Por los controles, hay US$ 55 millones atrapados en el país de inversores extranjeros

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Los acreedores internacionales de IRSA hace 80 días que esperan el pago de una deuda que la empresa no puede girar al exterior. En realidad se trata de una deuda local

en dólares, pero en la que participaron inversores de afuera que ahora, tras el cepo, no pueden repatriar sus dólares.

Según indicó la agencia Bloomberg, funcionarios del gobierno han señalado es muy difícil que IRSA pueda pagar sus dólares en el extranjero antes del 10 de diciembre, cuando asume Alberto Fernández. Y más allá de esa fecha, el panorama es aún menos claro.

Alrededor de US$ 55 millones de los US$ 135 millones que debía IRSA fueron distribuidos a los tenedores de bonos locales, según una persona con conocimiento directo del asunto, publicó Bloomberg, dejando aproximadamente $ 80 millones efectivamente atascados.

"Por el momento prefiero no invertir allí", dijo Amos Poncini, administrador de fondos de CBH Compagnie Bancaire Helvetique, en Ginebra. "Incluso si aparecen algunas oportunidades muy interesantes, el momento y el entorno operativo no son favorables para un inversor internacional tradicional".

Las regulaciones actuales, que limitan los pagos en dólares a entidades extranjeras podrían afectar otros $ 1.000 millones de deuda corporativa pendiente de media docena de compañías emitidas bajo la ley local, pero también ofrecidas a extranjeros, según datos compilados por Bloomberg. Los bonos soberanos han sido exentos en virtud de una resolución del Banco Central.

Algunos de los emisores que están en esta situación ya han estado en contacto con los inversores, según indicaron fuentes al tanto de la situación.

Sin embargo, incluso si se levantan estas restricciones, es probable que el retorno de los controles heterodoxos de cambio de divisas tenga un impacto duradero en la capacidad de las compañías de acceder a mercados internacionales de capital, sostuvo Roger Horn, estratega senior de mercados emergentes de SMBC Nikko Securities America, en Nueva York.

"El mercado de bonos corporativos nacionales vendidos a inversores extranjeros seguirá muerto durante unos años, hasta que una nueva generación de inversores de mercados emergentes se presente y crea que esta vez Argentina será diferente", dijo Horn.

Si bien la mayoría de los US$ 80 millones actualmente se encuentran en cuentas locales en dólares que los administradores de dinero se han visto obligados a establecer, algunos inversores, incluido Poncini, han estado dispuestos a pagar un alto precio para sacar su dinero, reviviendo un método popular entre los traders durante primera mitad de la década conocido como "contado con liqui". Implica comprar ciertos tipos de acciones o bonos en el mercado local con pesos, y posteriormente vender esos valores en el extranjero en dólares.

"Había soluciones y elegimos una de ellas", dijo Poncini. "Fue molesto, costoso y difícil, como siempre en situaciones especiales, pero posible".

Pero el arbitraje se ha vuelto cada vez más costoso, y lo que es más, a los principales tenedores a menudo se les impide eludir los controles de divisas debido a sus propias políticas internas. Eso ha provocado que la gran mayoría del efectivo permanezca estancado aún en Argentina.

NE