El presente y futuro del periodismo, en un "cabildo abierto" de profesionales

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Un “cabildo abierto” integrado por los periodistas más reconocidos del país debatió el martes los desafíos de una profesión apasionante, que cambia por horas y que enfrenta los desafíos de una

audiencia, que también cambia casi a cada minuto, y a la más gigantesca revolución tecnológica de los últimos cien años.

El escenario fue el Cabildo de la Ciudad de Buenos Aires y la ocasión fue la presentación de “Periodismo y verdad. Conversaciones con los que mandan en los medios”, de Jorge Fontevecchia, fundador y cabeza del grupo Perfil.

No fue un lugar al azar: Fontevecchia admitió que su intención había sido elegir el sitio que vio pasar y actuar a Mariano Moreno, aquel muchacho inclaudicable que, para sostener la Revolución de Mayo, fundó un diario. Su objetivo, dijo, era dar “un mensaje de unión y paz, en un ambiente donde pudiésemos reconciliarnos los periodistas que pensamos diferente unos de otros”.

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A modo de alegoría, los invitados posaron en el legendario balcón del Cabildo, el mismo que fue elegido hace 35 años años por Raúl Alfonsín para simbolizar la restauración democrática en el país. Además de los hombres y mujeres de prensa, escucharon el debate, y en algún caso participaron de él, el ministro de la Corte, Horacio Rosatti; el secretario de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto; el ex jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Telerman; el neurólogo Facundo Manes; el empresario Fernando Marín; la ensayista Beatriz Sarlo y la abogada Graciana Peñafort.

Fontevecchia definió el encuentro entre periodistas, ante un público expectante y fascinado por la “cocina” de la profesión, como un “cabildo abierto” en el que la gente de prensa, en actividad y retirados de los medios, trataran el presente del periodismo y sus desafíos permanentes.

Abrió el debate el legendario director del Buenos Aires Herald, Robert Cox, que recordó sus inicios como periodista, a sus 17 años y en bicicleta, en su Inglaterra natal. Cox rindió homenaje a quienes desarrollan en el periodismo uno de sus géneros más apasionantes y apasionados: “Para mí, lo más importante del periodismo es el cronista, el que va a buscar las historias y las noticias”. Dijo que había sido fácil ejercer su profesión, aún en momentos muy difíciles, en referencia a la última dictadura militar.

La presentación del libro convocó a destacados referentes de los medios, como Ricardo Roa y Ricardo Kirschbaum, de Clarín. (Emmanuel Fernandez)

La presentación del libro convocó a destacados referentes de los medios, como Ricardo Roa y Ricardo Kirschbaum, de Clarín. (Emmanuel Fernandez)

Jorge Fernández Díaz, por su parte, puso el acento en el cambio tecnológico, “que nos hace pensar en los puntos de vista, la objetividad y la ecuanimidad”. Para el periodista y escritor, la ecuanimidad está hoy en manos de los usuarios: “Cualquiera aprieta el dedo sobre una pantalla y lee distintas cosas, arma su propia visión y ya no depende de lo que diga el periodista”.

Diego Cabot, el periodista del diario La Nación que investigó los cuadernos de la corrupción kirchnerista, destacó la importancia de los hechos: “Eso traté de hacer en una realidad revuelta”. El secretario general de ese, José del Río, dijo por su lado que la investigación sobre los cuadernos K le dio “un enorme placer” y que es “el periodismo de calidad, al margen de las plataformas, el que hace las diferencias”.

La ensayista y escritora Beatriz Sarlo confesó una frustración: pudo ser periodista y no fue valiente, casi como a aquel Borges a quien, en vano, le habían legado valor. Recordó cuando Jacobo Timerman la animó a integrarse a “La Razón”, en 1984, y ella dio prioridad a su trabajo en la Universidad de Buenos Aires, a la que no tenía acceso desde 1966. “Me reprocho mi cobardía porque no supe aceptar”, admitió.

Santo Biasatti recordó el asesinato del fotógrafo José Luis Cabeza en Pinamar, y la sensación de amenaza que cubrió entonces a toda la profesión. Contó que se había enojado con los colegas que no iban a las marchas que pedían el esclarecimiento del crimen hasta que descubrió que “no debía enojarme sino que tenía que pensar qué les pasaba a esos colegas”. También lanzó una crítica al Poder Judicial, que con cierta laxitud dejaría luego en libertad a los asesinos condenados.

Daniel Hadad, fundador de Infobae, dijo que el periodismo “está absolutamente vigente aunque haya gente a la que no le gusta que exista”, y reclamó un aggiornamiento de la profesión.

Por su parte, Carlos Guyot, ex secretario general de La Nación, expresó su convicción de que el público consumidor de noticias, los medios y la profesión van a cambiar en los próximos 10 años mucho más de lo que lo hicieron en el último medio siglo. “Va a ser necesaria más tecnología, pero también habrá que compensarla con enorme dosis de humanismo”, sostuvo.

Roberto Guareschi, ex editor general de Clarín, recordó en tanto cómo, en los años ‘90, el diario había cambiado por completo su perfil, la forma de redactar noticias y artículos y cómo apostó a una mayor profesionalización de la plantilla, a la incorporación como asesores de sociólogos y semiólogos como Eliseo Verón, Aníbal Ford y Oscar Landi, que llevó a vender casi un millón de ejemplares por día.

Fernando Sokolowicz, co fundador de Página 12 en aquellos mismos años, dijo que el diario se nutrió de los periodistas que no tenían cabida en otros medios. Roberto García, ex director de Ámbito Financiero, sintetizó, con un alegre escepticismo, la necesidad de que el periodismo tenga audiencia, si es televisión o radio, o ventas, si es gráfico. “Si no, lo que digamos acá no sirve de mucho”.

La abogada Graciana Peñafort, en una larga exposición que excedió el lapso que el sentido común había fijado en los periodistas, y con una idea acaso confusa sobre la objetividad periodística, dictó una especie de decálogo para la cobertura de notas judiciales, con un criterio que el periodismo no usa cuando habla de deportes, casos policiales, economía o cuando trata hechos internacionales.

“Periodismo y verdad. Conversaciones con los que mandan en los medios", es el título del libro presentado por Jorge Fontevecchia. (Emmanuel Fernandez)

“Periodismo y verdad. Conversaciones con los que mandan en los medios", es el título del libro presentado por Jorge Fontevecchia. (Emmanuel Fernandez)

La periodista María O’Donnell puso énfasis en la cuestión de género, que su colega Liliana Parodi, gerente de América, desechó: “Respeto el periodismo escrito”, dijo Parodi, “pero siento que la televisión es la más maltratada, la más criticada. Hay periodistas de gráfica a la que mucha gente no leyó y que en televisión se hacen más conocidos: ellas y sus opiniones”.

O’Donnell insistió con la necesidad de una mayor participación de la mujer no solo en el periodismo sino en la vida social del país y afirmó que con el auge de las redes sociales “los periodistas estamos mucho más expuestos a las críticas. Y creo que eso es bueno”.

Un dato curioso: durante la hora y minutos de rico debate, casi no se mencionó la palabra libertad, que está en el centro de la actividad de los hombres de prensa.

Además de los disertantes estuvieron en el Cabildo, entre otros, Ricardo Kirschbaum, Ricardo Roa, Fernando González, Nicolás Wiñazki de Clarín, Carlos D’Elía, Nelson Castro, Marcelo Bonelli, Ana Gerschenson, Néstor Sclauzero, Héctor D’Amico, Claudio Jacquelin, Andrew Graham Yoll, Carlos Campolongo, José Ignacio López, Marcelo Longobardi, Chani Guyot, Liliana Castaño, Edi Zunino, Jorge Sigal, Jorge Porta y María Eugenio Stenssoro.

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