El Gobierno anuló el sumario interno y se complica la situación de Srur

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Mientras la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yañez, espera el resultado de las pericias que ordenó para intentar determinar las causas de la tragedia del San Juan, el Gobierno dio

un giro en un sumario interno clave: anuló el sumario administrativo y favoreció a dos altos oficiales que habían sido acusados por el ex jefe de la Armada, almirante Marcelo Srur. Ahora la situación de este último se complica más porque el Gobierno iniciará un nuevo sumario interno que podría perjudicarlo.

La decisión la tomó el ministro de Defensa, Oscar Aguad. Así quedaron por ahora salvados el ex jefe de la base de Puerto Belgrano, Luis López Mazzeo y el jefe de la fuerza de submarinos, Fernando Villamide del sumario que había abierto Srur responsabilizándolos del naufragio bajo el delito militar de “abandono de tropa” y “negligencia en el servicio”.

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La decisión de anular el sumario Aguad la tomó a principios de septiembre pero recién ahora toma estado público. Srur le había llevado “dos cabezas (por Mazzeo y Villamide) a la jueza y ahora se quedó sin ninguna”, comentó una fuente judicial a este diario. La anulación de la imputación interna contra esos dos altos oficiales incluyó también “el pase a retiro del capitán de Fragata auditor, Gabriel Gustavo Piscicelli”, que había asesorado a Srur.

Hasta septiembre Aguad se había mantenido al margen de la interna dentro de la Armada por las responsabilidades en el hundimiento, pero tras escuchar los consejos de sus asesores legales -entre ellos, el auditor general de las FF.AA coronel abogado Jorge Stanchina- sostuvo que Srur había sido “parcial” con la acusación e ignorado una serie de informes internos sobre el estado del San Juan. Aguad ahora le pidió al jefe del estado mayor conjunto, general Bari Sosa, que realice una nueva investigación interna, que será determinante para la causa penal de la jueza Yañez.

Paralelamente, López Mazzeo testificará el martes a la mañana en una reunión a puertas cerradas con la comisión bicameral de investigación del naufragio para dar información clasificada. Uno de los documentos que aportaría es la versión original de la oferta británica para bajar un submarino en la misma zona donde el buque noruego Seabed encontró el San Juan el sábado.

Srur no solo había rechazó esa oferta, sino que no la puso en consideración de Aguad, en un contexto de recelo a toda ayuda británica o norteamericana. El mismo Aguad confirmó que Srur, al inicio del operativo internacional en noviembre de 2017 se resistía a aceptar la ayuda británica por el conflicto de Malvinas.

El 15 de noviembre de 2017, cuando desapareció el ARA SAn Juan, Srur reprendió a Villamide por ser “paniquero” (crear alarma) por haber dado una alerta interna y dejar de suponer que era solo un problema de comunicaciones. En esas horas dramáticas, luego se le quejó a López Mazzeo de por qué había pedido los aviones de reconocimiento de EE.UU. sin su autorización y éste le contestó que lo hizo porque “mi responsabilidad es buscar al submarino, no pedir permiso”.

La pelea entre Srur y el entonces jefe de Puerto Belgrano López Mazzeo explotó en los primeros días de la búsqueda del buque cuando EE.UU. mandó un informe del experto en acústica marítima Bruce Rule revelando que se había registrado una implosión cerca de la zona donde el San Juan hizo su última comunicación radial con la base de Mar del Plata. El informe sirvió para ordenar el cese del operativo de búsqueda y rescate de sobrevivientes.

En ese contexto, Srur abrió el sumario contra López Mazzeo y Villamide a los que acusó como responsables de la tragedia. Ambos recibieron apoyo de por lo menos seis oficiales y finalmente Aguad echó a Srur.

En medio de las definiciones del sumario interno y de la aparición del submarino, el sábado pasado arribó la Fragata Libertad del puerto de Buenos Aires, donde varios de los altos oficiales de la Armada tenían embarcados a sus hijos. En diálogos informales, se recordó que el ex comandante del San Juan, el capitán Pedro Fernández, estaba muy compenetrado con el ejercicio que habían hecho con la flota de mar cerca de Ushuaia.

En la ceremonia de recibimiento de la Fragata se discutió mucho sobre el motivo por el que Fernández decidió irse a “plano profundo” (40 metros) para descansar y tratar de reparar las baterías de proa en medio de una tormenta. Dos viejos submarinistas recordaron que las decisiones bajo el agua son “como consensuadas” por el comandante con los suboficiales veteranos, más allá de los rangos. Y recordaron que dentro de la Armada hay dos “escuelas” de submarinistas. Los que condujeron los “sumergibles” que EE.UU. regaló a la Argentina tras la segunda guerra mundial y los que se entrenaron con submarinos alemanes como el San Luis y el San juan, a partir de los 70.

Los primeros preferían navegar en superficie durante las tormentas y los segundos, como Fernández, irse a inmersión. Aunque, en realidad, está respuesta nunca podrá contestarse porque no quedó registró alguno. Solo la orden del jefe de la base de submarinos a Fernández en el sentido de no tratar de reparar las baterías en navegación y de emprender lo más rápido posible el regreso a Mar del Plata. ¿Habrá cumplido la orden? La pregunta no tiene respuesta hasta ahora. Habrá que ver si los peritajes de la jueza Yañez dan algún indicio.

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