Según un economista español, "el independentismo catalán es peronismo puro"

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El independentismo catalán, que de nuevo parece jugar un rol protagónico en la votación para que el Parlamento español nombre jefe de gobierno al actual presidente en funciones, el

socialista Pedro Sánchez, pierde devociones, según una encuesta oficial de la Generalitat que recoge la cifra más baja de los últimos dos años: sólo el 41,9 por ciento de catalanes hoy desearían formar una república.

El sondeo fue realizado por el Centre d’Estudis d’Opinió (Centro de Estudios de Opinión) antes de que se conocieran las condenas de entre 9 y 13 años de prisión con las que el Tribunal Supremo sentenció a los líderes que participaron en la fugaz declaración de independencia catalana de 2017.

Desde que la sentencia se hizo pública, hace poco más de un mes, Cataluña vive un perpetuo punto de ebullición en protestas, manifestaciones, bloqueos en el aeropuerto y en la estación de trenes, cortes de autopistas y rutas fronterizas, huelgas estudiantiles que han vuelto la vida cotidiana un calvario de sobresaltos.

Pero aunque las cifras aseguren que el independentismo perdió adhesiones, las marchas por la libertad que partieron desde cinco puntos distantes de Cataluña cuando se conocieron las penas a los líderes del procés reunieron a más de medio millón de personas que peregrinaron 100 kilómetros para abrazarse en Barcelona y pedir por la liberación de los políticos presos.

¿Quiénes siguen apoyando hoy la independencia en Cataluña?

El independentismo catalán es peronismo puro -opina el economista Gonzalo Bernardos, profesor titular del Departamento de Teoría Económica de la Universidad de Barcelona-. Aquí, en Cataluña, el independentismo tiene un control de la sociedad civil como el peronismo en la Argentina. Controla a la sociedad civil a través de las subvenciones.”

-Después de la frustración de no haber logrado la independencia y de ver a sus líderes presos o fugados de España, ¿qué sigue motivando a los catalanes soberanistas?

-Es algo que ha sido alimentado durante 40 años. Hay un político muy inteligente que tenía un plan independentista total: Jordi Pujol. No comulgo con él pero posiblemente sea el político más brillante que haya tenido España y, sobre todo, durante mucho tiempo ha engañado a (los ex presidentes) Felipe González, a (José María) Aznar, a (José Luis Rodríguez) Zapatero. Creó un caldo de cultivo, de inserción. En la escuela, en los medios de comunicación, en cualquier lado instaló el independentismo que, en aquel tiempo, no era independentismo sino nacionalismo. Y apoyado en un agravio continuado: “nos roban”, “no nos entienden”, “no nos quieren”. Al final se le ha hecho creer a la población que conseguir la independencia de España es más o menos como pasar un fin de semana en la playa. Que no tiene ningún costo, que Cataluña seguirá siendo la Unión Europea, que España seguirá comprando los productos catalanes. Lo llaman derecho a decidir pero es una forma eufemística de decir que nos podemos hacer independientes y, para sorpresa mía, los sindicatos lo apoyan. Están en juego sus subvenciones. Las patronales lo apoyan, excepto Fomento, por las subvenciones. Y ahora tienen la cruda realidad. Aquellos que han incumplido la ley tienen penas de cárcel y la independencia ni está ni se la espera.

-Las cámaras de empresarios y comerciantes, sin embargo, han manifestado preocupación por la movilización casi perpetua que se vive en Cataluña.

-Aquí no importa la economía. Esto no es una revolución ni una manifestación de los obreros o de la gente que peor está. Estos son burgueses muy venidos a menos. Porque la burguesía catalana es la sombra de lo que era. Muchos de ellos ya no tienen empresas productoras sino empresas que consiguen rentas inmobiliarias. Los que hoy promueven la independencia son funcionarios de la Generalitat, agricultores y jubilados. En Nou Barris, que es el barrio más pobre de Barcelona, sólo el 8 por ciento de la gente vota a los independentistas.

-¿Cuál sería la solución a la crisis catalana?

-No se puede solucionar en un día ni en un año lo que se ha cultivado durante 40. El independentismo va a caer cuando se tenga el control económico de la Generalitat pero para eso, los constitucionalistas de Madrid se deben tomar en serio el problema de Cataluña. Hasta ahora no se lo han tomado en serio.

Madrid. Corresponsal

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