Allanamiento en la mansión swinger de Punta del Este

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Creó un personaje. Cambió algunas letras de su verdadero nombre y pidió que la llamen Lulukhy Moraes. Reclamó, entre sus allegados y conocidos, ser reconocida como la hija del Príncipe Gitano y, bajo una atmósfera de fascinación y fantasía calé, decoró la residencia que adquirió –según trascendió en medios uruguayos– durante un amorío con un ex funcionario argentino.

Detrás de la residencia de ladrillos a la vista, en “el corazón de Beverly Hills, el barrio más glamoroso de Punta del Este”, se desplegaba toda la lujuria de “la mansión del sexo”, dominio pleno de la reina que la habitó hasta ser detenida por el crimen de su ex esposo, el profesor de inglés Edwar Vaz, el fin de semana pasado.

Dos letras doradas –una G y una Q–, colocadas en un enorme portón de hierro, hacen referencia al nombre de la propiedad (Gypsy Queen, reina gitana en inglés) y a la personalidad de su dueña. Los detectives creen que la mujer no estaba dispuesta a perder ni un peso en la división de bienes, posibilidad que la habría impulsado a contratar a los dos sicarios para asesinar a su ex esposo.

Ayer, la policía volvió a la casa en busca de las imágenes de las cámaras de seguridad para dar con más pruebas contra la supuesta ideóloga del homicidio y/o alguna pista de los killers. Buscan, además, identificarlos a través de huellas digitales levantadas del vehículo en el que se trasladaron hacia el edificio en el que mataron a Vaz. También aguardan el resultado de las pericias que realizarán sobre el celular de Lulukhy, a quien pidieron dar su contraseña para que los pesquisas puedan acceder a la información del aparato.

Conflicto. Fuentes cercanas al caso indicaron a PERFIL que el matrimonio se separó de hecho hace 13 años, pero los problemas comenzaron cuando Vaz abandonó una actitud un tanto sumisa y decidió dejar la mansión, tres años atrás.

Hace dos, firmaron el divorcio. Fue entonces cuando “Lulu”, como también se la conoce a la principal acusada, habría encarado denuncias de prostitución contra su ex, quien comenzó una nueva relación, lejos de la mansión que se hizo conocida por las fiestas swingers que se promocionaban por redes sociales y un blog.

La mujer también tuvo inconvenientes con los dos hijos que tuvo con Vaz. La mayor decidió presentarse en un juzgado de familia para pedir una restricción contra su madre y dejar de vivir bajo su techo. El varón anunció que desea continuar la demanda civil que su padre le había iniciado a su mamá.

Sospechas. El caso reflotó el homicidio de una mujer de 76 años, quien fue atacada, el 15 de julio de 1999, en su departamento de Montevideo por una persona que “ingresó por la ventana y la acuchilló varias veces provocándole la muerte”. Casualmente, la víctima había enajenado la propiedad a Lulukhy Moraes el 15 de septiembre de 1998, es decir, diez meses antes de su homicidio. Según relató la gitana en la indagatoria, se había tratado de un “regalo” por el cariño que la anciana le tenía.

Con este nuevo panorama, el abogado de la familia Vaz, Martín Etcheverri, presentó un escrito en el juzgado para que el caso sea revisado. ¿La reina gitana pudo haber sido movilizada por la codicia para cometer ambos crímenes? Esa es la incógnita que buscarán descartar o confirmar.

La casa. “En el corazón de Beverly Hills, el barrio más glamoroso de Punta del Este, es el mejor camino entre el deseo y la conquista. Con 622 metros cuadrados construidos en dos plantas y dos alas, jardín privado de 1.549 metros cuadrados”, el anuncio que habría sido redactado por la dueña de la mansión del sexo se replicó en varios sitios de ventas de propiedades. La mujer ofrecía la casa a cambio de un alquiler de US$ 63 mil y una venta de 1.320.000 dólares.

“El diseño único de Gipsy Queen –continúa el anuncio– combina el buen gusto europeo con una sensación armónica entre lo clásico y lo contemporáneo. Construida con los mejores materiales, destacamos sus excelentes pisos en porcelanato italiano, su iluminación europea o por ejemplo su losa radiante inteligente en toda la propiedad. Se vende o alquila amueblada”.

Hallaron un arma de fuego

Los investigadores allanaron la vivienda en busca de mayores indicios sobre la identidad de los sicarios que asesinaron a Edwar Vaz –sospechan que son uruguayos– y de pruebas que puedan comprometer aún más a Lulukhy Moraes.

Fuentes del caso indicaron que secuestraron un arma, documentos, discos que almacenaban las imágenes de las cámaras de seguridad ocultas en la residencia, en la actualidad habitada por la pareja de la reina gitana y una amiga, hasta el momento, testigos en la causa.

La fiscal a cargo de la causa, Silvia Naupp, tomó declaración a otro testigo en sede judicial, donde, más tarde, se reunió con las partes para informar sobre los avances de la investigación.

En tanto, Moraes y el chofer que trasladó a los sicarios esperan, con prisión preventiva, la resolución de la jueza.

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