Una huella de zapatilla, la clave para identificar al rugbier que dio la patada

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En los últimos años, los avances científicos adquirieron una gran notoriedad en diferentes ámbitos, entre ellos el forense. Gracias a eso, la marca de una zapatilla podría ser la clave que resuelva el brutal crimen de Fernando Báez Sosa (18), asesinado de manera bestial, a golpes y patadas, por una patota de rugbiers en la localidad balnearia de Villa Gesell el pasado sábado. ¿Cómo, a través de un calzado, puede establecerse la responsabilidad en un homicidio? Gracias a las técnicas, cada vez más sofisticadas, con las que cuentan los organismos de seguridad.

La víctima fue atacada a la salida del boliche Le Brique por un grupo de, al menos, diez amigos. Lo corrieron, le dieron alcance y lo golpearon hasta el cansancio. Lo golpearon hasta la muerte, dándole trompadas y patadas en la cabeza. Una de estas impactó, de acuerdo a la autopsia a la que fue sometido el cuerpo, en el lateral izquierdo del rostro del joven donde, debido a la ferocidad del impacto, quedó “una escoriación con detalles de una suela de calzado”, de acuerdo a un vocero con acceso al expediente.

De inmediato, el mismo sábado, los encargados de la Policía Científica de Pinamar se contactaron con la Policía de Tierra del Fuego para pedirle colaboración con el fin de establecer el tipo de zapatilla que quedó macabramente grabada en la cara del damnificado. ¿Por qué se les solicitó ayuda a ellos? Simple: porque la fuerza de seguridad de esa provincia sureña cuenta con una base de datos de más de 10 mil modelos de zapatos y zapatillas clasificados y sistematizados desde 2004.

“Como siempre ocurre en estos casos, nos pasaron una imagen de un rastro y nosotros determinamos a qué modelo y tipo corresponde”, contó el subjefe de la policía fueguina, Oscar Barrios Kogan, y añadió: “Fue una colaboración interinstitucional de rutina”. Así, se estableció el calzado con el que patearon en la cabeza a Fernando, tanto en su modelo como en su tipo.

Kogan, comisario inspector, remarcó que la determinación exacta de un tipo de calzado es “muy importante” porque les permite a los investigadores cruzar esa información con la que surge del relevamiento de imágenes, por ejemplo, provenientes de cámaras de seguridad o videos caseros. Agregó que en los peritajes de este tipo “muchas veces se determina desde las marcas hasta la combinación de colores y logos externos”, que resultan “datos muy útiles que se obtienen luego de realizar una búsqueda sobre patrones codificados”. También indicó que mediante la foto de una pisada es posible individualizar desde figuras geométricas hasta logos y leyendas.

El clima de la provincia, frío en la mayor parte del año, incentivó a la creación de este estudio, denominado scopometría y, si bien hay otros registros en Salta y en Santa Fe, el de Tierra del Fuego es el más completo. “Surgió de una necesidad. Por el tipo de clima (subpolar ártico) existe un mayor uso de guantes y menos secreción de sudor, lo que dificulta la toma de huellas dactilares de las escenas donde se comenten hechos delictivos. Por eso comenzamos a otorgarles una mayor importancia investigativa a las pisadas”, confió Kogan, quien dijo que “la base de datos la nutrimos de varias formas. Por un lado, a cada sospechoso arrestado se le toman fotografías de su calzado; también vamos a los comercios para conseguir imágenes de las suelas de los modelos nuevos, algo que también buscamos en internet”.

Por último, indicó que “luego de identificar el modelo podemos individualizarlo, porque gracias a la técnica de scopometría analizamos, por ejemplo, si una pisada tiene algo clavado o si está gastada por el uso. La suela es un sello”.

Manchas de sangre. Los diez rugbiers acusados del ataque permanecen detenidos desde el sábado, cuando a las 9 de la mañana fueron capturados por los efectivos de la DDI de Villa Gesell en la casa que estaban alquilando. De allí, por orden del fiscal Walter Mercuri –que intervino originalmente en el caso– se incautaron 19 pares de zapatillas, esparcidas en diferentes ambientes. Una de ellas, oscura, de lona y de corte moderno, tenía manchas de sangre en la punta y el costado izquierdo. Junto a las otras, deberán ser analizadas y comparadas, ahora, con aquella que los peritos de Tierra del Fuego identificaron como la que provocó la patada mortal.

“Son de Pablo Ventura”, revelaron los deportistas cuando les preguntaron, involucrando a un joven remero de Zárate que, se supo luego, no tuvo nada que ver con el homicidio, y que pasó cuatro días detenido hasta que quedó liberado por falta de méritos. Lo cierto es que, de acuerdo a versiones judiciales, el calzado ensangrentado sería de Ciro Pertossi (19) o Máximo Thomsen (20), dos de los principales implicados en el asesinato, junto a Enzo Comelli (19). Para complicar aún más el panorama del dueño de la zapatilla, fuentes de la fiscalía confirmaron que la suela que quedó impregnada en el cuerpo es la misma que la secuestrada. “Es clara la coincidencia. No hay dudas. Sin embargo, será clave el resultado del estudio de scopometría, porque de esa manera quedará asentado de manera científica”, concluyeron.

Cómo sigue la causa. Claro que, más allá del análisis del calzado y de la importancia crucial de los registros fílmicos que documentaron el ataque, serán también claves los peritajes a los teléfonos celulares de los implicados, donde se podrá determinar el grado de participación de cada uno, y qué hicieron tras la golpiza. Esos estudios se materializarán el lunes y los resultados demorarán varios días, aunque esperan tenerlos para el viernes, a más tardar. El martes se harán los peritajes toxicológicos sobre la sangre de Fernando y el miércoles las pericias y químicas y de rastros sobre todo el material secuestrado, como ropas y zapatillas.

Audio: “Cada uno sabe qué hizo”

En las últimas horas se conoció un audio de Lucas Pertossi (20), uno de los diez detenidos que tiene la causa por el crimen de Fernando Báez, en el que se ubica en el ataque que sufrió el joven el sábado 18 a la salida del boliche Le Brique de Villa Gesell.

“Cada uno sabe el rol que tomó en la pelea y hay que hacerse cargo. Me duele lo que pasó, arruinar a una familia. Me hago cargo porque estuve ahí y porque son mis amigos, no los voy a dejar morir”, dijo. En otro pasaje relató que “somos un grupo que salió a divertirse y la vida nos jugó una mala pasada, pero no por eso me voy a condenar ni me voy a entregar”. Por último, estableció que “lo único que pienso es en la familia que destruimos. Sería muy egoísta ahora pensar en mí”.

Pertossi había escrito en redes sociales antes de salir de vacaciones: “No falta nada para irnos a Gesell con los pibes, a romper lo que nos faltó el año pasado”. Técnico en seguridad e higiene, es primo de Ciro (19) y Luciano (18). Según vecinos de Zárate, de donde son oriundos, son conocidos porque suelen protagonizar episodios violentos.

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