La CGT salió a respaldar los aumentos de suma fija

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El gobierno se anotó ayer un punto en su plan para romper con la inercia inflacionaria. En vísperas del inicio de la primera ronda de las paritarias y cuando los precios

todavía siguen mostrando síntomas de aceleración, el cotitular de la CGT, Carlos Acuña, salió a apoyar la continuidad de las sumas fijas que el Gobierno otorgó por decreto y que son rechazadas por los gremios más poderosos.

"Este aumento fijo como adelanto me parece que está bien, favorece a los que menos ganan”, sostuvo el sindicalista en una entrevista radial en la que convalidó la posibilidad de prolongar esa modalidad de aumentos en el sector privado "siempre y cuando se permita que en aquellos sectores donde se puede discutir el salario también te lo permitan".

De esa manera, el líder de los empleados de estaciones de servicio habilitó una alternativa que venían estudiando en voz baja dentro del Gobierno. Si bien en el Ministerio de Trabajo aseguraron ayer a Clarín que "no están evaluando nada" al respecto y ratificaron la vigencia de las paritarias, en otra cartera deslizaron que "se está pensando (en sumas fijas) hasta que se normalice la situación".

En la CGT reconocen que esa modalidad podría funcionar en las actividades con salarios bajos, empresas en crisis o fondos públicos. Ese sería el caso de los estatales, los empleados de comercio que el año pasado incorporaron montos fijos y los obreros textiles. Pero de ninguna manera creen que deberían generalizarse, ya que el efecto colateral es el achatamiento de salarios medios y altos.

El Ejecutivo puso en marcha dicho esquema al decretar a principios de enero una suba de $4.000 para los trabajadores del sector privado, un beneficio que ayer extendió también a los empleados públicos que ganan hasta $50.000 netos. El espíritu es el mismo que el del bono de $5.000 a los jubilados con haberes de hasta $19.000: recomponer los ingresos más bajos y reactivar el consumo.

Pero la misión de poner "plata en los bolsillos" en los sectores más postergados tiene además otras dos prioridades. Una de ellas es bajar el déficit fiscal en momentos que el equipo de Martín Guzmán busca estirar los plazos para pagar la deuda con el FMI por u$s44.000 millones y que varios gobernadores enfrentan fuertes desequilibrios en sus cuentas públicas.

La otra meta es desacelerar la inflación. Hoy se conocerá el dato de inflación de diciembre que, según los analistas, arrojará entre un 3,5 y un 4%. La cifra estaría por debajo del 4,3% registrado en noviembre, pero será superior a lo que esperaban en la Rosada teniendo en cuenta que en el último mes del año se congelaron las tarifas de los servicios.

Ahora, el Gobierno mira con más detenimiento las paritarias y espera reclamos "medidos". En esa línea el Presidente le pidió a los gremios el lunes que abandonen las cláusulas gatillo para "desindexar la economía". Un mensaje que pareció estar dirigido a los sindicatos de maestros bonaerenses, en cuyo acuerdo convinieron ajustes por inflación.

"La idea de desindexar del gobierno es facilitar la reducción de la inflación y que eso signifique un ahorro de gasto para las empresas y el Estado", afirmó el director de Elypsis Martín Kalos. "Son señales a los acreedores privados y es una forma de mostrar que se tiene las riendas políticas de la economía para salir de la crisis", agregó.

En sintonía con el pedido, el titular del principal gremio, Roberto Baradel, acordó en las últimas horas eliminar dicho mecanismo de actualización. A cambio se devolverán los días descontados por paros en la gestión de María Eugenia Vidal y habrá un nuevo formato de negociación. Mientras que a nivel nacional, los docentes negociarían sumas fijas en las próximas semanas a través del incentivo docente y el fondo de compensación salarial.

Donde hay menos certezas es en el sector privado. Por caso, el gremio de Camioneros ratificará hoy en el Ministerio de Trabajo su pedido de un 33% por seis meses, un porcentaje que desafía todas las proyecciones oficiales. Y al igual que bancarios y aceiteros, Moyano quiere preservar la cláusula de revisión, una variante que le permitió volver a sentarse en la mesa para recuperar lo perdido.