Una región en llamas, un problema para el próximo presidente de Uruguay

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Sudamérica está al rojo vivo entre protestas, acusaciones de golpe de Estado, militares en las calles y crisis económica. Bolivia, Chile, Ecuador, Venezuela son los ejemplos más visibles de las crisis

que afectan a la región. Sin embargo, Uruguay parece ser la luz al final del túnel, con un nivel de estabilidad que podría asegurar que el presidente que resulte elegido este domingo no deba enfrentar un estallido social.

Más de 2,5 millones de uruguayos irán este domingo a las urnas para elegir, en segunda vuelta, al hombre que reemplazará a Tabaré Vázquez​ el 1º de marzo y gobernará por los próximos cinco años. Los sondeos vaticinan una estrecha victoria del opositor Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional (Blanco), aunque Daniel Martínez, del oficialista Frente Amplio, no pierde las esperanzas.

¿Con qué país se encontrará el próximo mandatario en medio del complejo panorama regional, y en medio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y una situación económica local más endeble que en años anteriores?.

La economía y sus desafíos

Uruguay, que lleva 15 años de crecimiento económico sostenido, se ve en las puertas de una etapa económica compleja, en la que el déficit fiscal, el valor del dólar y la situación del desempleo jugarán un rol clave en el próximo quinquenio.

La gerente senior del Departamento de Asesoramiento Económico Financiero en Deloitte Uruguay, Florencia Carriquiry, explicó a EFE que el próximo presidente va a encontrar "una economía estancada".

Para la experta, 2020 comenzará con un buen impulso debido a que se pondrá en marcha la inversión de la segunda planta de pasta de celulosa de la empresa finlandesa UPM -la tercera de este tipo en el país- pero no se prevé un crecimiento relevante más allá de ello.

"Según nuestras estimaciones vamos a cerrar este año con un déficit fiscal probablemente arriba del 5% del PBI, con lo cual ahí va a estar uno de los grandes desafíos del gobierno que asuma en marzo: cómo encauzar una mejora de estas cifras fiscales", detalla Carriquiry.

La gerente considera que la situación fiscal es la que debe afrontarse más rápidamente con un "ajuste rápido y fuerte" en el primer año de gobierno, para marcar una estrategia "creíble".

Una de las particularidades de estas elecciones es que Lacalle Pou y Martínez aseguraron que no subirán los impuestos ni harán recortes en políticas sociales.

"A nuestro juicio es sin duda esa una estrategia riesgosa. En más de una oportunidad hemos dicho que la magnitud del ajuste requeriría algún nivel de aumento de impuestos. Los dos candidatos han sido bastante categóricos en que no van a ir por ese camino pero es riesgoso porque sin aumento de impuestos nos parece que la estrategia de ajuste fiscal va a ser relativamente lenta", explica.

La crisis regional, un escollo 

Durante el debate televisado que protagonizaron ambos candidatos el 13 de noviembre, Lacalle Pou reconoció que Uruguay está inmerso en "una región convulsionada".

No obstante, a su entender esto representa "una gran oportunidad", debido a que puede generar que su país se sitúe ante el mundo como una nación estable en la que se puede confiar.

Tras 15 años de gobierno del Frente Amplio (FA), hay una alta probabilidad de que retornen al Ejecutivo los partidos de derecha por medio de una "coalición multicolor" encabezada por el Partido Nacional (PN).

Los estallidos sociales ocurridos en Chile, Ecuador o Bolivia son solo algunos de los ejemplos que han afectado al continente en los últimos tiempos.

Consultado al respecto, el presidente de la central sindical de Uruguay, el PIT-CNT, Fernando Pereira, argumenta que Uruguay tiene un diferencial y es que los actores políticos saben que viven "en una casa común" y tienen la tarea de cuidarla entre todos.

"Si uno mira América Latina, es un país que tiene conflictividad pero normal; pero además los conflictos se resuelven por la vía del diálogo el 100% de ellos", expresa.

Para el sindicalista, el próximo presidente se va a encontrar con un país "radicalmente diferente" al que había en 2005 -año en que asumió el gobierno el FA- ya que hay, al menos, 240.000 empleos más.

"Se va a encontrar con un marco normativo, que es el más importante de América Latina porque tiene ley de negociación colectiva del sector privado y público, libertad sindical, responsabilidad penal empresarial, un conjunto de normas laborales que son pioneras en toda América Latina", afirma.

La central sindical pretende evitar que el ajuste fiscal lo terminen pagando los más desprotegidos de la sociedad.

"Uruguay es el país de América Latina que tiene los mejores índices sociales pero hay que seguir profundizándolos. No es el desastre que se pinta, el Uruguay actual con el que se va a encontrar el futuro gobierno nada tiene que ver con el Uruguay de 2004", concluye.

Fuente: EFE