Bolivia sin Evo: un Parlamento esquivo podría hacer fracasar la última chance para restaurar el orden

Internacionales
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La incertidumbre, el desconcierto y la inseguridad latente en cada barrio, sumado al desprecio por los dirigentes políticos, están crispando a la población boliviana. “Nadie sabe quién manda ahorita en

target="_blank" href="https://www.clarin.com/tema/bolivia.html" alt="bolivia" title="bolivia" target="_blank">Bolivia”, dicen, sintetizando en la frase el vacío de poder que parece haberse instalado irremediablemente.

Todo gira alrededor de un Parlamento esquivo, impotente frente a una situación que lo desborda, y con gran insuficiencia para resolver la crisis que dejó la renuncia del presidente Evo Morales. Pretenden hacer una Asamblea Legislativa Plurinacional, como marca la Constitución, para aceptar la dimisión del mandatario y nombrar una autoridad provisoria, pero no consiguen formar quórum.

Mientras esto no se resuelva, la crisis sigue escalando. Una muestra de esta inestabilidad y falta de autoridad ocurrió con el traslado de Evo a México, donde le dieron asilo político y humanitario: las autoridades mexicanas no conseguían quién firmara la autorización para que el avión despegara y cruzara el espacio aéreo boliviano.

Casi todos los ministros y secretarios del gobierno de Evo renunciaron a sus cargos y nadie quiere hacerse cargo de las cuestiones más elementales de la vida cotidiana por temor a meter la pata y ser acusado de algún delito. También abandonaron sus cargos varios gobernadores y alcaldes.

La famosa frase “vacío de poder” es dramáticamente literal en Bolivia.

Los ministerios están cerrados en su mayoría, lo mismo que los organismos públicos y varios servicios de transportes. Los modernos teleféricos que llevan y traen gente de El Alto están paralizados. Sólo los pequeños buses privados funcionan. Mayra vive en las laderas de La Paz con su familia. “Hay mucho miedo, no sabemos qué hacer, pero tengo que trabajar”, dice.