Autos: Argentina y Brasil, separados por México

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La Argentina y Brasil renovaron de manera completamente dispar el acuerdo automotor que mantenían con México: mientras los negociadores argentinos acordaron una prórroga por tres años del sistema de cupos que

rige casi sin interrupciones desde 2003 con México, del lado brasileño dejaron de lado el tema de los cupos y acordaron a partir de esta misma semana un sistema de libre comercio irrestricto.

Se trata de la primera negociación significativa dentro del ámbito del Mercosur, desde que asumió Jair Bolsonaro en Brasil. Los dos países fuertes del bloque mantuvieron por separado sus negociaciones con los representantes del gobierno (también debutante en este terreno) de Andrés López Obrador, con resultados muy distintos.

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Lo que está en discusión en este acuerdo, además de la cuestión estrictamente comercial, es el flujo de las millonarias inversiones que requiere la industria de los tres países para seguir funcionando. Tanto la Argentina y Brasil como México no tienen una industria automotriz local, sino que en los tres países el sector está controlado por multinacionales de origen estadounidense, europeo y asiático. El destino de una inversión, por lo tanto, depende sobre todo de la conveniencia comercial o de los costos de producción. Y en este último renglón, México corre hoy con una ventaja de no menos de 30% respecto a sus competidores sudamericanos.

La Argentina y México acordaron la prórroga del convenio bilateral “ACE55” hasta marzo de 2022, con un cupo para importarse y exportarse con arancel cero vehículos por hasta 701 millones de dólares.

En los hechos, se trata de un monto muy superior al comercio real: la Argentina le exportó a México alrededor de 10.000 vehículos el año pasado (4.000 Volkswagen Amarok, 3.700 Ford Ranger y una cantidad “bastante más baja” de Renault Kangoo), mientras que desde el país azteca llegaron una amplia variedad de modelos, desde el nuevo Volkswagen Vento hasta versiones de Honda y Nissan, pero tras la devaluación los pedidos de importación cayeron abruptamente. Al finalizar 2018, las importaciones desde México habían caído 21,7% respecto al año anterior, mientras que las exportaciones se habían derrumbado 30,6%, con un saldo a favor de México de 443 millones de dólares, según consignó el sitio especializado T21, de México.

Pero la renovación del acuerdo, según la lectura de las terminales locales agrupadas en la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA) es una buena noticia: “Es un compromiso necesario para fortalecer el perfil exportador del sector”,dijo Luis Fernando Peláez Gamboa, titular de ADEFA y de la automotriz Renault.

En cambio, la negociación entre los representantes de México y Brasil desconcertó a los ejecutivos de las terminales brasileñas, quienes ni siquiera habrían sido notificados del desarrollo de las conversaciones hasta su conclusión. “Las terminales de Brasil se enteraron el lunes a la noche que, a partir de la mañana siguiente, comenzaba a regir el libre comercio con México”, dijo un ejecutivo local, de fluido contacto con sus colegas de Brasil.

Sin embargo, Brasil exigió que el "componente regional" de los autos provenientes desde México suba del 35% actual al 40%, una exigencia que pocas terminales mexicanas hoy podrían cumplir sin tener que hacer antes costosas inversiones. Por ese motivo, en las terminales especulan que esta negociación negociación entre los gobiernos de Bolsonaro y López Obrador no concluyó sino que puede tener un nuevo capítulo.