Dos guantes en la basura, un descuido clave que hizo caer a los narcos del country

Narcotrafico & Terrorismo
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Un acusado salió de una de las cocinas de cocaína de la organización y los arrojó en un contenedor. Así constataron que tenía rastros de la droga.

 

 

Cuando Sebastián Fargeta dejó el departamento que usaban de laboratorio, en Villa Luro, cometió un descuido que pagaría caro. Licenciado en Comercio Exterior, despachante de aduana, CEO de una importadora que conecta el mercado argentino con el peruano, descartó en un contenedor dos bolsas de basura. Una tenía un par de guantes de látex con restos de cocaína: esa fue la prueba final para desencadenar seis allanamientos y la detención de su banda.

A Fargeta (40) lo acusan de liderar la conexión argentina de un grupo dedicado a la “fabricación, producción y comercialización de sustancias estupefacientes”. Según los investigadores, montaron una especie de laboratorio en un departamento de Villa Luro, en la ciudad de Buenos Aires, donde dos colombianos capacitaban a Fargeta sobre el proceso de estiramiento de la cocaína.

Dos guantes en la basura, un descuido clave que hizo caer a los narcos del country

Operativos por narcotráfico en el Olivos Golf Club, de Malvinas Argentinas, y otros domicilios de Capital y el GBA.

La investigación es de largo aliento pero, según pudieron establecer, el 12 de enero dos colombianos y la pareja boliviana de uno de ellos llegaron a Buenos Aires desde Santa Cruz de la Sierra. Las tareas y los encuentros de la banda quedaron al descubierto a través de intervenciones telefónicas y el seguimiento de personal de Gendarmería Nacional y de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

Para el 16 de enero Fargeta conversaba con uno de sus socios argentinos sobre la llegada del “mandamás colombiano” al cual acompañaría un experto en la química para cortar la droga. La conexión internacional la habría facilitado otro argentino (también detenido el viernes pasado), pero que tenía una deuda de 420 mil dólares con ellos, y fue por eso que Fargeta intentaría dejarlo afuera del negocio en el futuro.

Dos guantes en la basura, un descuido clave que hizo caer a los narcos del country

Operativos por narcotráfico en el Olivos Golf Club, de Malvinas Argentinas, y otros domicilios de Capital y el GBA.

El tipo está re contento por un lado porque hay continuidad y hay un plan, por el otro está preocupado porque perdió mucha plata y la tiene que recuperar. Por eso quiere seguir trabajando”, decía Fargeta en una de las conversaciones que lograron interceptar. Y en sus relatos se lo notaba entusiasmado por las tareas realizadas: “No sabés, el que trajo para trabajar (por uno de los colombianos), una prolijidad, el coso parecía un laboratorio, una cosa impresionante, donde puso ahí el banco de prueba, impresionante. Después cuando terminó limpió todo, una cosa de locos, sabés cómo estoy tomando nota...”. Y aclaraba asombrado: “Tienen un método que hace que las cosas no larguen olor”.

Durante la tercera semana de enero, los agentes vieron cómo Fargeta llevó a sus aliados colombianos a conocer el laboratorio de Villa Luro, a alquilar otro en Palermo para que se hospeden, a la casa de su socio y a la suya, en el Olivos Golf Club, un country de Pablo Nogués, en Malvinas Argentinas.

Dos guantes en la basura, un descuido clave que hizo caer a los narcos del country

Operativos por narcotráfico en el Olivos Golf Club, de Malvinas Argentinas, y otros domicilios de Capital y el GBA.

El despachante de aduanas es un habilidoso jugador de golf y, según trascendió, tendría “11 de hándicap” (el mínimo es 0 y el máximo, 48). Practicaba en los campos de ese exclusivo barrio, donde alquilaba una casa para él y otra para uno de los socios de la banda, el que planeaban dejar afuera del acuerdo comercial en el futuro. El tercero sería dueño de una concesionaria de autos en Liniers y su departamento de Villa Real también fue sede de las reuniones con los colombianos.

En una de las guardias, los investigadores vieron a Fargeta salir del laboratorio con los dos colombianos después de “una jornada de trabajo”. Con naturalidad, mientras se iban, arrojó las dos bolsas al contenedor de la cuadra. En la búsqueda de pruebas, fue secuestrada por los agentes y analizada en los laboratorio de Gendarmería. Todo tenía rastros de un “polvo blanco” y los estudios dieron positivo: habían usado los guantes para manipular cocaína.

Dos guantes en la basura, un descuido clave que hizo caer a los narcos del country

Operativo. La Gendarmería, en el allanamiento al Olivos Golf Club, en Malvinas Argentinas, por narcotráfico.

Esa resultó ser la prueba material que necesitaba el fiscal federal Sergio Mola, que trabajó con la colaboración de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), para que el juez Federico Villena autorizara “seis allanamientos, la detención y la indagatoria” de los tres argentinos, los dos colombianos y la mujer boliviana. El tiempo era la clave porque -sospechaban- la visita de los extranjeros estaba a punto de terminar.

En los procedimientos, que empezaron el viernes por la mañana y estuvieron a cargo de la Gendarmería Nacional, encontraron 25 paquetes de cocaína en el presunto laboratorio de Villa Luro, nueve bidones de productos químicos, varias armas de fuego de distintos calibres, un auto BMW y otro Volkswagen, más una moto de alta cilindrada, en una de las casas del Olivos Golf Club.

 

fuente clarin

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