Crimen del diácono: las contradicciones que ponen en jaque la confesión de uno de los acusados

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Su relato ante el fiscal que investiga el crimen del diácono Guillermo Luquin (52) no distó mucho de la versión en video que difundió antes de entregarse a la Policía. Pero

la escena del crimen y el resultado de la autopsia se contradicen con sus dichos en muchos puntos y allí fue cuando Roberto Javier Céspedes (18) no supo cómo explicarlo.

Este miércoles, Céspedes y su pareja, Leonel Iván Martínez (20), estuvieron cara a cara con el fiscal Carlos Baccini, titular de la UFI N°6 de Lomas de Zamora, para prestar declaración indagatoria por el delito de “homicidio y robo agravado”. Previamente se habían reunido con la defensora oficial.

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Los dos jóvenes se entregaron la madrugada del martes en la comisaría N° 8 de Villa Galicia. Eran buscados por la Policía desde el lunes por la noche, luego de que una huella dactilar ubicara a Céspedes en la escena del crimen de Luquin, diácono de parroquia Nuestra Señora del Carmen de Lomas de Zamora.

Luego, aparecería el video en el que Céspedes confesaba que él y su novio habían participado del crimen pero advertía que lo habían hecho en defensa propia. Esta tarde, Martínez, muy angustiado, se negó a declarar.

Céspedes, en cambio, pasó varias horas en el despacho del fiscal Baccini y se mantuvo en la versión de que su novio y él reaccionaron ante el ataque del diácono. Y alegó, según confiaron fuentes a Clarín, que “se defendieron del abuso que narró en el video, cuando dijo que el diácono le metió el dedo en la cola, que su novio quiso defenderlo y que luego se asustaron y se fueron”.

Los dos detenidos por el crimen del diácono Guillermo Luquin.

Los dos detenidos por el crimen del diácono Guillermo Luquin.

En su declaración, el sospechoso negó que se hayan llevado de la casa de Luquin, ubicada en Bombero Ariño al 800, en Temperley, el celular del religioso. El teléfono aún no aparece. Se cree que tendría las conversaciones de la red social Telegram con la que los detenidos pactaron la visita a la casa del diácono.

“Nosotros no nos llevamos el teléfono. A lo mejor entró otra persona a la casa cuando nos fuimos y armó la escena del crimen”, estimó Céspedes, palabras más palabras menos.

El problema con la declaración del detenido es que no se ajusta a lo que los peritos hallaron en la escena del crimen y a las heridas que detalló el forense que tenía el cuerpo del diácono.

"Por ejemplo, dijo que todo ocurrió en el piso pero los indicios marcan que gran parte de la lucha fue en la cama, donde estaba la mayor parte de la sangre", describieron las fuentes.

Otro punto de discrepancia es que adujo que fue su novio el que le pegó con el velador al religioso, quien sufrió una fractura de cráneo, y que "ese objeto estaba a la izquierda de la cama, cuando los peritos determinaron que estaba a la derecha".

Tampoco pudo explicar Céspedes cómo se dieron las lesiones físicas que tenía el diácono, que recibió cinco puñaladas en la panza, los brazos y el cuello y no se condicen con su relato de cómo sucedieron los hechos. "Sobre todo, una marca en 'V' que tenía Luquín en la espalda", señalaron.

Hubo una marcha por el crimen del diacono Guillermo Luquín asesinado en su casa Lomas de Zamora.

Hubo una marcha por el crimen del diacono Guillermo Luquín asesinado en su casa Lomas de Zamora.

El caso

Luquin fue hallado muerto en su casa de Temperley el domingo por la mañana, luego de que no asistiera a la misa matutina.

Su cuerpo, desnudo y envuelto en sábanas, yacía en su cuarto desordenado, mientras que el resto de su propiedad estaba en orden salvo por los dos vasos de gaseosa, que luego se supo que eran para sus dos invitados. Y de donde se levantaron las huellas dactilares para llegar hasta los acusados.

Según contó Céspedes en el video que grabó antes de entregarse, él y su novio fueron a la casa del diácono porque "lo invitó para hablar de trabajo", ya que estaba desempleado. El religioso les ofreció de beber Coca Cola.

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Algo pasó esa noche entre las 23 y las 2 que terminó con el crimen de Luquin. ¿Qué? Es lo que analizan los investigadores.

Según el relato de Céspedes, mientras su novio estaba en el baño, él encontró al religioso "desnudo y masturbándose en su cuarto". Y le dijo que lo ofendía. La respuesta de Luquín, siempre en función de los dichos del detenido, fue un violento ataque. “Empezó a forcejear conmigo, como para obligarme a tener relaciones con él. Me empuja contra la cama, me baja el pantalón y me mete el dedo en la cola", contó el detenido detenido.

Céspedes aseguró que en medio del ataque forcejearon, que Luquin tenía un cuchillo y que su novio y él lo asesinaron mientras se defendían. Sin embargo, varios puntos de ese relato son cuestionados ahora por los resultados de las primeras pericias realizadas en la escena del crimen.

LM

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