La vida de Ruth: del colegio de monjas al capo narco colombiano que la mandó a Nordelta

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En el juicio oral que toda la familia del capo narco Ignacio Alvarez Meyendorff enfrenta en los Tribunales Federales de La Plata, no sólo los 10 miembros del clan se destacan

entre los 27 imputados. 

Acusada de lavar dinero de la droga también está la colombiana Ruth Martínez Rodríguez (40), ex esposa y madre de dos hijos del narcotraficante Daniel "El Loco" Barrera Barrera, preso y condenado a 35 años de cárcel en Estados Unidos.

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Casada desde hace una década con el argentino Ariel González -con quien tuvo otros tres hijos-, Ruth llegó a la Argentina en 2005, cuando las familias de los capos narcos colombianos comenzaron a emigrar a nuestro país cercados por venganzas entre carteles y bandas criminales.

La propia Ruth contó su historia el pasado 9 de junio al pedir ampliar su indagatoria ante el tribunal unipersonal presidido por el camarista federal Nelson Javier Jarazo.

Lo que recordó en esa audiencia recorre 25 años de su vida, desde su adolescencia (17), cuando conoció a Barrera Barrera, luego de salir del internado de monjas, hasta su llegada a la Argentina pasando por una juventud de soledad y violencia al lado de uno de los narcos más grandes de la historia.

"Él me dijo que tenía que venirme a la Argentina dado que iban a matarme un hijo. Me compró tres maletas, me dijo que me viniera, que iba a ser lo mejor. Me dijo que cuando llegara acá iba a haber un hombre con un papel con mi nombre y que me iba a llevar a un hotel", declaró Ruth.

Todo lo que le había prometido su entonces esposo ocurrió tal cual. Y al día siguiente de su llegada al país, Ignacio Álvarez Meyendorff la pasó a buscar y se la llevó a vivir a una propiedad en el complejo Nordelta, que aún sigue siendo su hogar. 

"Fueron tres años en los que Barrera me mandó sustento, él pagaba o le mandaba. Me dejó como 8.500 dólares, vine a la Argentina con 9.000 porque era lo máximo que podía entrar", recordó y detalló que luego de conocer a Ariel González en un templo evangelista en 2007, y casarse con él en 2009, Barrera Barrera desapareció de su vida.

Daniel 'El Loco' Barrera Barrera. (Reuters)

Daniel 'El Loco' Barrera Barrera. (Reuters)

"En el 2009 me dijo que hiciera mi vida tranquila, que no me iba a molestar", sostuvo Ruth. En otro momento ella había sido amenazada por su ex, quien le dijo que le sacaría a uno de sus dos hijos en común.

Adolescencia narco

A mediados de la década del '90, Ruth Martínez Rodríguez era una adolescente en medio de una situación compleja. Dos de sus hermanos habían sido reclutados por la guerrilla colombiana y a su madre -empleada doméstica- se le ocurrió preservarla de la violencia enviándola a un internado de monjas.

Allí sólo duró un año, pero sería decisivo para su futuro. Al regresar a su pueblo, una ex compañera de internado le presentó a Daniel Barrera Barrera. "Me sedujo económicamente. Me llevaba regalos, me daba obsequios. Me empezó a gustar. Un día me dijo que lo acompañara a otro pueblo, que tenía que hacer algo", recordó Ruth en la audiencia.

La mujer le puso una excusa a su madre y partió con "El Loco". Pero no regresaron ese día, sino al siguiente, y esto enojó mucho a la mamá de la adolescente, que le exigió al recién llegado que se hiciera cargo de la situación.

Entonces Barrera Barrera la llevó a un campo y la dejó allí. Él aparecía de vez en cuando. Cuando Ruth se enteró de que Barrera tenía otra mujer e hijos se lo recriminó y entonces sobrevino la primer gran paliza. "Me pegó fuerte, la golpiza me duró un mes. Yo le tenía mucho miedo", confesó la mujer.

A los 18 tuvo su primer hijo con él, un varón (hoy de 21 años). Poco después llegó la nena (hoy de 19). Pero la violencia nunca se detuvo. "Llegaba siempre de noche, acelerado, preocupado. Tenía unas botas amarillas manchadas de sangre. Le pregunté qué tenían las botas. Me dijo que sangre... que no era de matar una gallina", agregó Ruth, que sí logró que la dejara terminar el secundario, en la escuela nocturna.

Igual todo eso también terminó mal. Una noche, cuando ella se animó a salir con una compañera de estudios, Barrera Barrera la llamó, la acusó de estar con un amante y después la molió a golpes.

Argentina, refugio y secuestro

Aunque Argentina fue un refugio para Ruth, donde rehízo su vida y armó una familia ensamblada, en 2011 el miedo volvió a su vida: fue secuestrada en la inmobiliaria de su marido, en Escobar, por tres hombres con uniformes similares a los de Gendarmería.

"Tuve un secuestro en la Argentina. A mi marido y a mí nos llevaron a la oficina. Eran tres hombres con placas de Gendarmería. Cayeron al mediodía, quedaron dos en la oficina. Uno de ellos me dijo que sabían todo de mi  vida, que vivíamos en Nordelta, el horario del colegio de nuestros hijos. Me asusté mucho. Pensé que me habían encontrado", aseguró Ruth en referencia a alguna venganza contra su ex marido.

Poco después de ese episodio -denunciado a la Policía pero nunca aclarado-, explotó la causa por lavado de dinero narco que hoy la tiene como una de sus acusadas.

Luego de casi un año de juicio oral se espera que tras las últimas palabras de los acusados -pautadas para el 26 de septiembre-, el veredicto no tarde mucho más en un debate largo, complejo e inédito.

EMJ

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