El proyecto dormido, la banda de Carrió y el voto viejo de Vidal

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El peronismo puede ganar por los errores del Gobierno; el Gobierno puede ganar por errores de la oposición

En estas elecciones, la "campaña de gol en contra" pasa por acuerdos tácitos

entre oficialismo y oposición. El objetivo es no quedar enredados en la foto equivocada, que les haga perder el respaldo que lograron en las PASO del 11 de agosto. En esas primarias del mismo día –que no fue una confrontación de fuerzas entre sí, que es lo que define a una elección– Cambiemos y el peronismo lograron el respaldo histórico que han tenido antes, por ejemplo, en las PASO de 2015. Va en el interés de todos que se achique la incertidumbre, que castiga a las dos fuerzas. La desconfianza del mercado –los inversores, los acreedores, el público, los grandes y el chiquitaje– es por el Macri que se puede ir y el Fernández (cualquiera que fuese) que puede llegar.

La desconfianza es por el peronismo que amenaza con un programa anti-negocios, pero también por quien hoy gobierna y no puede desbaratar esa amenaza. La prueba del interés compartido de los contrincantes de octubre es el acuerdo "dígalo con mímica" –como aquel juego de gestos mudos que llegó a la TV– que acompaña el envión al Congreso del proyecto de ley de reperfilación de la deuda bajo legalidad argentina. El Gobierno metió el proyecto en Diputados, no sin antes asegurarse de que dormirá allí hasta después las elecciones. Lo concertó de manera discretísima con la oposición, de manera de que a nadie se le ocurra abrir la comisión respectiva, y habilite un odioso debate sobre el monto, la oportunidad y la responsabilidad de la deuda pública, que los puede dañar a todos en medio de una campaña que arranca con las dos fuerzas respaldadas por los mismos porcentajes de voto que en 2015.

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Lo que tenés que saber hoy del oficialismo y la oposición.

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Dígalo con mímica: el proyecto de la deuda debe dormir

En el Gobierno explican el envío del proyecto como un gesto simbólico hacia los mercados. En la oposición responden que ellos no tienen nada que ver, pero aseguran, como el Gobierno, que nadie agitará el debate, para no reabrir peleas que pueden aumentar la desconfianza, con consecuencias negativa para los dos competidores. El acuerdo se ratificó en las últimas horas, después del debate en el Senado de la ley de prórroga de la emergencia alimentaria. En el tramo más caliente del debate, se enfrentaron el oficialista Luis Naidenoff con los cristinistas Marcelo Fuentes y José Mayans sobre quién había tomado más deuda. "Ustedes en 2003 –argumentó Naidenoff– asumieron con una deuda de 114.000 millones de dólares y la elevaron a 244… a 254.000 millones de dólares. Nosotros, de los 88.000 millones de dólares de deuda cuando se asumió nuestro Gobierno, las dos terceras partes, reitero, las dos terceras partes, fueron destinadas a pagar los servicios del Estado argentino, ¡no de un Gobierno!" Sus contradictores de cristinismo descalificaron esos números en plena sesión. El sábado, Mario Negri completó el reproche, sobre números más firmes, en una nota en Clarín en la que sintetizó las responsabilidades: entre diciembre de 2001 y 2015 –ciclo Duhalde-Kirchner–, la Argentina aumentó su deuda pública un 109,8%; en el ciclo Macri esa deuda aumentó un 69,2%.

Argumentos del peronismo: no a otro Megacanje

Mejor no seguir, habrán dicho las partes. Porque mostrar esas miserias no suma votos. Yo presento el proyecto, vos no digas nada. El objetivo del Gobierno es aplacar la ansiedad del día a día, de quienes miden la salida de depósitos y el aumento del riesgo país, hasta que termine la campaña. El proyecto, para la oposición, busca colocar la deuda doméstica en condiciones de ser tratada de la misma manera que a los bonos externos. Al introducir cláusulas de acción colectiva a la deuda emitida bajo Ley Argentina, se permite obligar a los que no participaron en el canje, a recibir el mismo tratamiento, evitando de ese modo que haya holdouts. El informe que circula entre los economistas de F&F dice que el proyecto propone un esquema de intervención de los tres poderes, y exigir una mayoría menor para arribar a un acuerdo, como la estipulada por la ley de Concursos y Quiebras (mayoría absoluta: 50% más uno).

Entre los argumentos para hundir el tratamiento, como lo quiere el Gobierno, hasta nuevo aviso, está que el oficialismo insiste en la suspensión de un artículo de la ley de Administración Financiera, algo que intentaron sin suerte en el último presupuesto. Esa ley impone como condición en la reestructuración de pasivos, que se cumplan dos de estas tres condiciones: a) bajar el capital; b) bajar la tasa; c) subir los plazos. Ese artículo, el 64° de la ley, lo quiere suspender el Gobierno para ofrecer una negociación amigable con los tenedores de bonos e incidir en los plazos, por lo cual tendría que dar más tasa y más capital. Lo rechazó la oposición en el debate del presupuesto 2019 y lo rechaza también ahora. El informe secreto de la oposición dice: "Por estos artículos se han hecho megacanjes en la Argentina, y hubo procesamientos en firme". El que se quemó con leche ve una vaca y llora.

Carrió levanta polvareda con la Columna Norte

Elisa Carrió se mueve al frente de un ejército de acompañantes en esa gira que baja del Norte extremo hacia Córdoba. Tiene un carné de baile que organiza el acompañamiento de legisladores de todos los distritos, para sus apariciones de la mano del libro, que usa como justificación del itinerario de campaña. Muestra a sus legisladores y a sus candidatos a serlo, que es el proyecto por el que trabaja como pocos. Pasó el fin de semana en un campo de Purmamarca, uno de sus lugares en el mundo, en donde un amigo le tiene preparada siempre una habitación con un crucifijo. El grupo que la acompaña en esos actos es heterogéneo e incluye a casi todo su bloque, sus candidatos y también a estrellas invitadas de la UCR. En el tramo que termina en Córdoba, y que comenzó en Corrientes, se han alternado junto a ella Juan Manuel López, Marcela Campagnoli, Maxi Ferraro, Paula Oliveto, Carmen Polledo, Marcelo Weschler, Rubén Manzi, Orieta Vera, Facundo del Gaiso, Fernando Sánchez, Cecilia Irazusta, Leonor Martínez Villada, Alicia Terada, Luis Pastori, entre otros. Es una campaña aparte, como las que hacen Negri y Pichetto por corredores propios.

Quién gana y quién pierde si se confirman los porcentajes de las PASO

En el caso de Carrió se entiende que se mueva con formato propio, porque la Coalición es la fuerza que más se beneficiará si en las elecciones legislativas del 27 de octubre se repiten los porcentajes de votos. En esa eventualidad el bloque de la Coalición Cívica pasará de tener 10 diputados hoy, a 14. En términos comparativos es la fuerza del oficialismo que más crecerá. Ese cálculo de crecimiento tiene también como ganador a la UCR, que hoy tiene 39 diputados y si se repiten, por lo menos, los votos del 11A, pasará a tener 43. En el rango de los senadores, puede pasar, de confirmarse los apoyos de las PASO, de 12 a 15.

En ese cálculo de probabilidades, quien más pierde es el PRO, algo que refleja la crisis de liderazgo en esa fuerza, que se pone en evidencia en la pelea que libran sus caciques en los medios. No pasa día sin que algún escriba amigo cuente los reproches que se cruzan entre las mesas de Peña, Horacio o Mariu, propios de un espacio que busca blindarse en la malaria. Según el cálculo que hace la fuerza originaria de Macri, el PRO tiene hoy 55 diputados y si se repiten los porcentajes de las PASO; esa bancada se reducirá a 50. En Senadores puede llegar a mantener los 10 actuales.

Lecciones para un aprendizaje apresurado: la crisis del liderazgo

Macri fue un caudillo de una formación personalista, y esa fue su herramienta electoral. Exitosa en 2007, 2009 y 2015 pero que no construyó una nueva plataforma, que la hiciera resistente a la política misma. La hipótesis para revisar es que no es posible gestionar, aunque sea mal, sin acompañamiento de una construcción política. La política es el entorno de la tarea pública. Y si no hacés política, te la hacen. Eso pone en crisis a la fuerza primaria del macrismo, que es el PRO. Genera una revolución política en el distrito federal, siguiendo el camino de Fernando De la Rúa, primer beneficiario de la reforma de 1994, que permitió la construcción de política en el principal distrito del país, algo imposible cuando al intendente lo nombraba a dedo el presidente. Cambió el eje de la avenida Rivadavia a Palermo, y abrió un ciclo –que no ha cerrado– de tres mandatos exitosos. Pero esa experiencia se triza con el primer término presidencial. La estrategia del Partido del Balotaje es una alianza electoral que no pasó nunca a ser una coalición de gobierno. Cuanto más, un espacio para arbitrar impulsos e intereses de poder, potencias individuales y algunos entuertos jurisdiccionales.

Los límites del Estado de obras

La carencia de política para soportar la gestión ha sido la tumba de los procesos basados en el llamado "Estado de obras", que supone que el público pide gestión y se cansa de política, cuando en realidad siempre vota por la política. Es una constante que olvidan los procesos que se construyen en la crítica a la política tradicional, y el hastío de la burguesía por el fracaso de los gobiernos. La clave es saber leer esos procesos con alguna fineza. En los focus groups que hace el oficialismo para entender los resultados de las PASO surgen constancias que requieren terapia intensiva. Por ejemplo, la candidatura de Axel Kicillof aprovechó la fuga del voto joven de María Eugenia Vidal. "Nos votan los viejos, los jóvenes van para otro lado", comentan quienes acceden a esos análisis.

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La causa del aborto en Buenos Aires explica en buena parte la diferencia a favor de Kicillof, porque los jóvenes adhieren a la ampliación de derechos y la rebeldía, el sistema que encierra la opción verde, que se explica más por el rechazo a formatos de control social que a consignas religiosas. Tampoco da para simplezas, porque el voto celeste impera en el interior con una fuerza diferente a la de la región metropolitana, y requiere, en todo caso, una propuesta electoral a la carta, que recorte de manera positiva.

El que anda con tijeras puede terminar cortado

En la necesidad, ese recorte se impone como recurso de urgencia. Vidal, descarnada, les dice a los intendentes y punteros a quienes visita en la provincia: "Que cada uno se salve como pueda, ganen con corte o sin corte. Pero sálvense". Transmite la idea de que en el caso de perder las elecciones con el peronismo, lo que quede de la alianza Cambiemos tendrá cerca de 40 diputados provinciales y dominará en el Senado provincial. "Nos van a necesitar para gobernar, vamos a ser la oposición de control". Este mensaje contiene la promesa de que Vidal encabezará, en el caso de perder la reelección, una lista de candidatos a diputados nacionales para 2021, e intentará una postulación a la gobernación en 2023, en la misma tira en la cual Horacio Rodríguez Larreta buscará la presidencia de la Nación, en un sendero posmacrista.

Estas recomendaciones sobre el "sálvense quien pueda" no son pacíficas en el oficialismo, porque se basan en la crítica a la mesa de Peña, de la cual se cree víctima Vidal. La queja es con Marcos, vicario de críticas y premios para no enfrentar a Macri, que es quien decide todo: "No nos dejaron separar las fechas, ni las colectoras, ni el plan para que ella fuera candidata, que no fue nuestro sino de los empresarios y nos lo atribuyeron a nosotros", dicen los vidalistas. Es indemostrable que le hubiera ido mejor al oficialismo con fechas separadas en CABA y PBA, pero también hay que demostrar que la suerte de Vidal y Larreta podía desentenderse la de Macri. Olivos siempre entendió que juntos tenían destino y que separados cavaban su propia fosa. Miguel Angel Pichetto, cuando se entera de estas recomendaciones provinciales ironiza: ojo que esos que andan con la tijera para cortar en Buenos Aires, pueden terminar cortados ellos mismos. Acaso la mayoría de edad en política se alcanza cuando tenés que prepararte para perder una elección, pero bien.

El campeonato del gol en contra

No es un asunto electoral sino estratégico. Al no peronismo le falta un líder en este turno. Lo tuvo en 2015 pero no entendió que debía asumir una construcción nueva de poder. Se quedó en la negociación uno a uno con los sectores, sin armar un espacio con un nuevo formato. Cuando ha querido hacerlo, que es ahora, parece tarde. Fue lo mejor de la nueva política en el armado electoral, pero la más vieja a la hora de la estrategia. Su única ventaja es que la oposición peronista está desarmada, sin líder, sin programa... El peronismo puede ganar por los errores del Gobierno, el Gobierno puede ganar por errores de la oposición. Por eso estas elecciones son el campeonato del gol en contra.

Lo más importante es que Macri ya hizo lo que el mercado temía que hiciera el peronismo. Acaso la guerra ya terminó, y eso los beneficia a los dos. Hay que sacarle punta a este nuevo turno, desde este ángulo. Terminó la película de terror, se encienden las luces de la sala, la gente va al baño y rumbea a su casa. No viene ninguna pesadilla, por eso hay paz en las calles, no hay colas en los bancos, los shoppings están llenos, y los cortes, en el peor momento, se hicieron en cuatro manzanas cubiertas prolijamente por la TV. La gente ya cambió la plata de lugar, del banco al colchón. Es su plata, la tienen pisada, no se la acorralaron como la otra vez. Es la Argentina al palo, la que todos amamos. Y encima volvió Maradona.

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