Sin guantes ni preparación: partos desesperados en Zimbabwe

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Por Farai Mutsaka

Cuando las contracciones se tornaron insoportablemente dolorosas, Perseverance Kanyoza, de 18 años, corrió a la maternidad de la capital de Zimbabwe, Harare. Pero las puertas

estaban cerradas debido a una semana de huelga de los trabajadores de salud pública. Sin dinero para pagar atención privada, entró en pánico.

Un guardia del hospital la envió a un diminuto departamento del suburbio pobre de Mbare que no estaba lejos. La partera: una abuela sin capacitación formal y que decía estar guiada por el Espíritu Santo.

Trece horas después, Kanyoza dio a luz a una beba sana.

“Fue un milagro”, le dijo a The Associated Press con una sonrisa radiante. “Temí lo peor. No sabía qué hacer después de encontrar el hospital cerrado”.

Su beba era una de decenas de niños nacidos en la última semana solamente con ayuda de Esther Zinyoro Gwena, de 72 años. Esta se ha convertido en una heroína local en tanto la peor crisis económica del país del sur de África en más de una década obliga a mujeres desesperadas a buscar a parteras tradicionales que a menudo atienden los partos usando las manos desnudas sin esterilización ni atención posnatal.

Esther Zinyoro Gwena, de 72 años, se ha convertido en una heroína local./ AP

Esther Zinyoro Gwena, de 72 años, se ha convertido en una heroína local./ AP

Algunos zimbabwenses preocupados dicen que el trabajo de Gwena sólo pone de relieve el derrumbe de un sector de la salud que antes se consideraba uno de los mejores de África. Los médicos están de huelga desde hace más de dos meses en reclamo de un salario mejor que los aproximadamente 100 dólares mensuales que reciben, y las enfermeras y parteras de Harare abandonaron su trabajo hace dos semanas.

Desde entonces, dijo Gwena, ha traído al mundo más de cien bebés y ninguna madre ha muerto. No cobra sus servicios y ayudar a las embarazadas abandonadas es lo que la preocupa.

“Nunca me capacité para ser partera. Empecé haciéndome amiga de las embarazadas en la iglesia y hace ocho años simplemente empecé a asistir partos. Es el Espíritu Santo”, dijo.