El año de la decisión política para enfrentar a las mafias

Opinion
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Otra gran pelea que se dio este año fue contra las mafias sindicales. Por Roberto Porcel

 

 

 

Sin dudas, el año que se acaba de ir no fue uno más en materia de lucha contra las mafias y la corrupción. Nunca antes se avanzó tanto en tan poco tiempo. Sin embargo, pareciera que este dato pasara inadvertido para gran parte de la sociedad. Hace años que combato la falsificación marcaria, un flagelo que, coinciden el FBI e Interpol, es gran financiador de delitos mayores como terrorismo, narcotráfico y tráfico de armas. Años combatiendo y denunciando lo que sucedía en La Salada. No existe informe de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos que no haga referencia a estas ferias como el mercado negro más importante de Sudamérica. Hasta hace muy poco tiempo, el Gobierno de Cristina Kirchner hacía la apología y se jactaba de este modus operandi ilegal, lo exhibía al mundo sin ningún pudor, como un modelo a imitar. Nudos de corrupción que trascienden seguramente a quienes aparecían como las caras visibles del negocio.

 

Se nos quería hacer creer que era imposible desatar esta madeja, que era inexpugnable. Pues bien, en menos de un año, el Gobierno de Mauricio Macri, y en particular el de María Eugenia Vidal, demostraron que no existen imposibles a la hora de combatir mafias y corrupción. Sencillamente lo que hacía falta era decisión política. Los responsables del manejo de estas ferias ya están todos, o casi todos, presos y procesados. Años pavoneándose por los medios televisivos y escritos, haciendo gala de un cinismo y una impunidad alarmantes, enriqueciéndose ilícitamente a la vista de todos; finalmente se acabó. Ahora queda por delante que la cadena de "arrepentimientos" termine de involucrar al poder político que todavía no fue alcanzado por esta mani pulite y que resulta tan o más responsable que los que hoy ya se encuentran privados de su libertad.

 

Haber desarticulado La Salada no es algo menor. Sin dudas que es todo un hito del que todavía daría la sensación de que la sociedad no alcanza a tomar su real dimensión. Solo préstesele atención al volumen de dinero negro que se maneja en estas ferias para comprender la peligrosidad. Desde ya que no todo lo que rodea este mundo de La Salada es oscuro; hay mucha mano de obra honesta y muchas familias que viven a su alrededor. Sería prudente que en el tránsito a la reconversión de estas ferias no se las dejara libradas a su suerte. Quizás es una oportunidad inmejorable para que con real control se transforme esta gran corporación textil en un emprendimiento legítimo y legal. Tanto se habla de los pueblos originarios y de su necesidad de reivindicación que considero que debería ponderarse la posibilidad de reconvertir estas ferias en una verdadera opción de desarrollo e integración para las comunidades que se muestren interesadas en trabajo digno y honesto.

 

Otra gran pelea que se dio este año fue contra las mafias sindicales. Una vez más, decisión política para avanzar contra dirigentes gremiales que, deformando el papel que les cabía, utilizaron las distintas asociaciones gremiales para cometer delitos o enriquecerse ilícitamente. El caso más emblemático quizás fue el del SOMU que dirigía hasta su detención Omar "Caballo" Suárez. Tras dos años de intervención judicial, finalmente hace unos pocos días los afiliados a ese gremio pudieron libre y democráticamente elegir a sus nuevas autoridades. Para ello, se utilizó un mecanismo novedoso en el ámbito sindical como fue el de la boleta única electrónica. Al principio ese mecanismo fue muy resistido por todas las agrupaciones; al cabo, terminaron aplaudiendo todos la transparencia y la efectividad del sistema. Hacía más de treinta años que en ese gremio no competían legítimamente dos listas. Todo un logro para el Gobierno y un claro mensaje de cara al futuro para todas las asociaciones gremiales. No más elecciones fraudulentas ni candidatos estatutaria o legalmente inhabilitados.

 

Lo más relevante de ese proceso, que quizás para muchos pasó desapercibido, sin embargo, fue que uno a uno quienes de una manera u otra habían tenido participación o responsabilidad en las viejas estructuras no pudieron participar del acto comicial. No solamente ello, sino que hoy están respondiendo ante la Justicia por sus conductas anteriores. Insisto, todo un mensaje de cara al futuro para toda la dirigencia sindical. En el caso particular del SOMU implicó además una clara y necesaria renovación generacional de su clase dirigente. Hoy ninguna de las agrupaciones cuenta con la fortaleza necesaria para prescindir de las otras. Lo que las obliga a consensuar y compartir gobierno; lo que de por sí es un óbice para que surja una conducción a la vieja usanza. Otro claro ejemplo de esta pelea contra las mafias sindicales es lo acontecido con el "Pata" Medina, que, tras años de sentirse el dueño y señor de las obras en construcción en la ciudad de La Plata, hoy está procesado y con prisión preventiva.

 

 

Todo esto que hoy vivimos y miramos con naturalidad, sin embargo, hasta hace muy poco tiempo era sencillamente una utopía. La Salada era un modelo de exportación para el Gobierno kirchnerista, y el Caballo Suárez, uno de los sindicalistas predilectos de Cristina Elisabet Fernández. Disfrutemos de este cambio y de que hoy la decisión política del Gobierno sea la de combatir las mafias y no la de convivir con ellas. Para el país, un gran salto de calidad institucional.

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