El gobierno encapsula en Córdoba la crisis de Cambiemos

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La cifra de la incertidumbre no está en el Macri que puede irse sino en la Cristina que puede venir. De allí surge la consigna de mantener al presidente aislado de la rosca. Por Ignacio Zuleta

 Macri no puede disipar capital político, y más en un caso como la pelea entre radicales en Córdoba, que ha puesto en observación su capacidad de liderazgo sobre las tribus de Cambiemos. Es la razón por la cual sus acciones para imponerlo a Mario Negri como el candidato oficial las desplegó en acciones clandestinas. Por eso, nunca mejor llamado el pacto de Los Abrojos. No sólo porque se transó allí –la residencia privada de Macri en Los Polvorines– sino porque, al igual que esa variedad vegetal, previene del daño que puede producir a quien toma los abrojos sin cuidado – “abrojos”, dice la etimología.

A Los Abrojos, efectivamente, ingresó el sábado 9 de marzo Elisa Carrió para discutir con el presidente el cierre de la crisis y así salir del laberinto por arriba. O dinamitando ese laberinto en el que se perdían Negri y Ramón Mestre en la pelea por la candidatura a la gobernación. Del final de esa charla a solas entre Macri y Carrió se conoce la letra, pero no la música, que es lo que importa para entender el diseño estratégico. Consiste en convertir a la imperfecta interna cerrada, acordada por las dos partes, en una interna abierta del radicalismo que los expone a Negri y Mestre al voto de todos los cordobeses. Según ese pergeño, Negri puede salir segundo y Mestre puede quedar en cuarto lugar en las elecciones del 12 de mayo.

“No voy a terminar al lado de los que siempre estuve enfrentada”, le dijo Lilita a Macri en una visita secreta a Los Abrojos.

“No voy a terminar al lado de los que siempre estuve enfrentada”, le dijo Lilita a Macri en una visita secreta a Los Abrojos.

 

Para lograr ese final es que Macri y Carrió se comprometieron a activar los apoyos a Negri con armas y bagajes. En el diálogo a solas, Carrió lo remató en estos términos: “No voy a terminar al lado de los que siempre estuve enfrentada”. Se refiere a los sectores del radicalismo que se alinean detrás de Mestre, y sueñan con una nacionalización de esa interna abierta para hacer músculo y discutir un nuevo formato de Cambiemos. Para las tribus radicales, esta confrontación servirá para un realineamiento de fuerzas y para drenar las diferencias.

Cabe preguntarse si el escenario se replica en otros distritos, o si es un episodio excepcional. En todas las provincias que adelantan elecciones hubo acuerdo dentro de Cambiemos, salvo en Córdoba. Y en la mayoría el radicalismo encabeza las listas. Esta percepción limita mucho el recorrido que puede tener la aventura equinoccial del Dr. Mestre (h) – estamos en equinoccio. Igual, la consigna es encapsular en Córdoba las disidencias, de manera de aislar a la Coalición de las inquinas barriales.

Guerra de familias

Para entender las diferencias entre los socios hay que tener en cuenta los technicals de la coalición. El aporte del Pro es la aventura de cristalizar un cambio cultural e institucional sin acción política. El de la UCR es admitir ese proyecto, pero desde el ejercicio de la política de manera convencional. La percepción surge de los big data, las redes sociales, o los focus groups en los que se hacen simulaciones del tipo: ¿con qué animal identifica, por ejemplo, a Aníbal Fernández, a Macri, si gato o morsa, o gatimorsa?, etc.). La mirada del Pro se fija en la foto actual y busca representarla en el instante. El partido es una UTE exitosa montada en el liderazgo de Macri. Una vez pasado su tiempo se disolverá en el aire y sus factores volverán a su origen.

Los radicales, en cambio, preexisten a este proceso y lo sobrevivirán. Tienen por eso una mirada sobre el futuro que vendrá. El Pro es un homenaje al instante, creen como Octavio Paz, que el futuro es tan irreal como la eternidad. Emulan a los chivos de la montaña del poema de Juan Carlos Dávalos; “Teniendo a los pies del monte/ veinte leguas de horizonte, /no lo contemplan jamás. / Con las barbas contra el suelo, /el vasto mundo y el cielo/para ellos está de más.” Por eso les da lo mismo, o prefieren a Omar Gutiérrez, Alberto Weretilnek o a Juan Schiaretti antes que a los candidatos de los partidos de Cambiemos. Les importa el día, la instantánea, no el filme, que en política es asegurarse posiciones legislativas, candidaturas futuras, jueces y policías, proveedores y financistas para el futuro. Mientras que en el Pro se conforman con una prefabricada, los radicales prefieren las casas de material.

Schiaretti, el peronista no K más poderoso, sin deseo presidencial

¿Que esto beneficia Schiaretti? Nadie lo duda, ni el propio gobernador, que se confesó alborozado ante Miguel Pichetto cuando lo visitó el lunes y escuchó el brindis por la inquina entre los radicales. Junto a Pichetto, Schiaretti es uno de los integrantes de la mesa de los Cuatro de Alternativa Federal, y había recibido antes a los otros dos, Juan Manuel Urtubey y Sergio Massa. Trató de explicar su invitación a Roberto Lavagna a competir en unas PASO con los otros integrantes de la mesa (salvo él mismo). “Es un buen candidato, acá en Córdoba le ganó en el voto a presidente a Cristina en 2007”. Ese año Lavagna le sacó 12 puntos de ventaja al dúo Cristina- Cobos. Expresamente se bajó de la candidatura presidencial con una mención a su estado de salud.

El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, se reunió con Miguel Pichetto y expresamente se bajó de la candidatura presidencial.

El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, se reunió con Miguel Pichetto y expresamente se bajó de la candidatura presidencial.

Los visitantes – Pichetto, el senador Carlos Caserio, el exdiputado Jorge Franco – advirtieron esa preocupación y su estado, de movimientos lentos de convaleciente. Les avisó que después de las elecciones se hará nuevos estudios que pueden terminar en la recomendación de otra intervención del corazón. Sobre Lavagna, avisó que el próximo 20 de marzo estará en Córdoba para hablar en la Fundación Mediterránea, en un escenario que cree propio.

Fuga hacia adelante para enmendar errores

La salida cordobesa parece una sutileza menor, pero adelanta un final más airoso para el oficialismo nacional. El resultado depende de una campaña eficiente que explote las ventajas de Negri y vuelque hacia él la mayoría de los votos anti-Schiaretti. Es una jugada aventurera la que acordaron Carrió y Macri esa mañana en Los Abrojos, y que convinieron que comunicase la mesa de la Coalición después de su reunión del lunes.

En este caso, fue para hacer de la elección general una interna abierta, una suerte de fuga hacia adelante del oficialismo, que actuó desde estas negatividades: 1) No consideró con prudencia la vulnerabilidad que implicaba arriesgar el gobierno de la segunda ciudad de la Argentina. Ese riesgo bastaba para que Macri actuase como jefe, y no como espectador en las semanas previas a la decisión de dinamitar Cambiemos; 2) Ahora todos dicen haber entendido que Negri anunciaba una candidatura para después bajarse. Esa presunción errática – increíble para quien lo conozca a Negri – fue la razón de un dictamen hiriente que dio la mesa de Cambiemos, al decir que quien era candidato provincial no podría serlo después en la nacional. ¿Quién era el cliente de esa orden sino Negri? 3) No haber medido el hecho de que Mestre estaba obligado a jugar a todo o nada porque no tenía reelección.

Para la mesa chica, Mestre era el último a quien apoyar por razones concurrentes: 1) iba a perder contra Schiaretti, que objetivamente es amigo de Macri, aunque simule lo contrario; 2) creen que no ha sido un buen intendente; 3) representa al radicalismo anti-Cambiemos. Por eso nunca le ofrecieron nada, salvo que se bajase.

Macri en persona bautizó la salida ProNegri

El presidente le puso el moño a las negociaciones. El mismo lunes del anuncio del nuevo formato Macri se presentó por sorpresa en la reunión de la Mesa de Cambiemos para cerrar el apoyo de todo el Gobierno a la candidatura de Negri. Gerardo Morales y Carrió tejieron parte de la estrategia. Hace una semana Morales estuvo en Olivos con Macri. Después parlamentó con Cornejo en Mendoza. El lunes desayunó a solas con Negri en un hotel de la Capital Federal, antes de reunirse con la Mesa de la Coalición. Peña describió a Mestre como un díscolo que había cambiado las reglas de juego. Morales transmitió el apoyo a la estrategia de Cornejo. Maxi Ferraro hizo saber el respaldo de Carrió. Lilita está en el centro de las definiciones y reabrió sus cuarteles en Capilla del Señor, hacia donde peregrinaron el jueves altos bastoneros del oficialismo como Horacio Rodríguez Larreta y Fabián Rodríguez Simón. Se ocuparon del tejido fino de algunos frentes, entre ellos el electoral.

Sobre el candidato a senador por la Capital no habrá definición hasta después de la convención de la UCR, que va a darle un casillero a Martín Lousteau, o no. Hay ya nombres puestos para la lista de diputados por el distrito, como Ferraro –hoy legislador– y Mariana Zuvic –hoy Parlasur-. La ausencia de Cornejo en esa mesa estuvo justificada en una superposición de agendas, simulación que esconde la necesidad de preservar su rol como autoridad del partido ante una decisión de la Mesa Nacional de apoyarlo a Negri, que confrontará con Mestre, hoy presidente local de la UCR. Lo obligaba otro compromiso: estar el martes en Lima para el partido de su casaca, Godoy Cruz, con Sporting Cristal por la Copa Libertadores. La presencia fugaz de Macri en la reunión de ese lunes omitió referencias al resultado de las elecciones en Neuquén. En la reunión, los participantes insistieron en mantener al presidente fuera de este entuerto, porque debe preservar sus intereses electorales en Córdoba, que están ligados – aunque nadie lo admite – a la suerte de Schiaretti.

fuente clarin