"Cerré la puerta, me di vuelta y mi papá estaba muerto", contó la cardióloga asaltada

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Fue el papá el que atendió el llamado de sus asesinos, el que les dio un turno el lunes 20 de mayo por la tarde para que se atendieran con su

hija, cardióloga, y el que salió a socorrerla cuando escuchó los tiros y los gritos que provenían del consultorio que la médica tenía en la misma propiedad de Ituzaingó en la que vivían sus padres.

El disparo en el pecho que recibió Alejandro Scheffelaar Klotz (64) fue mortal. Los siete tiros que le dieron a la médica en las piernas, con orificio de entrada y salida, y que le fracturaron el dedo gordo del pie derecho, sólo requirieron la antitetánica, antibióticos y reposo. Pero el dolor la desgarra.

Honorio Pueyrredón al 2000, en Ituzaingó, donde mataron al padre de una médica en un robo. (Mario Sayes)

Honorio Pueyrredón al 2000, en Ituzaingó, donde mataron al padre de una médica en un robo. (Mario Sayes)

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“Mataron a mi papá. Lo único que hice fue tratar de sacarlos: los empujé y empujé y seguían disparando y disparando. Cuando cerré la puerta, me di vuelta y mi papá estaba muerto”, relató ante la prensa la cardióloga Sabrina Alejandra Scheffelaar Klotz (39).

No es la primera vez que la inseguridad golpea de lleno a la familia Scheffelaar Klotz. La cardióloga contó que cuando su nena de 4 años tenía dos meses y medio habían sufrido una entradera. “No quería que ella volviera a pasar por lo mismo”, explicó. Por eso intentó impedir que los asaltantes llegaran al ambiente en el que estaba su hija.

Un rato antes, la viuda Scheffelaar Klotz, abogada y madre de la médica baleada había asegurado: “Mi hija se salvó de milagro”. Las heridas leves que sufrió la médica tras recibir siete balazos confirmaron el diagnóstico de su mamá.

Alejandro Scheffelaar Klotz había dejado atrás su pasado como periodista para dedicarse a su mujer, a mimar a su nieta y a hacerle de secretario a su única hija, cardióloga, que tenía el consultorio en la misma propiedad ubicada en Honorio Pueyrredón al 2000, en el partido bonaerense de Ituzaingó, en la que vivía la familia.

Sabrina Alejandra Scheffelaar Klotz, la cardióloga asaltada y baleada en su consultorio. Los delincuentes mataron a su papá. (Captura TV)

Sabrina Alejandra Scheffelaar Klotz, la cardióloga asaltada y baleada en su consultorio. Los delincuentes mataron a su papá. (Captura TV)

La puerta que separaba la consulta de la casa no tenía picaporte y sólo se abría con llave. Eso era lo que buscaba la pareja de ladrones que se hizo pasar por pacientes cuando la médica se resistió a que entraran a donde estaban sus padres y su nena.

“No bien el delincuente la encañonó, ella tomó un revólver y se resistió al robo. Forcejearon y el ladrón le quitó el arma. La cardióloga comenzó a empujar a los ladrones hacia la calle mientras los disparos daban en sus piernas: fueron siete tiros. Una bala dio en el pecho del padre de la médica que había aparecido ante los gritos de su hija”, explicaron fuentes judiciales a Clarín.

El trágico asalto comenzó a gestarse la semana pasada. Tras un imponderable, Scheffelaar Klotz tuvo que cancelar las consultas. Por eso, decidió atender el lunes 20, aunque nunca daba turnos para el primer día de la semana. El encargado de llevar la agenda era su papá. Fue él quien atendió el llamado del nuevo paciente.

Alejandro Oscar Scheffelaar Klotz había sido periodista pero actualmente era el secretario de su hija.

Alejandro Oscar Scheffelaar Klotz había sido periodista pero actualmente era el secretario de su hija.

La voz del otro lado del teléfono le pidió un turno, le dijo que era su primera consulta, que se la había recomendado otra paciente y que se iban a atender de forma particular. Y entonces el padre de la cardióloga le hizo lugar en la agenda para el lunes por la tarde, a las 17.40.

“Cuando salió el paciente anterior, entró la pareja. No bien ingresaron la encañonaron para robarle”, indicaron las fuentes consultadas y señalaron: “Es una típica médica de barrio, con la placa en la puerta. Cualquiera que pasa puede googlear la dirección y de ahí sacar el teléfono. Es la misma metodología que usan los que hacen secuestros virtuales”, señalaron las fuentes sobre los asesinos de Scheffelaar Klotz.

Los ladrones escaparon en un Volkswagen Gol gris que dejaron estacionado a unos 70 metros de la casa de la familia Scheffelaar Klotz. Sólo robaron el revólver con el que intentó defenderse la cardióloga.

Los investigadores intentan dar con ellos a través de las imágenes registradas por las cámaras de seguridad municipales de Ituzaingó y Morón, y del anillo digital en las autopistas de ingreso a la Ciudad de Buenos Aires. Con esos datos buscan reconstruir el camino por el que se fugaron tras el homicidio.

La causa está caratulada como robo agravado por el uso de arma y homicidio criminis causa (matar para ocultar otro delito, en este caso la sustracción del revólver de la médica) y es investigada por el fiscal Marcelo Tavolaro de la UFI N°1 descentralizada de Ituzaingó.

Lo único que quiero es que se haga Justicia”, sollozó la médica que sólo quiso defender a su familia y que vio morir a su papá cuando él intentó defender a su única hija.

MLB