Donald Trump quería enviar a Guantánamo a los inmigrantes sin papeles, revela un libro

Internacionales
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Por Ed Pilkington y Martin Pengelly

Donald Trump propuso designar a todos los inmigrantes que entraran a los Estados Unidos sin permiso como “combatientes enemigos” y sugirió trasladarlos a

la bahía de Guantánamo, en Cuba, para ser detenidos junto a sospechosos de terrorismo, de acuerdo con un nuevo libro de autor anónimo, quien se describe a sí mismo como “funcionario de alto rango en la administración Trump”.

Entre los muchos detalles incendiarios contenidos en “A Warning, a behind-the-scenes account of the White House under Trump” ("Una advertencia, el detrás de escena de la Casa Blanca en la administración Trump") se encuentra la revelación de que el presidente planteó la idea de cambiar la designación legal de los inmigrantes, una estrategia fuerte para mantenerlos fuera del país. El cambio habría condenado efectivamente a todos los inmigrantes indocumentados a recibir el mismo tratamiento legal que los miembros de Al Qaeda que concibieron los atentados del 11 de septiembre.

El autor de “Una advertencia” adquirió notoriedad en septiembre de 2018 cuando él o ella escribió un artículo para The New York Times. La columna presentaba al autor como parte de la resistencia interna de Trump, procurando frustrar sus ambiciones más extremas.

En el nuevo libro, que The Guardian obtuvo antes de su publicación -se publicará la semana próxima-, el autor anónimo revela con lujo de detalles algunos de estos planes descabellados. El plan de los inmigrantes, escribe el autor, surgió de una convicción sin fundamentos de Trump, según la cual la inmigración ilegal en la frontera con México es “la mayor crisis en la historia de Estados Unidos”.

Cuando su propuesta de solución de designar a todos los inmigrantes indocumentados como “combatientes enemigos” empezó a circular en la administración, provocó asombro y angustia, escribe el autor.

¿Me estás jodiendo? Es una locura total”, dijo un funcionario del Estado, según el libro.

En enero de 2018 Trump firmó un decreto para que Guantánamo siguiera siendo un campo de prisioneros, revirtiendo la política de Barack Obama de cerrarlo. A principios de año fue revelado que en el momento más álgido del problema de la detención de menores que cruzan la frontera del sur sin acompañamiento, el Departamento de Seguridad Nacional consideró la posibilidad de trasladar algunos niños inmigrantes a Guantánamo.

Pero “Una advertencia” sugiere que Trump quería ir mucho más lejos, aplicando la etiqueta de “combatiente enemigo” a todos los inmigrantes indocumentados, como una manera de disuadirlos.

El autor dice que la idea alocada fue contrastada de manera rápida y sigilosa: “Antes de que el presidente pudiera hacer una declaración pública del concepto, los funcionarios lo impidieron”.

“Combatientes enemigos” era una definición legal de la administración Bush, utilizada para rodear las leyes internacionales y justificar las detenciones indefinidas de sospechosos talibanes y de Al Qaeda, detenidos en el marco de la llamada “guerra contra el terrorrismo” después del 11 de septiembre de 2001. La definición legal era empleada para saltear cortes federales y mantener a los sospechosos de terrorismo en el contexto militar extra judicial de la base naval estadounidense de Guantánamo, Cuba, algo que fue condenado en todo el mundo.

Usar la misma designación para inmigrantes indocumentados habría llevado el concepto a otro nivel. Como argumenta Anónimo, los inmigrantes no son ni enemigos ni combatientes, ya que no están involucrados en hostilidades contra los Estados Unidos.

El autor dice que la idea es moralmente ofensiva y “verdaderamente loca, que Estados Unidos traslade niños inmigrantes y familias a un centro de detención de terroristas en Cuba”.

Las conjeturas sobre la identidad del autor, ya maduras, seguirán existiendo. Él o ella mantiene una constante ambigüedad sobre sus atribuciones y tiene cuidado de no dar detalles que puedan identificar una reunión en la que haya participado.

El vasto conocimiento de Anónimo no es expuesto con modestia. Además de investigar las frecuentes referencias a los padres fundadores, una búsqueda de empleados de la Casa Blanca con pasión por los clásicos podría dar buenos resultados.

Un artículo de Anónimo publicado en The New York Times cita al orador romano Cicerón. Anónimo cita también a Marco Aurelio y a Platón y compara directamente a Trump con un griego del siglo V a. C., Cleón, un “destacado ateniense” que “heredó dinero de su padre y lo utilizó para lanzar su carrera política”.

Un orador vulgar, un hombre inmoral que frecuentemente demandaba a sus rivales.

Cleón, escribe Anónimo, llevó a cabo políticas populistas y era “un orador vulgar, un hombre inmoral que frecuentemente demandaba a sus rivales, un crítico de los que tenían el poder, un orador que apelaba a las emociones de las personas para conseguir el apoyo público de sus opiniones”.

“Aunque algunos lo caracterizan como encantador, se dice que su forma de hablar era iracunda y repugnante”.

Aristófanes y Tucídides escribieron sobre Cleón, pero Anónimo cita a Aristóteles, que decía que Cleón era el “hombre que, con sus ataques, corrompió a los atenienses más que cualquier otra persona”.

El autor no apoya el impeachment, destino que espera a Trump mientras las audiencias públicas continúen. Tampoco piensa que usar la enmienda 25 para destituir al presidente haya sido una perspectiva real en algún momento, más allá de su excitante versión sobre las conversaciones que hubo en la Casa Blanca al respecto, después del despido de James Comey.

En cambio, el epílogo de “Una advertencia” contiene un llamado al pueblo de los Estados Unidos para que se manifieste en las elecciones del año que viene, al igual que los pasajeros del vuelo 93 de United Airlines combatieron a sus secuestradores el 11 de septiembre.

En 2016, un ensayo muy leído, titulado “The Flight 93 Election” (Las elecciones del vuelo 93), planteaba que los conservadores con principios debían votar a Trump porque “una presidencia de Hillary Clinton es una ruleta rusa con un arma semiautomática. Con Trump al menos uno puede hacer girar el tambor del revolver y jugársela”.

Había sido escrito con el nombre de Publio Decio Mus. Era un giño a los padres fundadores -Alexander Hamilton, James Madison y John Jay escribieron artículos federalistas bajo el nombre de Publio- pero también había una referencia a conservadores de la actualidad, como Virgilio, que propaga la teoría de la conspiración del Estado Profundo [Deep State conspiracy] en sus contribuciones al medio digital Breitbart.

El Publio Decio Mus original fue un cónsul romano que se sacrificó en una batalla del año 340 a. C. El conservador que tomó su nombre fue revelado como Michael Anton, que se convirtió en asesor de Trump y portavoz del asesor de seguridad nacional HR McMaster.

McMaster, que según muchos sacrificó para Trump gran parte de su reputación como general y pensador militar, es retratado con empatía en “Una advertencia”. Anton, sin embargo, dejó la Casa Blanca más o menos al mismo tiempo, unos meses antes de que Anónimo escribiera la infame columna en The New York Times.

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