Un hombre del peronismo para conformar los pedidos de mayor apertura política de Cambiemos

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Miguel Ángel Pichetto fue uno de los legisladores del peronismo que trabajó en los acuerdos parlamentarios entre el gobierno nacional y los gobernadores peronistas desde diciembre de 2015. Aunque no es

una figura de alto perfil, desde el final del gobierno de Fernández de Kirchner aumentaron sus apariciones en la televisión y en la radio, y se convirtió en uno de los más duros críticos del sesgo ideológico de la ex presidenta y de su entorno.

 

Uno de los gestos que, según algunas fuentes, sedujo a Macri para mirar a Pichetto como su compañero de fórmula fue el viaje que el rionegrino hizo a los Estados Unidos para reforzar la idea de que la Argentina no volverá al default.

Su duro perfil se acerca más al de la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, que al de la vicepresidenta, Gabriela Michetti; y de la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley; dos que sonaron como compañeras de fórmula de Macri.

Nacido en Banfield, Pichetto, quien cumplirá 69 años tres días antes de las elecciones presidenciales, inició su carrera política como intendente de la ciudad de Sierra Grande en los albores de la democracia.

Fue elegido diputado nacional en 1993, durante el gobierno de Carlos Menem, de quien fue uno de sus más acérrimos defensores y de quien, hace algunos meses, recibió su respaldo para que se presentara como candidato a presidente de la Nación.

En 2001, cruzó Pasos Perdidos para convertirse en senador de la nación de manera ininterrumpida.

El mandato como senador nacional de Pichetto finaliza el 9 de diciembre de este año, ya que ingresó tras haber ganado las elecciones de 2013 acompañado por la senadora Silvina García Larraburu, hoy integrada al bloque ultrakirchnerista de Unidad Ciudadana.

En 2003, fue elegido presidente del bloque de senadores del Frente para la Victoria, desde donde defendió fuertemente todas y cada una de los proyectos de ley enviados al Congreso por los gobiernos de Néstor Kirchner, primero, y de Cristina Fernández, después.

Durante su jefatura mantuvo algunas discrepancias con los proyectos legislativos enviados por Fernández de Kirchner, aunque decía que los votaba "por disciplina partidaria".

En los pasillos del Senado aún recuerdan la madrugada de junio de 2009, cuando el entonces vicepresidente de la Nación de Cristina Fernández, el radical Julio Cobos, votó en contra de la Resolución 125.

"Como Jesús le dijo a sus discípulos: lo que deban hacer, háganlo ahora", cerró su discurso el rionegrino aquel día.

Luego de ello, Pichetto siguió votando todo lo que envió el gobierno de Fernández de Kirchner hasta 2015, cuando se convirtió en el interlocutor de la Casa Rosada hacia los gobernadores.

Gracias a su muñeca, Macri logró la votación de la reforma previsional, la reforma tributaria y todos los Presupuestos enviados al Congreso.

A principios de año, Pichetto, junto con los gobernadores de Córdoba, Juan Schiaretti; y de Salta, Juan Manuel Urtubey, y con Sergio Massa, creó Alternativa Federal: un camino que intentó superar la grieta pero que no logró evitar la polarización.

Aunque no tiene votos propios, ni territorio, ya que su provincia está gobernada por un partido provincial, Pichetto funcionaría como un puente con el justicialismo y con varios de los gobernadores peronistas que aún no prometieron lealtad hacia la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner.

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