Cumbre Marruecos y el consejo del Golfo

Adalberto Agozino
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El miércoles 20 se realizó la primera cumbre entre el Reino de Marruecos y los países que integran el Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo donde se alcanzaron trascendentales coincidencias en materias de cooperación para la seguridad.Por el Dr. Adalberto C. Agozino  


 
 
El Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo Pérsico es una importante organización regional constituida, el 25 de mayo de 1981, por los estados de Arabia Saudí, Bahréin, Omán, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos para potenciar su cooperación para el desarrollo.
La actual cumbre con Marruecos, realizada en Riad, Arabia Saudí, es la primera de este tipo y constituye un ejemplo más de la extensa tradición que une al país magrebí con sus hermanos árabes del Golfo Pérsico. Es también una evidencia de la orientación de la diplomacia marroquí de reforzar su pertenencia a los espacios de cooperación árabes islámicos y privilegiar el diálogo sur – sur abriéndose a nuevos vínculos y alianzas.
Recordemos por ejemplo que, en noviembre de 1975, cuando Marruecos recuperó su soberanía sobre el Sáhara a través de la Marcha Verde, el rey Hassan II fue acompañado por la solidaridad de los países del Golfo. En esa ocasión participaron de la Marcha delegaciones de Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, Omán y Emiratos Árabes con la destacada presencia de su Alteza el Jeque Mohamed ben Zaid al-Nahyan, príncipe heredero de Abu Dabí, en ese entonces de tan sólo 14 años.
El evento central de la Cumbre fue el discurso pronunciado ante los miembros del Consejo por el rey Mohamed VI. La ocasión fue propicia para que el monarca marroquí explicitara las directrices que orientan a la política exterior del Reino.
El monarca comenzó señalando los vínculos históricos, culturales y religiosos que unen a Marruecos con los Estados del Golfo diciendo: “A pesar de la distancia geográfica que nos separa, nos unen, gracias a Dios, fuertes lazos que no sólo se basan en la lengua, la religión y la civilización, sino que también estriban en la adhesión a los mismos valores y principios, así como a constructivas orientaciones análogas”.
Destacando especialmente que: “Compartimos también idénticos retos y afrontamos las mismas amenazas, sobre todo en el ámbito de la seguridad.”
Luego advirtió el monarca marroquí: “La presente Cumbre tiene lugar dentro de una coyuntura difícil. La región árabe vive al ritmo de intentos de cambio de regímenes y de fragmentación de Estados, como ocurre con Siria, Irak y Libia, con todo lo que ello supone como muertes, éxodo y expulsión de los hijos de la nación árabe.”
“En este sentido, aquello que fue presentado como primavera árabe, ha dejado tras de sí destrucciones y dramas humanos. Ahora estamos viviendo un otoño catastrófico que tiene por objetivo apoderase de las riquezas de los demás países árabes, intentando minar las experiencias exitosas de otros países como Marruecos, atentando contra su destacado modelo nacional.”
Nosotros respetamos la soberanía de los Estados, así como sus orientaciones de establecer y desarrollar sus relaciones como socios que deseen. No estamos aquí para pedirnos cuentas, unos a otros, por nuestras opciones políticas o económicas.
No obstante, ahora hay nuevas alianzas que podrían desembocar en divisiones y en un replanteamiento de la situación en la región. En realidad, se trata de intentos para provocar la discordia y crear nuevos desórdenes que no van a exceptuar a ningún país, teniendo graves consecuencias sobre la región e incluso sobre la situación mundial.”
Siguiendo con las amenazas a la seguridad colectiva, Mohamed VI fue claro: “Estamos ante conspiraciones que buscan atentar contra nuestra seguridad colectiva. Todo está claro, no es necesario ningún análisis; el deseo que les anima no es otro sino atentar contra nuestros países que han sabido preservar su seguridad y estabilidad, así como mantener sus regímenes políticos.”
“Me refiero aquí a los países del Golfo arábigo, a Marruecos y a Jordania, que constituyen un oasis de seguridad y paz para sus ciudadanos, y un elemento de estabilidad en el seno de sus entornos.”
“Estamos abocados a los mismos peligros y a las mismas amenazas, a pesar de sus diversas procedencias.”
“En este sentido, la defensa de nuestra seguridad no sólo representa un deber común, sino más bien un todo indivisible. Marruecos siempre ha considerado que la seguridad y estabilidad de los países del Golfo arábigo forman parte de la seguridad de Marruecos; lo que los perjudica nos perjudica y lo que los afecta nos afecta.”
Mohamed VI también aprovecho la ocasión para realizar una nueva defensa de la soberanía territorial de Marruecos señalando: “Los planes hostiles que buscan atentar contra nuestra estabilidad, son permanentes y no cesan. Así pues, tras desgarrar y destruir un determinado número de países de Oriente árabe, ahora pretenden hacer lo mismo en su Occidente; el último de los cuales no es otro sino las maniobras que se están forjando la unidad territorial de Marruecos, vuestra segunda patria.”
“Esto no es nuevo los rivales de Marruecos utilizan todos los medios, aparentes y velados, en sus flagrantes maniobras.”
“Según las circunstancias, procuran despojar de legalidad la presencia de Marruecos en su Sáhara, reforzar la opción de independencia y la tesis separatista, o debilitar la iniciativa de autonomía, que la comunidad internacional reconoce como seria y digna de credibilidad.”
“No queremos dejar pasar esta ocasión sin expresarles Nuestro orgullo y consideración por el constante apoyo que aportan a Nuestro país, para defender su integridad territorial.”
“En efecto, el Sáhara marroquí ha sido también, y desde siempre, una causa asumida por los países del Golfo, lo que no es de extrañar, viniendo de Ustedes.”
“La situación es grave y sin precedentes en la historia de este conflicto artificial surgido en torno a la marroquidad del Sáhara.”
El asunto ha alcanzado la magnitud de librar una guerra por procuración, interponiendo al Secretario General de la ONu, en un intento de atentar contra los derechos históricos y legítimos de Marruecos sobre su Sáhara, a través de sus declaraciones parciales e inaceptables actuaciones respecto al Sáhara marroquí.
Cuestionando directamente la figura de Ban Ki-moon, se preguntó el monarca: “¿Qué se puede esperar, pues, del Secretario General que reconoce no estar plenamente informado del expediente del Sáhara marroquí, al igual que ocurre con otros asuntos, y que no son pocos, desconociendo incluso los minuciosos desarrollos y el verdadero trasfondo del mismo?”
“¿Qué puede hacer el Secretario General, sabiendo que es rehén de algunos de sus colaboradores y consejeros, en los que ha delegado la misión de supervisar la gestión de un determinado número de cuestiones importantes, contentándose con la puesta en práctica de las propuestas por ellos formuladas?”
“Conocido es – afirmó Mohamed VI- que algunos de aquellos funcionarios tienen un pasado en sus países y unas reservas políticas; además, sirven los intereses de otras partes, sin atenerse al deber de imparcialidad y objetividad, que requiere la pertenencia a la Organización de las Naciones Unidas y dicta la acción en el seno de la misma.”
Finalmente aclaró: “Quisiera dejar claro que Marruecos no tiene ningún problema con las Naciones Unidas, a las que pertenece como miembro activo, ni tampoco con el Consejo de Seguridad, a cuyos miembros guarda el respeto y con los cuales interactúa constantemente; pero sí con el Secretario General, y de modo particular con algunos de sus colaboradores, debido a sus posiciones hostiles a Marruecos.”
Ratificando: “…la cuestión del Sáhara marroquí, recordando que este conflicto ha perdurado más de cuarenta años y ha causado numerosas víctimas e importante gastos materiales, y que la causa del Sáhara es de todos los marroquíes, y no únicamente del Palacio Real.”
Finalizando su alocución el rey Mohamed VI advirtió sobre los peligros del terrorismo diciendo categóricamente: “El terrorismo no sólo perjudica la reputación del Islam y de los musulmanes, sino que es utilizado por algunos como subterfugio para dividir nuestros países y avivar el fuego de la discordia en su seno.”
“Por todo ello, se hace necesario abrir un diálogo sincero y profundo entre las doctrinas del fiqh, con el fin de corregir las falsedades y manifestar la verdadera imagen del Islam, volviendo a nuestros verdaderos valores tolerantes.”
El discurso de Mohamed VI tuvo un gran impacto entre los asistentes que aprobaron las afirmaciones del Rey. Un claro ejemplo de que los países del Golfo consideran a  Marruecos un socio importante para región fueron las expresiones del ministro saudita de Asuntos Exteriores, Adel Ben Ahmed Al-Jubeir señalando la “total concordancia de opiniones” entre ambas partes sobre las cuestiones de interés común, aclarando además que “Tenemos la voluntad común de consolidar aún más y diversificar la asociación estratégica y sólida entre Marruecos y sus socios de los países del Golfo.”   
 
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