El Beethoven heroico del rock nacional

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“Este programa incluye contenido gráfico no apto para las audiencias. Recomendamos discreción por parte del espectador”. No es una de terror, es la “bio de Charly García” y así la presentan. Producida por Nat Geo y Underground, con producción ejecutiva de Pablo Culell y Pablo Flores y dirección general de Sebastián Ortega, logra reflejar no solo los hechos históricos de su vida, sino el alma del músico héroe. Porque Charly vive en estado heroico. Es tal vez el músico más importante que marcó décadas y llegó a varias generaciones. Creó canciones eternas.

Escribió Canción para mi muerte –y lo cuenta él– auxiliado por anfetaminas que le llevó su madre, que no dejaba de repetirle “Sos un genio” (“y me lo creí”), en 10 minutos. Le tocó la Argentina de la dictadura. “Eran las hijas de los coroneles que estaban copadas conmigo”, y se ríe. Un rockstar cantando Los dinosaurios, No bombardeen Buenos Aires, nada le salió gratis. Son 95 minutos reveladores, más allá de los testimonios de León Gieco, Pedro Aznar, David Lebón, Billy Bond, Juanse, Hilda Lizarazu, Renata Schussheim, Willy Iturri, Palito Ortega, Rosario Ortega, Roque Di Pietro, entre otros, el productor Joe Blaney, al que convenció con dólares “cash” y le abrió la puerta para crear “Clics modernos”, lo más valioso es la palabra de Charly y cómo se ve a sí mismo. “Un freak, un idealista. Eso es lo que hago”.

Llevado de la mano de Julieta Venegas, recuerda su paso por el Conservatorio Thibau Piazzini, y a su maestra Julieta Sandoval, que le pegaba en los dedos cuando tocaba lo que le venía a la cabeza. Era todavía Carlos Alberto García Moreno. Va desde Sui Generis y su encuentro con Nito Mestre hasta el concierto en La Torre de Tesla, en 2018. En el medio, el encuentro con Mercedes Sosa, emotivo, y una suerte de homenaje a la Negra, que lo amaba. Alta fidelidad es su legado. Pasan por Seru Giran, La Máquina de Hacer Pájaros, Say no more, La hija de la lágrima, Yendo de la cama al living, y todo su enorme repertorio. No pone el acento en sus problemas con las drogas o su vida privada, muestran el video de su salto a la pileta desde un noveno piso en Mendoza, sus internaciones varias. Su hijo Miguel aparece al final del segundo episodio. Se ven imágenes de su estadía en La Negrita, rescatado por Palito Ortega, donde estuvo guardado siete meses tras internaciones varias.

Como documental-documento tiene el gran mérito de mostrar a Charly en su real envergadura de artista y su trascendencia en el tiempo y espacio. La edición es perfecta y la elección subjetiva del armado de su historia no tiene saltos ni lagunas. Para definirlo usaría una frase del gran Fernando Ulloa. Tomada de Cioran y adaptada: “Si la esperanza es el estado heroico del delirio, en situaciones límite el delirio es el estado heroico de la esperanza”. Charly vivió siempre en situaciones límite.

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