El bitcoin resurge, su cotización sube pero no despeja las dudas

Economia
Lectura

El bitcoin, la más famosa criptomenda, resurgió, pero no logra despejar los interrogantes sobre su futuro. A poco más de 10 años de su lanzamiento, su cotización sube y baja en

forma constante, con una lógica imposible de adivinar. Sin ir más lejos, en la última semana, su precio saltó más de 35% (de US$6.000 a US$8.200). Pero este viernes, al cierre de esta edición, en apenas unas horas cayó por debajo de los US$7.200, lo que representa el 10% de su valor.

La altísima volatilidad es un rasgo característico de las más de 2.500 monedas virtuales que existen en la actualidad. Sobre esto, las interpretaciones de los analistas difieren. Para algunos, el bitcoin comienza a consolidarse como un medio de pago digital y como una reserva de valor. Otros, en cambio, advierten que es una nueva burbuja especulativa, sin ninguna utilidad concreta en la economía real y que se trata de una inversión riesgosa e incierta.

Newsletters Clarín
Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

De Lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

En diciembre de 2017, el bitcoin pisó el acelerador hasta marcar el record de US$19.783, para al año siguiente su precio se derrumbó 81%. La fuerte trepada y la abrupta caída posterior generó preocupación en casi todo el mundo. Sobre esta última suba, Sebastián Serrano, CEO y cofundador de Ripio, una de las plataformas nacionales de compra-venta de criptomonedas, se sincera: “Si bien no podemos explicar a fondo las razones de esta nueva alza, lo que sí podemos hacer es buscar algunos indicios que nos ayuden a entender por qué el mercado se mueve en dirección alcista y por qué este contexto es algo diferente al de las subidas de anteriores”, introduce el empresario.

En este sentido, Serrano enumera que existe un mayor interés de los inversores institucionales (fondos de inversión, bancos y bolsas). Y por otro lado, la incertidumbre que genera la guerra comercial entre EE.UU. y China, que provocó “varias devaluaciones del yuan en un mes”. En este contexto, “el bitcoin asoma como una buena alternativa ya que no está conectado a ningún mercado tradicional, sea de acciones o divisas”, opina.

Gustavo Neffa, de Research for Traders, esgrime argumentos parecidos. Dice que la última trepada del bitcoin no lo sorprende. “Creo que en las subas y bajas anteriores hubo mucha especulación en China, Corea y Japón”. En la actualidad, según Neffa, “la gente volvió a creer y también hay un nuevo conjunto de actores (empresas, instituciones y cadenas de retail) interesados en operar con bitcoins en los mercados financieros y en la economía real”.

De todos modos, este analista financiero admite que “la tendencia en el corto plazo nadie la sabe”. Sin embargo, pronostica que “en el mediano y largo plazo, si se concretan los avances recientes, es posible que la cotización alcance un nuevo récord”.

El bitcon es un experimento creado el 31 de octubre de 2008 por un anónimo “Satoshi Nakamoto”, que difundió en un documento las bases teóricas de esa moneda virtual y la tecnología blockchain. Proclamado como una alternativa al dinero tradicional, libre de regulaciones de bancos centrales y gobiernos, su salida al mercado generó más curiosidad que preocupación. El precio se determina por el “libre juego” de la oferta y la demanda y sufre cambios bruscos a cada instante.

Cuando tocó su máximo histórico y alarmados por los eventuales perjuicios que podría ocasionar, grandes inversores y reconocidos economistas, entre ellos varios Nobel, advirtieron sobre su peligrosidad. Joseph Stiglitz, por caso, dijo que el bitcoin no cumple “ninguna función útil” y subrayó que “la verdadera razón por la cual la gente quiere una moneda alternativa es para el lavado de dinero o la evasión fiscal”. Paul Krugman calificó a la criptomoneda como una típica burbuja financiera: “Mientras todos sigan comprando (bitcoins) todo está bien, pero los últimos perderán todo su dinero”, dijo.

Mucho más allá fue Robert Shiller, premio Nobel y experto en burbujas económicas. Describió su operatoria como “esquemas Ponzi naturales”, tal como se denomina a las estafas piramidales como la que hizo Bernie Madoff, el financista neoyorquino descubierto y detenido por el FBI a fines de 2008. Nouriel Roubini, el economista que anticipó la crisis de Lehman Brothers, fue más directo. En una entrevista televisiva, dijo que el bitcoin es “un fraude” y cuando le preguntaron por el resto de las criptomonedas respondió que “son peores todavía”.

De todos modos, hay actores económicos que se vienen sumando a la tendencia con diferentes intereses. Uno muy reciente, por ejemplo, es el ITBA, que lanzó una diplomatura en “criptoeconomía”, “dirigido a toda aquella persona que quiera iniciarse y adquirir los conocimientos básicos e intermedios para comprender el mundo de las criptomonedas, tokens, ICOs, contratos inteligentes y los distintos tipos de blockchains".

Los defensores del sistema creen que esta clase de iniciativas fortalecerá la adopción del bitcoin en un futuro. Uno de ellos es Jorge Oteiza, CEO de la sociedad de bolsa Criteria, sostiene que la criptomoneda cumple más la función de reserva de valor que como medio de pago. “Yo creo que se van despejando las dudas anteriores -asegura- porque es algo nuevo y disruptivo”. De todos modos, admite que los bitcoins “no tienen un valor real”, pero que existe “una posibilidad fuerte de que esto sea el futuro de la industria financiera”.

Ni sus más fervorosos impulsores conocen con certeza las subas y bajas del valor del bitcoin. Sus críticos afirman que el mecanismo es poco transparente y que genera sospechas. No tan lejos, en 2013, una investigación de las universidades de Tel Aviv y de Tulsa revelaron que robots informáticos elevaron artificialmente el precio de US$150 a US$1.000. Según el estudio, la maniobra se efectuó a través de la plataforma Mt.Gox, que quebró al año siguiente en forma escandalosa por supuestos robos. Mt.Gox operaba en Japón y en 2014, sorpresivamente, dejó de operar y declararon pérdidas por US$473 millones. Su CEO fue arrestado y enjuiciado por fraude y malversación.