Escándalo narco en Río Cuarto: detienen a un jefe policial y allanan la Departametal

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El 16 de enero pasado la ciudad cordobesa de Río Cuarto terminó de enterarse quién era Claudio Torres (43). Pese a su alto perfil -que resaltaba en su uso constante y

variado de autos de lujo- Torres había logrado que su fama no trascendiera los círculos narco. Pero el 16 de enero dos sicarios lo emboscaron y lo mataron de 8 tiros. Eso cambió todo.

Las derivaciones de esa muerte no tardaron en llegar y sólo en esta última semana recrudecieron las novedades judiciales: el jueves de la semana pasada fue detenido el jefe policial que investigaba su homicidio, sospechado de proteger a bandas de narcotraficantes.

Y este lunes por la tarde se allanaron las oficinas de la Jefatura Departamental de Rio Cuarto en busca de pruebas.

Detienen al exjefe de Investigaciones de la Departamental Río Cuarto Gustavo Oyarzábal. (LaVoz)

Detienen al exjefe de Investigaciones de la Departamental Río Cuarto Gustavo Oyarzábal. (LaVoz)

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Semejante crimen mafioso lo llevó a la tapa de los diarios. Y también apuró los tiempos de una causa por lavado de activos del narcotráfico que impulsaba el juez federal de Río Cuarto Claudio Ochoa.

Este debió adelantar allanamientos y detenciones que tenía previstos sobre la organización de Torres antes de que la policía provincial, a cargo de la investigación del homicidio, comenzara a tocar timbres en esos "objetivos".

Teniendo en cuenta lo que paso después, razón no le faltaba.

Fue así que el 24 de enero pasado, 11 miembros de la banda de Torres fueron detenidos en un megaoperativo a cargo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Y el pasado jueves 7 de febrero el juez Ochoa le puso el moño a su investigación con la captura del sub comisario Gustavo Oyarzábal, un personaje poderoso dentro de la Policía de Córdoba, que logró ascender posiciones pese a los insistentes rumores que lo relacionaban con narcotraficantes.

Oyarzábal era el jefe de Investigaciones de la Departamental de Río Cuarto cuando fue el crimen de Torres y por eso quedó al frente de la investigación de manera automática.

Pero no duró mucho: por motivos que entonces no quedaron muy claros fue pasado a retiro el 31 de enero pasado.

Su "alejamiento" encontró una explicación pocos días después, cuando una brigada de la PSA lo fue a buscar a su casa y lo detuvo acusado de proteger los negocios de Torres en Río Cuarto.

Claudio Torres fue asesinado en Río Cuarto, Córdoba. Su crimen aceleró una investigación con allanamientos y detenidos en el marco de una causa narco.

Claudio Torres fue asesinado en Río Cuarto, Córdoba. Su crimen aceleró una investigación con allanamientos y detenidos en el marco de una causa narco.

Sobre Olarzábal ya pesaban acusaciones similares desde una década atrás. Pero eso no le impidió pasar de ser el jefe de procesamiento de Telecomunicaciones a comandar todas las investigaciones de envergadura en la segunda ciudad más importante de la provincia de Córdoba.

El caso Sabena

Nicolas Sabena tenía 21 años y un leve retraso madurativo. El 14 de septiembre de 2008, luego de una discusión familiar, se fue de su casa. Nunca más apareció.

El caso se convirtió en emblemático en la ciudad de Río Cuarto, en parte al empuje de Rosa Sabena, quien prácticamente comandó una investigación paralela y logró llevar a juicio oral a parte del clan Vargas, una familia de narcos locales sospechados de secuestrar y matar a Nicolás.

Al parecer el chico se había refugiado en una quinta de los Vargas, un aguantadero de drogas donde fue visto por última vez. Su madre cree que lo usaron de delivery de drogas y luego lo descartaron.

El 3 de octubre de 2014 la Justicia de Córdoba condenó a José Francisco Vargas, a su hijo José "Yaca" Vargas Flores y a Lucía Inés "Cori" Vargas Flores a penas de 18, 17 y 16 años, respectivamente, por los delitos de "privación ilegítima de la libertad coactiva calificada por la participación de tres o más personas".

Nicolás Sabena fue asesinado en Río Cuarto y por el caso quedó complicado el clan Vargas, una organización narco cordobesa.

Nicolás Sabena fue asesinado en Río Cuarto y por el caso quedó complicado el clan Vargas, una organización narco cordobesa.

El 27 de septiembre de 2017 el fallo fue confirmado por la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia. Y a fines del año pasado el caso logró dar otro paso importante: los jueces Emilio Andrunet, Pablo Bianchi y Carlos González -de la Cámara Segunda de Apelaciones- le dieron la razón a Rosa Sabena y ordenaron seguir investigando la pata policial de la banda.

En la sentencia de 2014, la que terminó con los Vargas condenados, los jueces ya habían resaltado que "los Vargas tenían información calificada proveniente de la misma Policía, que le informaba de los procedimientos".

Rosa Sabena -quien estudió Derecho y se recibió de abogada para encarar la investigación del crimen de Nicolás- siempre apunto a Oyarzábal quien, se corroboró, tenia contactos frecuentes con "Cori" Vargas.

“Hola, morocha, ¿cómo andás? Te jodo porque sabés que el pendejo este (Nicolás) utilizaba un celular y ese número te mandó un mensaje a vos (...). Tenés que venir porque queremos saber qué pasó”, dice un audio de Oyarzábal con Vargas, consignado en una nota del diario La Voz del Interior.

Finalmente, luego de años de insistir, Rosa Sabena logró que el jefe policial fuera investigado por encubrir narcotraficantes, aunque un fiscal había pedido su sobreseimiento.

Pero las sospechas en su contra en el caso Sabena no entorpecieron su carrera. El violeto narcocrimen y la olla que destapó el ataque a Claudio Torres -relacionado a su vez con el clan Vargas- lograron que los focos finalmente le apuntaran.

Más uniformes

La investigación a cargo del juez federal Ochoa, que ahora le puso los pelos de punta a más de uno en Río Cuarto, comenzó en 2014. El expediente (N° 20.538/14), iniciado por un anónimo, tuvo algunos tropiezos importantes, al punto de que dos gendarmes terminaron condenados a siete y nueve años de prisión por trabajar para los narcos.

Ante las sospechas de que cada movimiento del juzgado era avisado a la banda, se pidió la intervención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

La PSA, que tomó el caso en 2016, tuvo algunos encuentros tensos con el propio Torres y el 24 de enero encaró un megaoperativo que paralizó la ciudad cuando 250 oficiales realizaron 46 allanamientos en simultáneo y detuvieron a 11 personas.

A esa lista se sumó el pasado jueves el ex subcomisario Gustavo Oyarzábal. Hasta ahora parece uno de los peces más gordos del caso. Pero los que conocen el expediente aseguran que "esto va para largo".

GL