El horrendo final de Paula Perassi: un romance prohibido y un cuerpo que nunca apareció

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Paula Perassi tenía 36 años y dos hijos cuando el 18 septiembre de 2011 la vieron por última vez. Nunca más la encontraron. La Justicia determinó que la joven mantenía una

relación extramatrimonial y que, producto de ella, cursaba un embarazo de seis semanas.

Un aborto sin su consentimiento podría haber provocado su muerte y la decisión de ocultar el cuerpo.

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Por el caso están imputados un metalúrgico de 46 años con el que Perassi mantenía una relación amorosa, la esposa de este hombre, su chofer, la mujer encargada de practicar el aborto y cinco policías, acusados de encubrir la desaparición y desviar la investigación.

El suceso, emblemático por una desaparición que sigue conmoviendo a Santa Fe y por la lucha de los padres de Paula por conocer la verdad, se ventilará a partir de este jueves en un juicio oral y público por el que desfilarán más de 180 testigos.

La familia hará una vigilia desde la madrugada en la puerta del Centro de Justicia Penal de Rosario, donde se llevará a cabo el proceso penal.

El cuerpo de Paula nunca se encontró. La larga búsqueda contó con la ayuda del equipo Profesional del Equipo Argentino de Antropología Forense. Todos los rastrillajes terminaron con resultados negativos. La expectativa está puesta en que durante el juicio se rompa el presunto pacto de silencio que hay entre los imputados y que alguno de ellos confiese qué se hizo con el cuerpo.

"Si me tienen que matar, que me maten, yo ya estoy jugado. No voy a parar hasta encontrar a mi hija", repitió durante todos estos años Alberto Perassi, papá de la víctima. El hombre sufrió varios ataques intimidatorios a lo largo de la investigación. Su chaleco antibalas --lo lleva puesto en cada aparición pública-- se transformó en un símbolo del caso.

De acuerdo a la acusación fiscal, Perassi, casada y mamá de dos hijos varones de 2 y 6 años, fue capturada y obligada a abortar, tras lo cual falleció. Salió cerca de las 20 de ese día de su casa, ubicada en la localidad de San Lorenzo, luego de recibir una llamada telefónica. De acuerdo a la investigación, la mujer dijo que iba a buscar la tarea para uno de sus hijos, aunque nunca mas regresó.

Según consta en el expediente, Perassi mantenía una relación sentimental extramatrimonial con Gabriel Strumia, un empresario amigo de su familia que residía en Puerto General San Martín y estaba casado.

La principal hipótesis de los fiscales es que el embarazo de Perassi era de Strumia y que éste, junto a su mujer, su chofer y una partera, la privaron ilegítimamente de la libertad para obligarla a abortar. Siempre según la acusación, la mujer murió y su cuerpo fue ocultado con la ayuda de jefes y agentes policiales de San Lorenzo.

Junto al empresario Strumia están detenidos y procesados por "privación ilegítima de la libertad y aborto sin consentimiento seguido de muerte" su esposa, Roxana Michi; su chofer y mano derecha, Antonio Díaz; y la partera Mirtha Rusñisky.

En tanto, por "encubrimiento, incumplimiento de los deberes de funcionario público, sustracción y destrucción de pruebas y falsedad ideológica de instrumento público" están acusados el ex jefe de la policía de San Lorenzo, Jorge Krenz; el ex jefe de la Agrupación de Cuerpos de la policía local, Adolfo Puyol y los ex agentes Gabriel Godoy, María José Galtelli y Adolfo Gómez, todos con arresto domiciliario.

GL