Los 7 sectores que impulsa el Gobierno para salir de la crisis

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La Argentina se encamina a transitar otro año recesivo. El tercero en forma consecutiva. Los analistas pronostican una caída del PBI para 2020, “aunque si se aleja el fantasma del default

podría empezar a recuperarse en el segundo semestre y concluir el año con valores positivos”, indica un informe de Ecolatina. El año pasado un solo sector logró crecer: el campo. Para el actual, los expertos vaticinan buenos rendimientos y mejoras en varios rubros, entre ellos la agroindustria (sobre todo la carne), el turismo, y algunas ramas industriales como textiles, electrodomésticos, cueros, calzados y juguetes.

Hay otros negocios que también podrían evolucionar favorablemente, pero dependerá de las medidas que tome el Gobierno, como la producción en Vaca Muerta, la exportación de servicios profesionales (por la suspensión de la ley de promoción), la construcción y el consumo masivo. Hay factores que inciden a nivel general (cepo, poder de compra de los salarios y tasas de interés) y otros de manera muy particular, como por ejemplo la ampliación y el reforzamiento de las trabas a las importaciones, lo que impacta en la producción de manufacturas.

“En 2019, las pymes industriales resultaron muy golpeadas”, explica el director ejecutivo de la UIA, Diego Coatz. Las importaciones tienen algo que ver, pero aclara que la reactivación depende fundamentalmente de la recuperación económica. Inicialmente, aunque sin grandes definiciones, el Gobierno trata de reanimar actividades intensivas en empleo, como textiles, alimentos, cueros, calzado y juguetes. “Pero con las grandes industrias (construcción, automotriz), las que mueven el PBI, hay que ser muy cautelosos”, expresa Coatz.

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, viene manteniendo rondas de consultas con empresarios de diversos ámbitos. Y a todos les repite lo mismo. Lo primordial es estabilizar la macro y revitalizar sectores con mucho empleo, “con una baja progresiva de tasas, controles a las importaciones y la competencia desleal y una moratoria impositiva para las pymes”, dijo al Económico Daniel Rosatto, presidente de IPA (Industriales Pymes Argentinos).

Los sectores ganadores de 2020, según un análisis de Abeceb, serían el campo (141 millones de toneladas para la campaña actual), textiles (una industria con una capacidad ociosa de 51,6%), electrodomésticos, químicos (agroquímicos y productos de limpieza y perfumería) y servicios basados en el conocimiento, a pesar de las dudas por el futuro del régimen promocional, hoy suspendido.

La economista de Econviews Lorena Giorgio añade a la lista el turismo receptivo. El negocio se vio favorecido por las sucesivas devaluaciones y por el recargo del 30% a las compras de los argentinos en el exterior. “La llegada de visitantes desde el exterior derrama sobre otras actividades, tales como la gastronomía, la hotelería y los servicios”, remarcó.

Uno de los interrogantes clave del año es Vaca Muerta. Con el congelamiento de tarifas y el cepo, su desarrollo entró en un cono de sombras. “La perforación de pozos se redujo 14% entre setiembre y noviembre del año pasado, con respecto al mismo lapso del año anterior”, comenta Javier Cao, de Abeceb. El economista añade que las empresas demoran inversiones “a la espera de definiciones sobre una potencial ley de incentivo para el sector”. Sobre esto, subraya que el punto principal es la posibilidad de acceder a los dólares para girar divisas al exterior.

Giorgio conjetura que Vaca Muerta podría ser un sector ganador siempre y cuando se brinden facilidades impositivas, reglas claras y la posibilidad de girar utilidades. “De otro modo -agregó- es difícil que lleguen nuevas inversiones”. En cuanto a la energía eléctrica, Abeceb calcula que “el Gobierno deberá desembolsar entre US$2.000 y US$3.500 millones en subsidios” para compensar las tarifas planchadas, “que afecta en principio a las distribuidoras del AMBA”.

El rubro exportación de servicios profesionales presenta dos caras. Abeceb alude a la decisión oficial de frenar el régimen promocional, que contemplaba beneficios impositivos y laborales a tecnológicas, consultoras y desarrolladoras de software. “Es un sector competitivo, pero habrá que estar atento a los cambios en las reglas de juego”, destaca la consultora. A pesar de esto, Giorgio sostiene que el negocio crecerá. “Por las devaluaciones, hoy es más barato contratar mano de obra argentina que en otros lados. Y hay firmas que están retornando al país, que cuenta con recursos altamente calificados”, finalizó.

El reforzamiento de las restricciones a las importaciones impacta parcialmente a rubros industriales. Sin embargo, el director de DNI, Marcelo Elizondo, recordó que ya había 1.200 posiciones arancelarias vigentes desde el gobierno anterior. “Ahora se agregaron 300 posiciones más: autos, autopartes, motos, plásticos, productos de madera, insecticidas y electrodomésticos”, enumeró.

Elizondo señala que metalmecánica, textiles, calzado, marroquinería y los juguetes eran algunos de los rubros cubiertos por las LNA (licencias no automáticas), lo que implica un permiso para importar. “Pero ahora es posible que a estos sectores se los controle más”, añadió.

Las importaciones en 2019 totalizaron unos US$50.000 millones, lo que representa una caída de 25,3% con respecto al año anterior. “El alcance de las LNA -dice Elizondo- suma alrededor de US$15.000 millones”. Una cifra similar a la manifestada por Kulfas. ¿Los mayores controles impulsarán la producción local? Desde el grupo fueguino Newsan prevén incrementarla a lo largo del año. “Se abre la posibilidad de fabricar productos de línea blanca por el nuevo esquema de aprobación de licencias”, dijeron desde la firma.

Emanuel Poletto, presidente de la CAIJ, la cámara del juguete, sostuvo que durante el macrismo, las importaciones crecieron 80%. “Además -resaltó el empresario- el 30% del total ingresa al país mediante prácticas desleales, con precios por debajo del costo de la materia prima”. La industria está conformada por 180 empresas pymes, entre ellas Duravit, Ruibal y Rasti.

Consumo masivo, sin margen para reaccionar

Supermercados, a la espera de medidas para estimular el consumo.

Supermercados, a la espera de medidas para estimular el consumo.

Por la alta inflación y la pérdida del poder de compra de los salarios, la venta de productos masivos (alimentos, bebidas, limpieza y tocador) cayó 12% el año pasado, según datos de la consultora Nielsen. De todos los canales, los que menos perdieron fueron los mayoristas (-2,5%) y las cadenas de supermercados (7%). Para 2020, los analistas prevén una desaceleración en la caída, en el mejor de los casos, siempre y cuando se estabilicen variables clave, como “inflación controlada, dólar calmo y las eventuales medidas de estímulo al consumo”, opinó Osvaldo del Río, director de la consultora Scentia.

Si eso ocurre, agrega Del Río, el nivel de consumo oscilará entre -1% y +1,5%. Si no es así, Scentia pronostica una contracción de -5,7% para este año. Desde Nielsen sostienen que las proyecciones son difíciles, pero que la recuperación llevará bastante tiempo. “Lo más probable es que el consumo no siga cayendo y esto sería una buena noticia”, destacó Javier González, analista de Nielsen.

Abeceb prevé una pequeña suba de 0,3% para todo el año por varios factores: “Mejora de ingresos por congelamiento de tarifas, una recomposición de ingresos para los sectores bajos (tarjetas alimentarias y devolución de IVA) y acuerdos de precios para canasta básica”, entre otras cosas.

A pesar de todo, González sostiene que los consumidores reordenaron sus gastos en función de la matriz impuesta durante el gobierno de Macri: quita de subsidios a los servicios y el transporte. “Aunque se mantengan congeladas las tarifas, es muy difícil retornar al consumo del último ciclo kirchnerista”, explicó. Por otro lado, el experto señala que fabricantes y cadenas de supermercados demoran decisiones “porque creen que el Gobierno tomará otras medidas”.

Hay otros grandes rubros que tienen pronóstico reservado. La construcción afronta un año con dos caras: por un lado, el ladrillo ofrece la posibilidad de captar inversiones en pesos favorecidos por el cepo. Pero las ventas están en los niveles históricos más bajos. Abeceb proyecta un año de estancamiento “tras la caída de 7,8% de 2019”.

La industria automotriz estima vender este año 410.000 unidades, esto es casi 50.000 unidades menos que en 2019, “que fue la más baja desde 2005”, dice el informe de Abeceb. El sector se vio afectado por las sucesivas devaluaciones y también por la suba de impuestos internos. De todos modos, la consultora remarca que “las exportaciones y proyectos de inversión (PSA comienza a fabricar localmente el modelo 208) impulsarán la producción, que podría crecer 7,8%”. En parte, ese incremento reforzaría las ventas de 0km a la región.

La producción de electrodomésticos cayó 37% en los últimos dos años. Por las trabas a las importaciones, en 2020 se prevé una recuperación.