"Rojitas", de crack del fútbol a principal sospechoso de un crimen

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Un ex jugador que supo de vueltas olímpicas con Guaraní Antonio Franco y Crucero del Norte, fue detenido junto a su pareja por asesinar de varias puñaladas a un joven en

situación de calle, en un caso que para la Policía todavía tiene más interrogantes que certezas.

Ángel Clemente Rojas, de 45 años y homónimo del inolvidable ídolo xeneize “Rojitas”, se codeó con lo mejor del fútbol local, pero su falta de conducta y algunas adicciones terminaron frustrando una carrera que pudo haber tenido un final mucho mejor.

El domingo al anochecer, Rojas mantuvo una discusión con un joven que vivía en la calle, cerca de un complejo habitacional, en el sur de Posadas. Las recriminaciones mutuas terminaron de la peor manera: Daniel Alejandro Sosa, de 26 años y más conocido por el alias de “Pájaro”, recibió cuatro puntazos en el pecho y falleció antes de ser trasladado a un hospital.

Una mujer alcanzó a presenciar el crimen y aportó datos que resultarían claves para dar con el ex futbolista y su pareja. La testigo los vio escapar en un auto con patente paraguaya y ese dato resultó fundamental.

Ángel Clemente Rojas (45) es trasladado por la división Homicidios de la Policía de Misiones.

Ángel Clemente Rojas (45) es trasladado por la división Homicidios de la Policía de Misiones.

La Policía aportó a Gendarmería la patente y características del vehículo para que fuera interceptado cuando intentara salir del país a través del puente internacional “San Roque González de Santa Cruz”.

El hombre, identificado como Inocencio y de nacionalidad paraguaya, no tardó en arribar al control y terminó detenido. Estaba solo pero en el baúl se halló un cuchillo que ahora será peritado en busca de rastros de sangre.

El sospechoso contó que un rato antes había dejado a la pareja en cercanías de La Placita del Puente, un mercado informal donde se consigue desde prendas de vestir hasta electrónicos o cigarrillos importados ilegalmente.

En esa zona, una patrulla localizó a Rojas. Estaba con su pareja, Romina, y en una mochila llevaba un destornillador y un teléfono celular.

Aunque algunos testimonios vincularon a la víctima con la barrabrava de uno de los clubes donde Rojas jugó hace más de quince años, la realidad es que los investigadores no tienen una hipótesis clara sobe el motivo del mortal ataque.

Si bien quedó descartada la participación del chofer paraguayo que todavía está preso, los policías quieren saber qué vínculos tenía con la pareja y si también conocía a la víctima.

El hombre se presentó como remisero y también se desempeñaría como “pasero”, denominación que reciben las personas que se dedican a cruzar ilegalmente productos electrónicos y otros artículos desde Paraguay, en algunos casos con complicidad de la Aduana.

En ese sentido, trascendió que una de las posibilidades es que Sosa haya mantenido algún tipo de deuda vinculada a la comercialización de drogas, aunque los investigadores prefirieron ser cautos sobre los posibles móviles del brutal ataque.

Hace algunos años Rojas -ya pasó por la cárcel- contó al diario El Territorio de Posadas que era fiel devoto del Gauchito Gil y que todos los años solía viajar hasta el santuario de la ciudad correntina de Mercedes para rendirle honores.

Esa devoción por el santo pagano lo llevó a realizarse varios tatuajes con el personaje correntino. Sus conocidos relevaron que en los últimos tiempos junto a Romina se dedicaban al cuidado de los coches en la zona de La Placita y a algunas changas que le permitían costear su adicción.

A lo lejos quedaron las tardes de fútbol, los goles y las vueltas olímpicas. El futuro de Rojas ahora está asociado a calabozos, esposas y una casi segura condena.

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