Cuando el límite es la toma de la Ciudad

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“Queremos racionalidad. No pretendemos impedir que protesten o que acampen. Pero que tomen la Ciudad, no, plantea un funcionario porteño sobre el acampe que comenzó ayer y que, por un momento,

se transformó en un intento de toma del epicentro porteño que la policía terminó impidiendo.

Detrás de las protestas en la Ciudad, que en medio de la campaña electoral ocurren a diario, la pelea entre el oficialismo y las organizaciones sociales kirchneristas se trasladó a las calles.

Movimientos sociales cortan avenida de mayo y 9 julio en reclamo la emergencia alimentaria. Foto: Juano Tesone.

Movimientos sociales cortan avenida de mayo y 9 julio en reclamo la emergencia alimentaria. Foto: Juano Tesone.

El gobierno de Horacio Rodríguez Larreta está decidido a no entregar el territorio a las agrupaciones que reclaman el aumento de los planes o más planes; la aprobación de la ley de emergencia alimentaria; o bien repudian al FMI y al gobierno de Mauricio Macri.

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Pero el límite entre intervenir y no intervenir no está claro, sobre todo cuando la Ciudad, a guiarse por los resultados contundentes de las PASO en favor de Alberto Fernández y Axel Kicillof, es el único bastión que el macrismo tiene chances de retener. La duda es si la “ola albertista” cubrirá también el distrito porteño o solo llegará hasta la General Paz.

“Si no intervenimos la gente nos mata. Hasta cierto punto podemos admitir la protesta, pero hasta ahí”, explicó a Clarín, uno miembro de la mesa chica larretista.

En la Ciudad, hay mediciones de todo tipo. Desde el área de Seguridad afirman que en los últimos 20 días la conflictividad en el centro se incrementó. Crecieron en cantidad de manifestantes, en horas en que permanece la protesta y en la frecuencia semanal. Y además, el ambiente es más "belicoso", caracterizan.

Lo “nuevo” fue el episodio dentro de un emblemático shopping como Patio Bullrich, que también se replicó en Galerías Pacífico y Alto Palermo. A manos del socio de Juan Grabois en la CTEP, Rafael “Rafa” Klejzer. Cerca de Alberto Fernández rechazan este tipo de actividades que no hacen más que perjudicar no sólo al candidato presidencial del Frente de Todos sino también al aspirante a desbancar a Larreta. “Si a esa protesta repudiada por todo el mundo le sumás la foto de Matías Lammens, días atrás, con los dirigentes de la CTEP, esto nos beneficia a nosotros”, se apresura un dirigente de Cambiemos. Lo que todos asienten, tanto en el entorno de Alberto F. como en el oficialismo, es que los porteños rechazan esas prácticas.

Lo de este miércoles fue distinto. En la Ciudad aseguran que el martes negociaron con todas las organizaciones -el Secretario de Seguridad, Marcelo D’Alessandro y el funcionario de Desarrollo Social de la Nación, Carlos Pedrini-, y que estuvieron de acuerdo en no interrumpir el Metrobus. Pero el único sector que no acordó fue el de Polo Obrero, cuyo referente es Eduardo Belliboni.

¿Qué cambio respecto del acampe de la semana pasada, de la noche del 4 de setiembre, en la que no intervino la policía pese a que cortaron el Metrobus? En esa ocasión era mucha la gente de las organizaciones, con gran cantidad de mujeres y chicos. En cambio ayer, la mayoría, en particular en la columna del Polo Obrero, eran hombres. “Cuando es así es porque quieren ir al choque, quieren un muerto y nosotros no vamos a entrar en ese juego”, aseguran autoridades de la Ciudad.

En el macrismo entienden que, más allá de manifestarse en contra las administraciones de Macri y Larreta, se trata de un mensaje hacia dentro del kirchnerismo.

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