Chile en emergencia: Cómo es vivir 12 horas recluido en Santiago por el toque de queda

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Una gran parte de los chilenos vive desde hace cuatro días con restricciones a la libertad para circular y el temor a ser detenidos si se infringe la medida. “Toque de queda”,

es el término acuñado desde la época de la dictadura militar y que muchos jóvenes no saben qué significa. Desde el sábado, cuando la protesta social por el aumento del boleto de subterráneo (luego frenado) copó la calle, el gobierno de Sebastián Piñera decretó la Situación de Emergencia. Salieron 20 mil uniformados a las calles y el militar a cargo estableció toque de queda por las noches.

De norte a sur se aplica la medida: Arica, Iquique, Alto Hospicio, Mejillones, Tocopilla, Calama, Coquimbo, La Serena, Valparaíso, Santiago, Rancagua, Concepción, Valdivia, Osorno y Puerto Montt. La vida entró en anormalidad: no hay clases, el transporte funciona a medias, muchos comercios cerrados y suspensión de espectáculos y hasta los estrenos del cine.

La población, que continúa manifestándose en las plazas y parques en los distintos barrios, desafía al poder policial. Permanecen en la calle durante las primeras horas de restricción de libertad y recién vuelve a casa cuando oscurece y no tiene prácticamente movilidad pública para trasladarse.

Cerca de la medianoche en la congestionada región metropolitana de Santiago, donde viven 7 millones de los 16 millones de habitantes que tiene Chile, no hay movimiento. Impacta el silencio de la Alameda, la calle que atraviesa el centro cívico chileno, donde está la Casa de la Moneda, y es el eje central para unir de oriente a poniente. Sólo circulan los camiones militares y autos de Carabineros, la policía de Chile. Cada tanta pasa un taxi con algún turista internacional, recién llegado del aeropuerto, que se encuentra con una ciudad apagada.

El otro costado de esta medida extrema de toque de queda, es la complicación para salir a comprar alimentos, a un hospital o una farmacia. Solo pueden hacerlo aquellas personas que estén con problemas graves de salud. El resto, incluido los trabajadores de prensa, si quieren salir sin inconvenientes, deben solicitar en alguna comisaría cercana un papel de “salvoconducto”. Lo entrega la Policía y otorga inmunidad para moverse en la ciudad custodiada por militares.

El día resulta corto. No solo hay que salir a trabajar, sino a realizar las compras y trámites. Y como más de 300 supermercados fueron saqueados y otros quemados, hay que trasladarse más lejos a veces para poder comprar. Algunos ciudadanos tienen temor de no conseguir pañales, leche y agua mineral; y hacen fila para entrar a los pocos negocios abiertos. El problema es que la mayoría de los comercios abre a las 10 y cierra a las 16, dos horas antes que se paralice el transporte público y cuatro horas previas al toque de queda. 

22 October 2019, Chile, Santiago: Demonstrators take part in a protest. The demonstrations were unleashed when the government decided to increase the metro ticket and triggered economic unrest in various sectors. So far, 15 people have been officially reported dead in the context of the protests. Photo: Mario Dávila/Agencia Uno/dpa

22 October 2019, Chile, Santiago: Demonstrators take part in a protest. The demonstrations were unleashed when the government decided to increase the metro ticket and triggered economic unrest in various sectors. So far, 15 people have been officially reported dead in the context of the protests. Photo: Mario Dávila/Agencia Uno/dpa

La consecuencia de varias días de crisis social, impactó en los precios. En el mercado La Vega, en la zona Recoleta, la más humilde de Santiago, subió el valor de las frutas, verduras y pescados porque los camiones no llegan a tiempo para abastecer la demanda.

La vuelta a casa también es complicada. Los micros viajan repletos desde  el sector de las manifestaciones de Plaza Italia y Baquedano. Sin colectivos, es una incógnita cómo regresan los miles que se manifiestan hasta el atardecer en el centro.

Existen divergencias sobre la disposición de “no salir a las calles”, salvo en caso de emergencia o razones de salud. Los ciudadanos acercan cartas de sus empleadores o muestran una receta médica para justificar el pedido a la policía y conseguir el salvoconducto para moverse en los horarios restringidos.

Según explicó el Instituto Nacional de Derechos Humanos, una persona que transite por la calle durante el toque de queda puede ser detenido por efectivos de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, precisaron que “si esto sucede deben ser respetados todos tus derechos”. Al ritmo en que crecen las protestas, el Ejército chileno tiene menos hombres y mujeres para desplegar. Anuncia cada vez más temprano la orden de no circular por la vía pública. Es el caso de Valparaíso y Concepción que este martes y el amanecer del miércoles deberán resguardarse 12 horas. De las 18, cuando aún está de día, a las 6 de la mañana. Parece increíble en un país que vive en democracia.

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