Para los jueces, los abusos del "ciudadano ilustre" no fueron "suficientemente graves"

Policiales
Lectura

Eran letras. En el anotador del abogado de Gustavo Rivas, las víctimas eran las letras que usó usadas para identificar a cada uno de los denunciantes y preservar su identidad. De

la A hasta la L anotaba lo que podía entenderse de un adelanto de veredicto que en Gualeguaychú dejó sabor a injusto.

El abogado y "ciudadano ilustre", Gustavo Rivas (73), terminó condenado a ocho años de prisión por una de las 12 denuncias de “corrupción de menores y promoción a la prostitución de un menor” que lo llevaron a juicio.

Confundido durante la lectura, Rivas miraba a Raúl Jurado, su abogado. Por momentos se lo veía nervioso, por otros absorto. Con gesto inquieto repasaba su mano contra el escritorio y limpiaba la mesa, una y otra vez.

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La jueza Alicia Vivian fue la encargada de leer la decisión unánime del Tribunal que compartió con Mauricio Drudi y Arturo Dumon. “Absolver al acusado del delito de promoción a la prostitución de un menor de edad, por el hecho venido a debate identificado con la letra F”, resolvieron. Casi el mismo párrafo con el resto de las letras, que son nombres, que son víctimas.

Estos jueces decidieron dar por prescriptos dos de los 12 hechos que se le imputaban a Rivas en la primera audiencia. Por eso, el juicio que empezó el 1 de abril y terminó el 7 de mayo con los alegatos, fue por diez de las denuncias. De ese total, el tribunal desestimó una por considerar que no estaba “debidamente probado el delito”, otra por “falta de acusación”, ya que la fiscalía “no pudo probar la minoría de edad al momento del hecho”, y siete por entender que los casos estaban prescriptos. El argumento: que los abusos cometidos no pueden ser considerados violatorios de los derechos humanos.

Los jueces, según indicaron en el adelanto del veredicto, dieron por probados los abusos y los delitos por los que acusaban a Rivas. Pero consideraron que no eran lo “suficientemente graves” para quedar enmarcados como “violaciones a los derechos humanos”, lo que hubiera permitido una condena amparada en acuerdos internacionales.

El abogado fue insultado por organizaciones de víctimas en la puerta de los tribunales. (JUAN JOSÉ GARCÍA)

El abogado fue insultado por organizaciones de víctimas en la puerta de los tribunales. (JUAN JOSÉ GARCÍA)

"Vamos que Gustavito nos da plata para salir", decían las víctimas, a quienes Rivas captaba con un "sentimiento de confianza", aunque "sometiéndolos a graves abusos", reconocieron los jueces. Y advirtieron: "Rivas convirtió a esos niños en sus fetiches, en sus objetos de placer con el solo fin de lograr su satisfacción sexual personal".

Pero no alcanzó. No sólo decidieron condenarlo por un sólo hecho, sino que tampoco hicieron lugar al pedido de prisión domiciliaria que habían realizado los fiscales Lisandro Beheran y Martina Cedrés.

“Vamos a esperar los fundamentos de la sentencia para recurrir el fallo en Casación, hay que analizar qué argumentos usan”, adelantó Cedres.

Lo mismo que los abogados querellantes, Alfredo Esnaola y Estela Esnaola. Sus representados denunciaron abusos cometidos en 1994, y entre 1996 y 1997, respectivamente. “El mensaje es que las víctimas tienen que seguir con sus vidas, arreglártelas El mensaje debería ser de contención ¿qué hacemos al respecto? Vamos a seguir hasta que la vía legal nos lo permita”, anticipó a Clarín.

Durante la lectura del veredicto Rivas se mostró nervioso y buscó explicaciones de su abogado. (JUAN JOSÉ GARCÍA)

Durante la lectura del veredicto Rivas se mostró nervioso y buscó explicaciones de su abogado. (JUAN JOSÉ GARCÍA)

Rivas llegó caminando y sobre la hora de inicio de la audiencia final. “No voy a dar declaraciones, no, no”, repitió antes de ingresar a los Tribunales de Gualeguaychú, frente a la Plaza San Martín. “Viejo abusador”, “Perverso”, “Te vas a pudrir en la cárcel, abusador”, le gritaba un grupo de manifestantes mientras entraba al edificio. Organizaciones sociales y de derechos de los niños acompañaron la jornada y escucharon la lectura en vivo desde la vereda.

El abogado, ex concejal y ex candidato a intendente, se sonreía ante los insultos.

Casi de la misma manera se retiró: solo y caminando hasta su casa de Mitre 7, la misma donde -se probó- reclutaba adolescentes, “usando uno conocido que convocaba al resto”, tal como explicó el tribunal que lo condenó, para realizar fiestas donde elegía a sus víctimas. En esa misma casa, tras una serie de allanamientos, secuestraron 200 fotos y videos en los que registraba sus encuentros con los adolescentes y que fueron una prueba clave en el juicio.

La única condena fue por la denuncia más reciente, un chico que "desde 2004-2005", cuando tenía entre 10 u 11 años, empezó a asistir a la casa de Rivas, "hasta 2010-2011, cuando cumplió los 17 años". Entre las acusaciones que le valieron la condena, el denunciante declaró que durante esos años iba viernes o sábados a la casa y que Rivas le daba entre 300 y 600 pesos a cambio de relaciones sexuales "de manera individual y en grupo, con otros menores a quienes hacía mirar o participar".

"Nunca en mi vida entró a mi casa, nunca lo vi y el nunca me había visto a mí", se despegó Rivas tras el veredicto. Y agregó, mientras caminaba: "Me voy a mi casa, a trabajar, a disfrutar de mi libertad. Si algo no consiguieron es doblegarme anímicamente, ni ahora. Consideren si no he sido el más respetuoso en este proceso. Yo sigo siendo el mismo, ahora me voy a casa, a seguir trabajando".

Martín Daneri (56), un reconocido ajedrecista, fue el único de los denunciantes cuya identidad se conoció. Su caso fue uno de los que se desestimaron al inicio del juicio a pedido de la defensa de Rivas y su caso ya fue elevado a Cámara de Casación para apelar la prescripción.

Terminada la lectura del veredicto, analizó: "Una desilusión terrible. Lo mío sirvió como testimonio, quiero ver los fundamentos de la sentencia, el cómputo del plazo y el criterio que aplicó el tribunal, con el que yo no estoy de acuerdo. Forma un poco más de lo mismo que venimos viendo, impunidad. Esto es un mensaje también a las víctimas, la prescripción tiene que ser analizada", dijo a Clarín. "La prisión domiciliaria era lo mínimo, ni siquiera eso. Se va a la casa. Eso es terrible", se indignó.

La causa contra Rivas fue elevada a juicio el 25 de octubre de 2018 después de un expediente que se inició de oficio tras una investigación del periodista Daniel Enz, publicada en la revista Análisis Digital, que reveló que Rivas llevó menores a su domicilio, donde los sometía a diferentes tipos de abuso, entre 1979 y 2010.

Rivas, destacado como "ciudadano ilustre", fue candidato a gobernador por la Ucedé, en 1987, y a intendente y concejal en 1991. Se lo considera uno de los creadores del Carnaval de Gualeguaychú, entorno que utilizaba para reclutar adolescentes que le pedían ayuda o dinero para construir las carrozas.

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