Quién es Eduardo de Lazzari, el ministro de la Corte bonaerense enfrentado a María Eugenia Vidal

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Ninguna suspicacia queda fuera de las mentes electorales. Una de las últimas, ubica al presidente de la Suprema Corte bonaerense, Eduardo De Lazzari,más cerca de los intereses del kirchnerismo que de

la voluntad académica. El ministro del tribunal acaba de desatar una tempestad política al denunciar el “armado de causas”, el “abuso de testigos protegidos” y las “escuchas ilegales”.

La sensibilidad atenta del oficialismo cree encontrar en esos mensajes un cuestionamiento a la causa de “los cuadernos”, que involucra a ex funcionarios del gobierno anterior. Intercepción judicial de llamadas a presos en el penal federal de Marcos Paz. Y hasta una inválida procedimental en el caso Moyano por el presunto delito de asociación ilícita.

Desde 1997, cuando asumió en la Corte, De Lázzari adoptó la linealidad de las formas con los otros ministros. Había llegado de la mano del gobernador Eduardo Duhalde, luego de ejercer la secretaría de Seguridad. Su salida fue después del asesinato del reportero José Luis Cabezas, en enero de ese año.

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Aún en los tonos discordantes de los fallos en la Corte, mantuvo letra moderada. Hasta hace un par de años. Entonces reclamó por mayor presupuesto. Demandó Autonomía del Poder Judicial y el 28 de junio, en una reunión con magistrados, advirtió que las prácticas del fuero federal en la tramitación de las causas se estaba trasladando a la Provincia.

Hubo reacción de la gobernadora María Eugenia Vidal.

El antecedente de disparidad de criterios más cercano ocurrió el 13 de mayo, cuando De Lázzari voto en disidencia la jura del juez Sergio Torres como nuevo integrante de la Corte provincial. Lo hizo en términos más que vehementes. Impugnó que Torres no acreditaba domicilio en Buenos Aires, como lo establece la Constitución. El recién llegado fue propuesto por Vidal.

En estos días, existió otro presagio de mala vecindad institucional: De Lázzari preside la Junta Electoral de la Provincia. Un poderoso instrumento de poder. Desde esa representación firmó una resolución habilitante de la candidatura de Guillermo Castello, en el espacio Despertar de José Luis Espert, que estaba invalidada. Un golpe para la estrategia recolectora de Juntos por el Cambio. Si Espert va con lista corta, una cuota del voto provincial podría derivar en Vidal, especulaban desde la gobernación.

El combo es demasiado complejo. Hasta permite incorporar en la supuesta pelea política a la fiscal federal platense Ana Russo, esposa del ministro de la Corte. ¿Por qué la ojeriza del macrismo?. En setiembre 2018, la fiscalía rechazó el pedido del juez electoral Adolfo Gabino Ziulu para el traslado al ámbito electoral de la causa que investigaba la justicia federal de La Plata por los aportantes truchos de Cambiemos, en la campaña electoral 2017. El planteo dejaba al juez Ernesto Kreplak en condiciones de rechazar el pedido de inhibitoria. El peso de esas presuntas ,maniobras ilegales del macrismo tenían el peso de una tonelada de mercurio. Finalmente quedó en la justicia electoral y el cargo fue contravención, donde había evidencia de delito.

Como fuera, los canales de sospechas suelen hacerse anchos en períodos electorales. Pero, además, aparecen subsidiarias otras cuestiones. Atribuyen a De Lázzari alguna intencionalidad adicional con el cuestionamiento sobre la utilización de testigos protegidos. Sugieren, por caso, que el barrabrava Pablo “Bebote” Alvarez, aportante de pruebas contra el clan Moyano podría quedar con identidad reservada en la causa que involucra al sindicalista. Y el ministro de la Corte, como se revela ahora, es objetor de ese tipo de procedimiento.

Mucho más audaz es la adjudicación de compromiso con Duhalde, su mentor, en el expediente de formación de jury al juez Luis Carzoglio. El magistrado se había opuesto a la detención de Pablo Moyano, ordenado por un fiscal. Al poco tiempo, se le inició el juicio político por mal desempeño y suspendido en sus funciones. Esas irregularidades no tienen conexidad con el caso Moyano. Pero todo tiene que ver con todo, de un lado y de otro. Duhalde es parte de la defensa del enjuiciado. Y el macrismo se comporta con una celeridad extrema.

De Lázzari queda excedido en estas pujas. Cristina Fernández retuiteó sus declaraciones de inmediato. También Aníbal Fernández. Ciertos respaldos gravitan mucho más que una denuncia fuera de tono.

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