La hija de Vittorio Gotti puso en duda la muerte "accidental" de su padre y habló de las presiones de Lázaro Báez

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En el marco de la causa donde se investiga al financista Ernesto Clarens, a Sergio, Fausto y Fabiana Gotti, entre otros imputados, por haber utilizado -según la acusación- una estructura societaria

y financiera para el lavado de activos por más de U$S 160 millones, declaró la hija del empresario Vittorio Gotti. Después de muchos años se refirió al “accidente” automovilístico en el que falleció su padre, contó que previo a ello “me contó de presiones que recibió para vender la compañía”, que el fundador de Gotti Hermanos SA le entregó “un arma porque temía por la seguridad de la familia” y se refirió a cómo “metieron de interventor a Lázaro Báez” que terminó quedándose con la constructora. Por Lucía Salinas

Fue a través de un escrito de unas seis páginas, que Fabiana Gotti realizó su descargo en este expediente vinculado a la maniobra defraudatoria de la obra pública por la que se juzga a Cristina Kirchner y a Lázaro Báez, junto a varios ex funcionarios. Hija de Vittorio Gotti uno de los principales empresarios de la construcción que tuvo Santa Cruz hasta 2004 cuando se impuso Austral en el rubro, fue citada por el juez Julián Ercolini para explicar una maniobra que involucró a la empresa familiar.

 

La fiscalía a cargo de Gerardo Pollicita avanzó en la investigación sobre el movimiento de fondos de Ernesto Clarens, el financista que supo ser dueño de Invernes SA (después se desprendió de la firma) que tuvo autorización para el cobro de certificaciones de obra que provenían del Estado a nombre de Gotti SA. Estas firmas fueron absorbidas por Lázaro Báez a través del Grupo Austral, el holding al que Cristina Kirchner -según el procesamiento del juez Ercolini-, favoreció con 52 contratos viales por $ 46.000 millones.

 

En su confesión como imputado colaborador, Clarens en la causa de los Cuadernos de las Coimas contó que la principal constructora de Báez era Gotti SA, entonces "se creó Austral Construcciones como reaseguro de los negocios por si quebraba Gotti, pero Lázaro se la quedó y con eso mantuvo los ingresos de las certificaciones de obras".

 

El financista explicó más: "Creíamos que la empresa estaba al borde de la quiebra, entonces se crea Austral como reaseguro para seguir operando, y con ella se cobraban los certificados de obra". Fue el dueño de Gotti quien le dijo al financista "metelo al Negro (por Báez)", según su indagatoria. Después, confesó que se "arrepintió" de dicha decisión. Era tarde: "Lázaro un día llegó y dijo que él se quería quedar con Austral que no estaba operando".

El empresario “no hacía nada sin la autorización” del entonces gobernador de Santa Cruz y la decisión de quedarse con la constructora que tenía otro fin, "no fue de él solo", explicó el financista.

Esta historia fue rescatada por Fabiana Gotti y en pocas líneas, volvió a refrescar un tema delicado. La relación entre Vittorio Gotti y Lázaro Báez. El empresario K negó varias vece ser dueño de la constructora Gotti, pero después los papeles demostraron lo contrario, y en ese marco se refirió a alguien que era “costoso a mis afectos” dijo en una rueda de prensa en relación al fundador de la compañía.

“Hace más de 40 años mi padre, Vittorio Gotti, fundó junto a sus hermanos la firma constructora Gotti Hermanos SA. Hacia fines del siglo pasado, ya instalados en la provincia de Santa Cruz, Gotti SA era una de las empresas más importantes de la zona en su rubro”, dijo la hija del empresario italiano.

En ese marco, imputada por lavado de dinero, dijo que nunca había trabajado en la firma “todo lo que sabía sobre la constructora  era lo que él me contaba de hecho en la empresa nunca habían trabajado mujeres de la familia. Tenemos una estructura familiar tradicional italiana encabezada por un padre sobreprotector que a la luz de la sociedad actual sería calificada de profundamente machista”, sentenció.

 

Entonces, se refirió al momento previo al accidente en el que fallecieron sus padres. “Tiempo antes de morir (su padre) me dijo que desde el poder político de la provincia de Santa Cruz era presionado para que vendiera su empresa, en algún momento las presiones implicaron ahogar financieramente a Gotti, no pagando las obras concluidas”.

El empresario K que se quedó con la constructora fue parte de su relato: “También llegó a mencionar sin explayarse sobre el punto que le habían metido de interventor dentro de la empresa a Lázaro Báez. Desde mi escaso conocimiento siempre creí que ese era el cargo de Lázaro Báez en Gotti, hasta que me informaron que era una especie de apoderado general”.

 

“No iba a la empresa y yo no conocía sus obras ni su forma de operar ni su situación económico-financiera sin embargo, era evidente que a principios de 2004 las presiones que sentía mi padre se transformaron en amenazas. Su preocupación fue tal que en enero o febrero de 2004 antes de morir, cuando estaba apunto de ir de vacaciones junto a mis dos hijas me dio un arma y me rogó que la llevara en la guantera del auto pues temía por su vida y la de la familia”, explicó Fabiana Gotti.

Cuando le pidió a su padre que le dé mayores explicaciones sobre lo que ocurría , no obtuvo respuestas, “él no quiso hacerlo, hoy pienso que lo hizo pensando en mi seguridad. Al regresar de mis vacaciones le devolví el arma”.

Fue en 2004 cuando los padres de Fabiana Gotti junto a un amigo italiano que residía en Córdoba y estaba de visita en Santa Cruz, fallecieron en un hecho automovilístico. “Desde el primer momento vecinos de Río Gallegos comentaban sobre la posibilidad de un atentado, en lo personal sólo podía recordar el temor de mi padre el día que me entregó el arma” y se explayo, sobre el “accidente”.  "A mediados de 2017 obtuvo en la fiscalía interviniente en Chile copia de la pericia mecánica realizada a la camioneta en la que viajaban mis padres. Lamentablemente no pude hacerla examinar por peritos en la materia, tampoco pudieron decirme en Chile quien había retirado el rodado luego del hecho”.

Cuando los padres fallecen, la hija del empresario se radicó en Buenos Aires con sus hijas y allí le pidió a su hermano Sergio Gotti -también imputado por lavado de dinero-, que le permita trabajar en las oficinas de la constructora ubicada en la Avenida Belgrano. Era accionista de la firma y quería interiorizarse del negocio.

Pero no todo salió como esperaba, “no me daba ninguna tarea precisa, pasaba las mañanas tomando café, recibiendo llamados que transmitía a otros, como una suerte de recepcionista. Tampoco me permitían acceder a las computadoras sólo en una oportunidad entré a una computadora personal en la cual pude ver una lista que indicaba que se habían hecho transferencias de sumas de dinero a mi hermano Sergio a Fausto Gotti y a Lázaro Báez”.

 

Esta información llamó la atención y Fabiana Gotti pidió explicaciones a su hermano, “respondió con evasivas y se comprometió a darme explicaciones más adelante, cuando regrese de un viaje me dijeron que la computadora había sido robada y no recibí otra explicación sobre esas planillas de las que no tenían copias, según me dijeron”.

Distanciado de su hermano, a quien asegura no ver desde hace 14 años, en aquel momento Gotti decidió desligarse de la empresa familiar y comenzó con el traspaso de las acciones y la sucesión de sus padres. Ante el juez Ercolini contó que en esta etapa remitió en distintas oportunidades, “cartas documentos a Sergio y Fausto Gotti, y a Lázaro Báez intimando los para que convoque a una asamblea de la firma y exigiendo que se ponga a su disposición los estados contables, pues no tenía ninguna información sobre las actividades patrimonio o Estado financiero de la empresa”.

fuente clarin

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