a todas las gangas. En 2018 el resultado de la gestión ha caído un 56%.

Solitario, Francisco continua con su denuncia. Afirma que “el nudo de la corrupción es haber vendido el alma al dios dinero”.

El Consejo para la Economía ya había denunciado el año pasado que el panorama era dramático: caída de las entradas, crecimiento incontrolado de los costos para el personal, devaluación de los bienes, agujeros peligrosos en el fondo de pensiones y la asistencia sanitaria”. El Consejo informó al Papa que “el déficit ha alcanzado niveles preocupantes que arriesgan conducir al default”.

Vaticano, corresponsal

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