Estabilizar el dólar hasta las elecciones, vital para el consumo

Economia
Lectura

Por Lorenzo Sigaut Gravina

Director de Ecolatina

Newsletters Clarín
Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te

levantes

De lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

Todos las administraciones buscan impulsar la economía antes de las elecciones para que los ayude a retener el Poder Ejecutivo. El Gobierno actual no es la excepción, pero el margen que posee para incentivar la actividad es mínimo por la restrictiva política fiscal y monetaria pactada con el FMI.

Apuntalar el gasto de las familias en un contexto de fuerte suba de precios, tasas de interés prohibitivas, elevada incertidumbre (electoral) y alta volatilidad cambiaria, lucía una misión imposible. Sin embargo, el Ejecutivo logró una creciente flexibilización del FMI sobre el uso de sus desembolsos en el mercado cambiario. A principios de abril autorizó licitaciones diarias del Tesoro por US$60 millones, luego congeló el techo de la banda cambiaria y a fin de mes elevó el poder de fuego de intervención del BCRA debajo y encima de $51,5/US$.

La posibilidad de vender reservas internacionales (que crecieron gracias a los desembolsos del Fondo) en el mercado cambiario, alcanzó para lograr la calma sin necesidad de intervención del Banco Central en las últimas seis semanas. De hecho, si no hay eventos disruptivos (shocks políticos o internacionales) dicha estabilidad podría extenderse hasta las PASO con escasas intervenciones del BCRA.

Sabemos que esta calma puede ser la que precede a la tormenta, pues es probable que tras las PASO arranque la típica dolarización pre-electoral observada en nuestro país. Sin embargo, el Gobierno podría lograr tres meses de calma cambiaria (mayo-julio), algo que durante marzo parecía una utopía.

Un dólar planchado (aunque sea transitoriamente) genera en nuestra sociedad una sensación de alivio: la inflación se desacelera (a costa de atraso cambiario, se frena la suba de precios de bienes esenciales como los alimentos y la energía), el salario real deja de caer; las expectativas económicas mejoran, la propensión a gastar aumenta y se recompone la confianza en el Gobierno.

Si tras más de un año de privaciones, el Ejecutivo introduce estímulos al consumo de las familias a través de créditos subsidiados o promociones, es posible generar un “microclima” en la previa electoral. Más allá de algún cambio de nombre o de formato, el Gobierno ha repetido la fórmula utilizada por la administración anterior: Precios Esenciales (Cuidados); Ahora 12; préstamos blandos de ANSES a jubilados, pensionados y beneficiarios de AUH (Créditos Argenta); expansión del Procrear y “Junio 0Km”.

El éxito de esta estrategia depende de la estabilidad cambiaria y, por primera vez desde el acuerdo con el FMI, el Banco Central cuenta con poder de fuego para enfrentar al mercado. El timing también será clave: si la sensación de bienestar económico se percibe antes de las primarias, el Ejecutivo podría tener un mejor resultado en la PASO moderando la dolarización de activos, lo que le permitiría sostener el microclima hasta las elecciones presidenciales. Caso contrario, será sólo un veranito, como el que vivimos a principios del año.