El G20: una visión desde la agroindustria

Economia
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Por

Nelson Illescas

Director de la Fundación Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI)

Inicialmente previsto como una ampliación de la reunión de ministros de Finanzas del G7, fue durante la

crisis financiera internacional de 2008 que el G20 comenzó a incluir también reuniones a nivel de jefes de Estado y de Gobierno, expandiendo notablemente la agenda temática.

Con presidencias rotatorias entre sus miembros, Argentina asumió la misma en 2017, siendo el primer país sudamericano en ejercerla. Este proceso concluye un año intenso de reuniones oficiales y de los grupos de afinidad, con la Cumbre de Líderes que comienza el próximo 30 de noviembre en la Ciudad de Buenos Aires.

Particularmente para el sector agroindustrial, la presidencia argentina contribuyó a que permanezca entre sus prioridades. Cada una de las presidencias del G20 seleccionó sobre qué gravitarían las discusiones. En el caso de la Argentina fue “Construyendo consenso para un desarrollo equitativo y sostenible”.

En base a este lema se avanzó en tres ejes temáticos prioritarios: el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y un futuro alimentario sostenible. Sobre esto último, y con el desarrollo de las reuniones, se descubrió que el sector tenía mucho para aportar.

En tal sentido son muy valiosos los consensos alcanzados no solo en el ámbito del G20, donde participan los gobiernos básicamente, sino también en los grupos de afinidad que representan al sector privado, académico y sociedad civil, como el Business 20 (B20), que reunió a la comunidad empresarial, y el Think 20 (T20), agrupando a los Think Tanks líderes e instituciones de investigación del G20.

Por el lado del B20, en su grupo de trabajo relacionado a Sistemas Alimentarios Sostenibles se abordaron diversos temas como barreras comerciales, desarrollo y adopción tecnológica, conservación ambiental, mitigación y adaptación al cambio climático, pérdida y desperdicio de alimentos y malnutrición, desnutrición y obesidad. Lo interesante de la experiencia fue que no sólo se generaron recomendaciones de política, sino que el propio B20 se comprometió a adoptar medidas en pos de aportar a las temáticas de referencia.

Por parte del T20, se trabajó en aspectos clave como seguridad alimentaria y agricultura sostenible. Allí se señaló que el desafío global es construir sistemas alimentarios y un entorno comercial que generen crecimiento y empleos de calidad, aseguren la inclusión y la equidad social, promuevan la resiliencia al cambio climático y la sostenibilidad ambiental (baja huella de carbono/energía) y protejan la biodiversidad, utilicen los recursos eficientemente, y aseguren dietas saludables para todos los individuos .

De cara a la Cumbre de Líderes, un aspecto a destacarse es la posibilidad de que se anuncie la dilatada firma del Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Asimismo, sería un espaldarazo al libre comercio, en momentos en que el proteccionismo comercial amenaza con seguir creciendo.

En tal sentido, un resultado esperanzador del encuentro sería la reducción de intensidad en el conflicto entre Estados Unidos y China. Las tensiones comerciales entre ambos han tenido efectos perniciosos sobre el comercio global.

También eventuales pronunciamientos en materia medio ambiental, con el Acuerdo de París como foco. El alejamiento de Estados Unidos del mismo ha sido tomado como un golpe importante a los esfuerzos multilaterales para reducir las emisiones que producen el calentamiento global.

Los resultados esperados de la reunión de jefes de Estado no deben leerse en cuanto a su efecto inmediato, dado que estos encuentros rara vez producen consecuencias automáticas. Dicho de otro modo, la situación económica o política de nuestro país no debería variar de manera directa. Sin embargo, una visión de largo plazo se hace necesaria para analizarla.

En primer lugar, es un proceso importante porque devuelve a Argentina a la escena internacional. Organizó la Conferencia Ministerial de la OMC en 2017 y condujo al G20 este año, lo que dotó al país de una vidriera internacional relevante.

Como segundo aspecto, al no tener atributos de poder —militar o económico—, nuestro país surge como facilitador de consensos. Un ejemplo importante de esto es el resultado de la última Reunión Ministerial de Comercio e Inversiones del G20 en Mar del Plata, donde se generó el consenso necesario para efectuar un pedido específico a la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en medio de las tensiones comerciales.

En tercer lugar, la participación activa de los grupos de afinidad ha servido para generar vínculos a lo interno del país —acercando por ejemplo asociaciones de productores agrícolas con productores de alimentos elaborados—, como también a lo externo, vinculando a entidades y profesionales del país con sus colegas de todo el globo.