Los obstáculos que desafían a Mauricio Macri para convertirse en el líder de la oposición

Politica
Lectura

¿Y si Mauricio Macri sorprende sobre el final de sus días en el poder y se pronuncia por primera vez por cadena nacional? Es una idea que está en la cabeza

del Presidente. Persisten algunas dudas, pero sus más fieles colaboradores sostienen que sería la última vidriera para hacer un balance de sus cuatro años de gestión. Una forma de contrarrestar el relato que ya confecciona el kirchnerismo de su paso por la Casa Rosada: que fue de los peores gobiernos de las últimas décadas, si no el peor, y que la herencia que dejará será más grave que la que encontró Cambiemos en 2015.

Macri piensa en dirigirse, puntualmente, a ese 40% del electorado que, pese a las penurias económicas, apostó por él en las elecciones o, si se prefiere, que eligió no regresar bajo ningún formato a las prácticas kirchneristas. Tal vez su mensaje también tenga alusiones a una porción puntual de argentinos que no lo votó, pero que sí lo hizo cuando se consagró presidente. Hay una visión en algunos actores del Gobierno acerca de que esos desencantados con Macri podrían volver a frustrarse apenas transiten los primeros meses del futuro gobierno y quede en evidencia que no existe la magia. Son miradas siempre interesadas.

Daniel Salibi, intendente de Mendiolaza; Mauricio Macri; Eduardo Romero (Villa Allende) y el empresario Manuel Tagle, en Córdoba.

Daniel Salibi, intendente de Mendiolaza; Mauricio Macri; Eduardo Romero (Villa Allende) y el empresario Manuel Tagle, en Córdoba.

El uso de la cadena nacional, de la que Macri siempre renegó (sólo la utilizó cuando fue obligatorio) podría interpretarse a la vez como una maniobra para que sus aliados del radicalismo y de la Coalición Cívica no se confundan. Macri está dispuesto a ceder parte de su poder y a transitar un diálogo más horizontal en la coalición. Nunca a correrse del lugar de privilegio que, entiende, le reservó la sociedad el 27 de octubre. El primer mandatario se irá pronto de vacaciones, posiblemente a Villa la Angostura y más tarde a Europa, pero volverá con la vocación de ser el principal opositor a Alberto Fernández.

Alguien le sugirió que debería ser el próximo conductor del PRO. Una herejía. El puesto recaería, con el guiño de Macri, en Patricia Bullrich, que en 2016 fusionó su partido, Unión por la Libertad, al sello macrista. Otra voz de peso deslizó que Macri ya debería pensar en dar señales de que será candidato a diputado nacional por la Capital en 2021. Y uno de sus mejores amigos pidió copiar la última versión de Cristina: mantener el misterio sobre su futuro, no salir nunca de la escena pública y terminar impulsando un nombre sorpresa en 2023. Otra herejía, acaso. Macri se ve a sí mismo como el único opositor trascendente y tampoco se resignaría a no pelear por un nuevo mandato presidencial. “Hoy no descarta nada”, dicen a su lado.

Son conjeturas que se hacen, aún, en estado de trance. Ni Macri ni sus discípulos terminan de digerir lo que pasó. Hay una imagen en la que les resulta difícil de pensar: la de la entrega de la banda a manos de Alberto Fernández. Es cierto que esa foto será histórica porque desde el final de la presidencia de Marcelo T. de Alvear, en 1928, ningún mandatario no peronista pudo finalizar su período, pero también desnudará pecados que no se quieren asumir en los principales despachos de Balcarce 50. Ni Macri tenía una imagen negativa inferior a la de Cristina ni Alberto Fernández era un pésimo candidato. Esas dos consignas fueron eje de la fe macrista previa a las PASO, cuando se aseguraba que Macri iba derecho a la reelección. Salvo que ahora se asuma que se perdió porque la política económica fue un fracaso.

Mientras camina por ese laberinto intelectual, Macri siente el acoso de sus aliados. El más notorio es el de Alfredo Cornejo. “Han habido errores de conducción y estrategias políticas, se tuvo todo el poder y se cometieron errores. Y hubo un mal desempeño económico”, dice el gobernador de Mendoza y diputado electo. Pero no es eso lo que más irrita a los macristas de paladar negro. Cornejo, que además es el presidente del radicalismo, había dicho cosas más fuertes en campaña. Lo que inquieta es su posición sobre el no liderazgo de Macri.

“No hay chances de que haya un único líder de la oposición; vale para Macri y para el resto. En esta nueva etapa el liderazgo debe ser compartido. No es fácil pero se entienda o no se entienda, va tener que funcionar así”, razona.

Semanas atrás, Macri y Cornejo se reunieron durante dos horas en Mendoza para hablar de la cuestión. “Te entiendo el planteo”, concedió el primer mandatario. La cuestión sobrevoló durante la primera conversación de la nueva mesa política, el miércoles, en Olivos. Esa mesa no contó con Marcos Peña, quien se alejaría al menos un tiempo de la política después de diciembre. La convocatoria ni siquiera la hizo la jefatura de Gabinete. Los mensajes los envió Ana Moschini, la secretaria privada del jefe de Estado. Estaban, además del anfitrión y de Cornejo, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Gerardo Morales, Miguel Pichetto, Humberto Schiavoni y Maximiliano Ferraro.

En el encuentro de Olivos, como es natural, los radicales fueron los más enfáticos en la discusión. “Vos viste que nosotros hacemos de todo un comité”, ironizó un radical que seguía los pasos desde su oficina. Macri hacía anotaciones en una carpeta. Al cabo, se acordaron tres puntos centrales para la etapa que viene. El compromiso de unidad. La centralidad del Congreso, sobre todo de Diputados, donde Juntos por el Cambio tendrá la primera minoría, con 119 bancas. Y, tercero, trabajar institucionalmente los tres partidos. El encuentro se realizó en un despacho con edificación sustentable, que el Presidente se detuvo para explicar que se había hecho con botellas de plásticos recicladas en “ladrillos” de 60 x 60. En el medio de la pared se veía una Bandera argentina, levantada con ladrillos de plástico celestes y blancos.

La UCR no puede escapar a su propia grieta. O a sus propias grietas, porque no es solo una. Cornejo y Mario Negri se disputan el manejo de la bancada de Diputados, que pasará de 40 a 47 miembros. Negri es un protegido de Morales, que enfrenta internamente a Cornejo, quien se mueve junto a Martín Lousteau y, detrás de las luces, a Enrique “Coti” Nosiglia. Morales y Cornejo -que el miércoles almorzaron y casi se toman a piñas- también pulsean por la jefatura de la bancada del Senado: el primero quiere a Luis Naidenoff y el segundo a Lousteau. Telón de fondo: la conducción de la UCR, que podría votarse el mes próximo.

El Papa Francisco, por TV, en un mensaje presenciado por Horacio Rodríguez Larreta. Ahora se verán en Roma.

El Papa Francisco, por TV, en un mensaje presenciado por Horacio Rodríguez Larreta. Ahora se verán en Roma.

El otro actor importante de Juntos por el Cambio con aspiraciones es Rodríguez Larreta. La derrota de Vidal en la Provincia lo colocó como el único potencial postulante puro del PRO a la presidencia por afuera de Macri. El alcalde se mueve entre algodones por temor a que cualquier movimiento lo enfrente con su líder. Pero su armado no descansa nunca. Mira a los heridos que va dejando Macri, como Emilio Monzó, y teje con propios y extraños. La reciente reunión con Axel Kicillof habla por sí sola. Larreta se encuentra en Roma. Tiene cita con el papa Francisco. Larreta y el Sumo Pontífice se parecen en algo: difícilmente alguno, alguna vez, dé puntada sin hilo. 

CARGANDO COMENTARIOS

Clarín

Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla ¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.

Clarín

Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS
Cargando...