Leandro Romagnoli: "Necesito despedirme de los hinchas jugando"

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Sonriente y observado por un cuervo impactante, vestido todo de negro, a tono con la ocasión, Leandro Romagnoli posa con felicidad total mientras el fotógrafo-hincha de Clarín busca con tanto talento

como obstinación la mejor versión de ese momento. Es una de las bocas de acceso a la popular local del Nuevo Gasómetro, pero podría ser sin dudas ese túnel a la historia de San Lorenzo que atravesó el Pipi hace rato. Ya no se lo verá de pantalones cortos jugando por los puntos a ese 10 que supo marcar una huella hasta transformarse en el jugador azulgrana más campeón, pero sí habrá una oportunidad para disfrutarlo una vez más. Será su homenaje.

Falta para el 15 de diciembre, pero él ya está jugando. Y explica esa elevada dosis de ansiedad: “Necesito un partido para despedirme de los hinchas de San Lorenzo porque yo no me retiré jugando. El día con Belgrano, en esta cancha, entré y jugué 10 o 20 minutos. Ahí no sabía qué iba a hacer, sinceramente. Lo tenía que decidir, analizar. Después, en la última fecha del torneo, con River, perdimos y no entré. La idea es despedirme bien después de tantos años en el club y de tantas cosas que vivimos juntos. La gente me demostró siempre su cariño y me lo sigue demostrando en cada momento. Siempre se portó de maravillas conmigo”.

Romagnoli mira el Nuevo Gasómetro. Un cuervo lo espía. El más campeón se retiró sin jugar y espera ansioso su partido homenaje. Fotos: Rubén Digilio

Romagnoli mira el Nuevo Gasómetro. Un cuervo lo espía. El más campeón se retiró sin jugar y espera ansioso su partido homenaje. Fotos: Rubén Digilio

-¿Te preguntás por qué el hincha de San Lorenzo te quiere tanto o ni pensás en eso?

-Creo que la gente me agradece por los seis campeonatos, por la Libertadores por supuesto como lo máximo, pero también por haber estado en ese momento tan difícil de la Promoción´, cuando nos salvamos del descenso. Además, valoran que siempre jugué en San Lorenzo, sacando cuando me fui a México y a Portugal. Y por supuesto se identifican porque saben que soy hincha de este club.

Se engancha Romagnoli: “Este partido espero que sea lindo para todos. La idea es juntar a los compañeros y técnicos que me ayudaron a salir campeón con San Lorenzo, a los chicos del 2001 y 2002 con los de 2013 y 2014. Hay una diferencia de edad, pero va a salir un lindo partido. La gente se va a reencontrar con grandes jugadores que quedaron en la historia de San Lorenzo. Quiero que vean juntos a Silas, Gorosito, al Beto Acosta, a Romeo... Ojalá podamos disfrutarlo todos y divertirnos”.

El Pipi, en la popular local con la camiseta 10 que usará en su partido despedida. ( Fotos: Rubén Digilio

El Pipi, en la popular local con la camiseta 10 que usará en su partido despedida. ( Fotos: Rubén Digilio

-¿Te sentís el ídolo número uno en la historia de San Lorenzo?

-El uno no sé... Siento que la gente me quiere mucho porque yo hice una vida acá. Llegué a los siete, ocho años. Salimos campeones, peleamos el descenso y nos salvamos, ganamos la Libertadores, jugamos el Mundial de Clubes... Eso me hace ser muy querido. Pero soy muy consciente de que San Lorenzo tiene muchos ídolos. Todos los que nombré, los Matadores, los Carasucias... La Oveja Telch, el Sapo Villar, el Mono Irusta... De esa época, un montón más. Pasaron grandísimos jugadores por acá. Lo que pasa es que yo soy el más reciente. Pero San Lorenzo tiene muchísimos ídolos.

-Recién nombraste a Silas y a Gorosito. ¿Qué tenías de ellos?

-Yo venía siempre a la cancha con el carnet de juvenil que nos daban en las inferiores. Entonces, me venía acá, a la popular, a verlos. Primero, lo vi a Silas y después a Pipo. Ellos eran mis ídolos. Siempre lo dije. La gente los adoraba y jugaban en mi posición. Dos monstruos. De Gorosito me asombraba la visión periférica y la pegada. No era rápido, pero en una baldosa resolvía un montón de situaciones. Jugaba sin mirar. Silas era de otro estilo, más vertical. Le apuntaba al rival y lo encaraba. Tenía un arranque tremendo. Aquel gol a River lo resume. Yo por ahí me parecía más a él.

El 10, con un mural de fondo que lo retrata y que embellece al Nuevo Gasómetro. Fotos: Rubén Digilio

El 10, con un mural de fondo que lo retrata y que embellece al Nuevo Gasómetro. Fotos: Rubén Digilio

-¿Los chicos se preocupan por conocer la historia del club?

-Hoy cambió mucho el fútbol. Con la play, con las redes sociales, los chicos muchas veces pierden noción de varias cosas. No digo si está bien o mal. Es lo que hoy se vive. Cambiaron demasiado las cosas. Antes, en un plantel, la mayoría era gente grande; hoy la mayoría son pibes.

-¿Qué consejos les das a los juveniles?

-Lo primero que les digo es que deben estudiar. Después, pelear por el sueño de ser jugador. No hay que rendirse y querer largar todo cuando las cosas no salen o el técnico no te pone.

-¿Alguna vez no te pusieron?

-Síííí, en novena división. Empecé yendo al banco y pensé en no jugar más. Hoy es peor porque los padres vuelven locos a los chicos y quieren que enseguida que jueguen en Primera. El futbolista es raro: a veces lo ves y decís que no está para jugar, pero al año siguiente explota y la rompe.

-¿Cómo manejaste ser suplente en el último tramo de tu carrera?

-Me fui preparando a medida que no me iban poniendo. Para ser suplente uno nunca se prepara. Siempre me entrené igual, esperando la chance. A nivel exposición, trataba de no generar polémicas al hablar con la prensa para no perjudicar al grupo. Por eso no busqué nunca ningún tipo de conflicto.

Leandro Romagnoli, sentado en el para-avalanchas de la popular local. Desde ahí, miraba a Silas y a Gorosito cuando estaba en las inferiores. Fotos: Rubén Digilio

Leandro Romagnoli, sentado en el para-avalanchas de la popular local. Desde ahí, miraba a Silas y a Gorosito cuando estaba en las inferiores. Fotos: Rubén Digilio

-Ya terminaste el curso de técnico. ¿En cuánto tiempo proyectás dirigir?

-Me gustaría dirigir, pero no me pongo plazos. No sé cuándo.

-¿Arrancarías como DT en San Lorenzo o desde más abajo?

-Me gustaría empezar dirigiendo a San Lorenzo. Conozco muchísimo al club. El tema es que al ser técnico uno abre el abanico. Como jugador uno puede elegir más.

-¿Cómo armarías un equipo si tuvieras en el plantel a Silas, Gorosito y Romagnoli? ¿Jugarían los tres?

-Los tres juntos, por supuesto.

-¿Dónde pondrías a cada uno?

-Pensaría en un 4-3-3. De los tres de arriba, yo iría por la izquierda. Silas de mediapunta y Gorosito como volante interno suelto.

-¿El 4-3-3 es el sistema que vas a usar cuando seas técnico?

-Me gusta mucho, pero depende de los jugadores. Cuatro atrás, un volante central, dos internos con obligaciones de llegar al área, con dos extremos rápidos y obviamente un 9.

-Si fueras técnico de un Romagnoli, ¿qué le exigirías que a vos no te exigieron?

-Mejorar mucho el cabezazo. Jamás hice un gol de cabeza. Y también mayor marca. Tenía buen remate con derecha y con izquierda, era explosivo, pero me faltó eso: cabezazo y marca.

-¿Qué te pidió algún técnico que vos jamás le pedirías a un Romagnoli que te toque dirigir?

-Por suerte, nunca me pidieron nada raro, ninguna locura. Jugué de doble 5 con Caruso, pero esa posición me gustaba. Veía la cancha de frente, con el equipo adelantado. Un lindo puesto.

Esa camiseta negra que luce Romagnoli será la alternativa que se usará en su partido despedida. Fotos: Rubén Digilio

Esa camiseta negra que luce Romagnoli será la alternativa que se usará en su partido despedida. Fotos: Rubén Digilio

Tantas ganas de que empiece ese partido tan singular tiene Romagnoli que no sólo las entradas ya se encuentran a la venta en Ticketek. También las camisetas ya están listas, la azulgrana clásica por supuesto, pero también la alternativa, esa absolutamente negra que luce y que en el 10 muestra al 10 levantando las diferentes copas. “Yo sabía que se acercaba el final. Que podía jugar seis meses más, o un año, pero que de ahí no iba a pasar. Matías (Lammens) me abrió la puerta para seguir de manager y me dio la posibilidad de mantenerme ligado al club, de evitar quedarme en casa preguntándome qué hago. Lo pensé, lo analicé y sentí que era el momento. El último año no había jugado mucho. Ahora sigo, pero desde otro lugar”, cuenta el Pipi. Lo dice ese hombrecito que con sus habilidades de duende gambeteó también a casi una decena de lesiones: "Tuve seis operaciones en la rodilla derecha, entre ligamentos cruzados y limpiezas. También me operaron en la izquierda una vez de cruzados. Tuve una hernia deportiva y además me rompí el codo en la cancha de Lanús. Completito, ja ja ja".

-¿Qué es lo que más extrañás?

-Lo que más extraño es el día a día, el vestuario, entrenarme y sentirme vigente. Eso sí lo extraño. Eso no me pasa tanto con las concentraciones y con los viajes, aunque igual voy con el equipo cuando sale de Buenos Aires.

Es Leandro Romagnoli. El más campeón en la historia de San Lorenzo, seguro. Si es el ídolo número 1, ya se trata de una cuestión bien subjetiva. Los hinchas de hoy dirán que sí. Los de ayer a lo mejor lo discuten. Los de mañana podrán repasar los videos, pero ya se habrán perdido el placer de gozarlo en vivo y en directo.

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